Año 1º

Barcelona 1º Febrero 1887

Nº. 2

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LA CABAÑA

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Periódico Filosófico Espiritista Esencial, Defensor del Deísmo y Cristianismo Verdad

ADMINISTRACIÓN: ABAIXADORS, 10, 3º 1ª

Dijimos en nuestro número anterior que seguiríamos aclarando las doctrinas del Padre Astete para probar con ellas lo ignorante que se trata de hacer al gran filósofo Jesús. Éste dicen que nos enseñó el Padre nuestro y las ocho Bienaventuranzas con las cuales se pretende revocar el atributo de justicia y misericordia divinos, así como que su reino venga a ser destierro.

Se atribuye al Cristo el dicho de <<venga a nos el tu reino, el pan de cada día dánosle hoy, no nos dejes caer en la tentación y líbranos de mal>>; hermanos míos, estas palabras no son dichas por Jesús, puesto que el Padre nuestro que él enseñó para que la humanidad pudiera dirigir su pensamiento (no en palabra) al Padre espiritual fue éste: <<Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, llévanos a tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, y perdona nuestras deudas como perdonamos a nuestros deudores>>. Nada más dijo el Maestro puesto que éstas son las palabras textuales que se hallan escritas en los libros, donde el hombre puede leer, sí, pero no mancillar como sucede en los libros materiales, mas probemos a simple razón humana si pudo decir otra cosa.

Declarado esto por el Padre Astete que somos desterrados, ¿cómo, pues, pudo querer el Cristo que el reino de Dios pasara a ser destierro? ¿Cómo pudo pedir el pan de cada día sabiendo que Dios posee el atributo de justicia infinita? ¿Cómo pudo pedir que no nos deje caer en tentación y que nos librara de mal puesto sabía que Dios por el atributo de misericordia concede libre albedrío? No, no crea la humanidad tan ignorante al filósofo de los filósofos; medite si habrán sido los hombres fanáticos y egoístas los que han cambiado la primera de las cuatro frases a que aludimos, y habrán aumentado las tres restantes y lo hallarán confirmado sin duda alguna.

Se le atribuye también el dicho de <<Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos>>; mas probaremos también a la simple razón que es otro error malicioso.

El hombre es pobre de espíritu cuando el egoísmo y orgullo le domina; es rico de espíritu cuando ha vencido a tales enemigos; de esta clase de personas las hallamos lo mismo entre los pobres que entre los ricos materiales; luego si los pobres espíritus que son tales por no haber cumplido la ley divina van al cielo, ¿a dónde mandan a los que son ricos por haber cumplido la ley? ¿Será esta clase la que los Sres. religiosos destinan a los infiernos eternos? En tal caso la justicia divina es al revés de la humana, puesto que ésta premia al que cumple y castiga al que falta; ¿y se atreven los hombres que han hecho del Cristo nada menos que un único hijo de Dios y Dios mismo a atribuirle errores tan enormes como son éstos? ¿Dónde se halla en la tierra la autenticidad de tal absurdo? LA CABAÑA no la halló, pero sí halló estas palabras grabadas como las que ha mencionado del Padre nuestro: Bienaventurados los ricos espíritus porque de ellos es el reino de los cielos, las cuales no están escritas por mano de hombre, pero tiene deber de leer en tal libro todo el que pretende ser Director de almas, pues de otro modo no es otra cosa que un ciego guiando a otros ciegos, cuyos resultados son caer juntos al pozo.

Se extrañarán las gentes religiosas de que un mendigo como fue LA CABAÑA venga a descubrir errores que por espacio de siglos se han venido sosteniendo por grandes doctores en filosofía y teología etc., mas LA CABAÑA debe prevenirles que todo se lo debe al gran Pastor, puesto que ella, como todo el mundo, los había practicado, pero hallándose examinando tales doctrinas y meditando en los atributos divinos oyó que le decían, medita sobre la pobreza y riqueza esencial y compara con los atributos que concedes al Padre; y en efecto, cuando hube meditado y comprendido que el espíritu pobre no puede atravesar la atmósfera terráquea hasta que se haga rico, vio lo que ya queda mencionado, con las siguientes palabras: examina y trabaja que deber tienes de descubrir cuantos errores se vienen cometiendo para tapar la luz; solo hay un Dios, al que buscan todas las religiones y se convertirán en una sola, pon los cimientos sobre los atributos que ya conoces que no serán derribados.

Ahora bien, ¿querréis decir que mi oído y mi vista no son exactos? A tal pudiera llegar vuestra ignorancia, pero no vuestra razón ni justicia, porque debíais comprender que la ignorancia en las cosas materiales no priva la vista ni oído esencial, y del mismo modo que el padre material recibe a los hijos extraviados y les da preferencia cuando vuelven a la autoridad paterna con toda humildad procurando hacer tanto bueno como malo habían hecho antes; el Espiritual da a los espíritus de los hombres en lo esencial, cosa que la humanidad hubiera ya comprendido sino se la hubiera sujetado a creer sin examinar errores tan absurdos como los que nos ocupan, pero desgraciadamente los hombres fanáticos no han podido consentir que otros menos orgullosos que ellos pudieran ver y oír lo que la ley de justicia divina les privaba a ellos, sin considerar que ante Dios son las únicas cosas que no pueden llegar, por lo que con todo descaro niegan el espiritismo; mas prepárense tales gentes para comprender que no hay deísmo ni cristianismo sin espiritismo y es imposible que lo haya, que LA CABAÑA se halla dispuesta a probarlo con las doctrinas que de ellas aprendió.


Los Espíritus atrasados en la erraticidad

Muévenos a dar explicaciones sobre la situación de los espíritus errantes, a pesar de tenerlas dadas ya en nuestra Segunda revelación, por el empeño que vemos en algunos católicos de sostener su infierno eterno contrario a los atributos de Bueno, Misericordioso, y Justo, que conceden al Dios Creador Universal, alegando que deshecho el infierno pierde el temor la humanidad y que los espiritistas dan el ejemplo puesto que, porque no temen tales penas, se suicidan en mayoría, y nosotros contestamos que con tales armas corta es la guerra que pueden hacer al espiritismo en general, puesto les hemos ya probado que o no existe el Dios que propalan o no existe tal infierno, y por mucho que se empeñen en hacer ver que en ello faltamos a la moral, tampoco podrán conseguirlo puesto que el espiritismo en masa sabe y declara que sin pagar la pena del talión no hay ni puede haber salida de la Tierra y su radio atmosférico, con lo que probamos la Justicia Divina así como la bondad y misericordia, dejando al espíritu reencarnar tantas veces como sea su voluntad hasta que haya cumplido, sea en la Tierra cual nosotros nos hallamos, o en su centro.

A este argumento contestan los católicos diciendo que, poco puede importarle al espíritu errante cuando sabe que más tarde o más temprano ha de llegar a los goces que tienen los ya elevados y sabios; pero ¿saben estos hermanos cual es la situación del espíritu en la erraticidad? no, pues de saberlo no se pondrían a refutar lo que no es refutable, y si los que lo comprendieron hubieran obrado con sana intención hubieran declarado el infierno, sí, pero temporal, no eterno, y la humanidad no tendría que echarles en cara falta de tanta gravedad como es ésta; de que hubo quién lo comprendió no cabe duda, puesto saben con claridad los frutos y dones que posee el espíritu elevado así como nos declaran que el demonio es el que no cumplió la ley Divina, y que es nuestro mismo cuerpo con sus pasiones y malas inclinaciones por lo que somos desterrados, como declara en la Salve, y a pesar de todo podemos hablar con Dios usando la oración mental, puesto que la vocal solo sirve para hablar con los hombres, todo lo que se presta a consideraciones tan grandes que no podemos pasar sin aclararlas o al menos exponer lo que alcanza a comprender nuestra inteligencia para que la humanidad después de juzgarnos se juzgue a sí misma.

En las mismas doctrinas que hemos hallado quién es el demonio, hemos hallado también que Dios estableció diez mandatos y que los escribió con su propio dedo en tablas de piedra, que se los entregó a Moisés y que éste las rompió en un arranque de cólera contra su pueblo; que Moisés las restableció luego; pero que el Cristo revocó ocho quedándose solo con dos. Luego ¿qué respeto conservaba Moisés a su Dios o quienes eran uno y otro? Por de pronto comprendemos que el tal Dios sería sin duda el que mandó que robaran los hijos de Israel a los Egipcios cuando escaparon de allí, pero sin temor de equivocarnos decimos, no es el Dios verdad, (ya lo probaremos en otros artículos). Hemos examinado los mandatos y hemos encontrado lo que por el presente no está preparada la humanidad para saber, pero se lo diremos a su tiempo; confórmese por hoy con saber que, para el verdadero deísta y cristiano le basta tratar a sus semejantes como quiera ser tratado y respetar como quiera ser respetado, única manera de amar al Padre que está en los cielos.

Hemos examinado la oración mental y la hemos hallado verdadera, porque la hemos practicado y la practicamos constantemente, pero no oración de palabras ni rezos como han hecho comprender a la humanidad; por el contrario, la usamos buscando al Padre espiritual con nuestro pensamiento en esa gran antorcha que a todas partes presta su luz y calor, creadora de vitalidades e inteligencias, y hemos encontrado, que cuando nuestro pensamiento se halla allí dirigido con toda atención separado de toda cosa material de aquí abajo para saber de lo elevado, otro pensamiento más inteligente que el nuestro contesta a nuestras preguntas, y cuando lo creen conveniente esas mismas inteligencias conducen a la nuestra tanto por el espacio cuanto por el profundo de la tierra para que vea, comprenda y diga a las que no han podido ver ni comprender cual es la luz y la Verdad, así como enseñarles el camino para que lo anden por sí mismas.

De esta manera hemos visto y comprendido lo que ya decimos en nuestra Revelación segunda sobre los espíritus que han podido atravesar la atmósfera terráquea y los que no, así como los goces que los primeros disfrutan y las penalidades que a los segundos causa su egoísmo y orgullo; ¿qué más infierno pueden desear los católicos para el espíritu? ¿Cómo puede el ser material pensar en el suicidio cuando sabe que con él aumenta sus penas, puesto, sin disminuir las que fueron la causa de ejecutarlo se aumentan con las de la agonía? ¿Qué más sufrimientos para el homicida que tener ante sí la víctima y el instrumento que usó para suicidarla y no poderse separar ni hacer uso del instrumento para proseguir su venganza en ella? ¿Queréis más infierno para el que se tira a un pozo que estarse ahogando constantemente, más las penas que fueron causa de tirarse, pasando días y días y tal vez meses hasta que los espíritus caritativos los sacan de tal apuro? ¿Queréis más infierno para el usurero que tener ante sí a los que pasaron hambre, frío y sed por él haberlos robado, recogiendo lo que les robó, y por más esfuerzos que hace no se lo puede prohibir, a la par que otros materiales herederos suyos gastan superfluamente del tesoro que él dejó, sin ser oído por más que grite, ni atendido de aquellas personas que tanto le respetaron cuando se halló en materia en la cual cree hallarse todavía? ¿Queréis más infierno para un espíritu que estar acostumbrado a ser obedecido por numerosos servidores que los mandaba despóticamente, y por más que grita, llama y amenaza no es obedecido, ni consigue un solo vaso de agua para apagar su sed, ni le es dado tocar los manantiales por más que los ve correr a sus pies, que tiene hambre, ve los alimentos y no los puede tocar, que tiene frío, ve los hermosos abrigos y cuando cree poderse abrigar se le escapan de entre las manos? ¿Qué más infierno queréis? pues para algunos todavía queda mayor.

Todo cuando queda explicado y mucho más que sería largo enumerar lo pasa el espíritu en lo que llamamos turbación, que a su creer es hombre todavía, pero cuando se comprende que ya es espíritu y ve su propia cárcel (o sea el cuerpo que habitó) es indecible los sufrimientos que padece con solo verlo y considerar lo que es y lo que aparentó ser, y más, mucho más, cuanto más elevado fue entre los hombres, porque en aquellos momentos todo lo tiene presente, tanto el pasado como el próximo porvenir; entonces el espíritu elige por su propio albedrío el continuar la erraticidad o presentarse al regentador del mundo tierra a recibir la condena de sus faltas; si opta por el caso segundo pronto está su guía protector para ayudarlo tanto para marchar al regentador cuanto al mundo donde mejor pueda instruirse, sea a la luna o en la tierra, hasta que los materiales hayan preparado la materia que él debe darle forma y vida, entonces es conducido por el mismo guía a donde lo deja encerrado por el tiempo que ya es sabido.

Si opta por el primero después de haberle rogado los caritativos y guías protectores, puede estar más o menos tiempo errante sufriendo mucho, pues por de pronto se halla como nuestros hombres ciegos, puesto que no ven la luz, todo es tinieblas para él, mas cuando cansados los caritativos de suplicarle para que se presente por voluntad al regentador y no lo consiguen, lo toman por fuerza, y después de sentenciado lo conducen al nuevo destierro (centro de la tierra donde los católicos señalan los infiernos eternos) punto donde no se halla goce alguno, puesto ni el sexo se conoce, como no se conoce el menor calor.

Hemos visto que el frío y la humedad son constantes. Los trabajos de los humanos todos se reducen a buscar sus alimentos entre el terreno fangoso, sirviéndoles de artefactos para ello sus propias manos, y cuando hallan alguno lo comen con avidez, demostrando que nunca se ven satisfechos; tienen la forma del hombre de la tierra, pero sus manos aunque más grandes solo poseen dos articulaciones en los dedos; mas hemos notado que allí cada cual trabaja para sí, ninguno para otro.

La procreación no existe en la humanidad, pues es renovada con nuevos desterrados; allí no caben más que espíritus rebeldes como queda explicado, y por una sola encarnación, pues cuando ya se han humillado dejan aquella materia y vuelven aquí o pasan a tomar encarnación en el mundo luna, (esto consiste en el grado de humillación que hayan alcanzado allí).

Estas son las noticias que por lo presente podemos dar del centro de la tierra, nuevo destierro o al estilo católico infierno, pero temporal, no eterno, y el no dar más es porque nuestro espíritu no ha podido resistir ver tanta miseria como allí se halla entre la cual deben pernoctar semejantes suyos; ¿queréis más infierno todavía?

Ahora bien, si tales penas fueran eternas ¿sería Dios bueno ni misericordioso? no, pero como es bueno y justo deja a sus hijos a la propia voluntad de obrar, tomando ellos mismos el castigo que merecen, y dándoles tiempo para que paguen lo que deben, o sea, que padezcan lo que hicieron pasar a sus hermanos. Todo esto no lo ignora el catolicismo como lo explica en sus doctrinas mencionadas; ¿cuál será la causa de no haberlo manifestado tan vulgar como nosotros lo hacemos? la primera el haberse separado del cristianismo verdad, la segunda que si lo hubiera declarado faltaba a la ley Mosaica, que a pesar de haber escrito Dios con su propio dedo en tablas de piedra "no matarás" impone pena de la vida al que se comunique con los muertos, porque Moisés previó que siguiendo los hombres tales comunicaciones, serían pronto descubiertas sus maneras de engañar. De la misma manera los hombres religiosos admitiendo tal comunicación no serían ellos necesarios para perdonar faltas humanas que el mismo Dios no puede perdonar por su ley de justicia y por ende comer el pan con el sudor de su frente.

Otro empeño tienen los mencionados católicos en hacer creer a las gentes, y es que el espiritismo no es social y que el legislador no podrá fundar leyes. Error de gravedad e intencionado es éste en las personas que tal propalan.

En el primer caso debemos contestar que ellas mismas saben por demás que el espiritismo no sólo tiende a formar la fraternidad entre las almas de la tierra, sino que éstas fraternicen con las de todo el universo por medio del lenguaje espiritual que enseñamos con el cual puede la persona estar en la misma comunicación con un ser querido después de haber dejado la materia que cuando estaba en ella.

En el segundo también saben que el verdadero espiritista no olvida el dicho del gran filósofo "da a Dios y al César lo que en justicia pertenece a cada uno" ¿Acaso teme el catolicismo que el espiritismo llegue un día a ser poder y cambiando las armas morales por la espada homicida les haga pagar a sus materias lo que ellos hicieron a los que llamaron brujas y hechiceras de otro tiempo? No tengan tal temor, que los espiritistas sabrán cumplir el lema que los católicos avasallaron, con cuyas armas harán la guerra a los egoístas y orgullosos como ellos moralmente, dejando las homicidas a los destinados para ellas, y respetando las leyes que el legislador material tenga por conveniente dictar, puesto tampoco puede ni debe ser director material el buen espiritista.


Contestación al hermano P. G.

Preguntáis si como Espiritistas, podemos o debemos apoyar las escuelas laicas y mandar nuestros hijos a ellas, y debo contestaros no lo que debéis hacer, sí lo que LA CABAÑA hace, pues, por más que el asunto tiende a lo espiritual material, no le es dado imponer a sus hermanos, ésta o la otra manera de educar a sus protegidos, ya sean hijos, ahijados o apadrinados, puesto todos tenéis libre albedrío, por lo que de vuestros actos seréis responsables, no LA CABAÑA; esta última es protectora de dos en Barcelona a las cuales protege y protegerá según sus fuerzas materiales se lo permiten y permitan, y al hacerse protector de la primera declaró en público que no era ni podía ser laico, pero que consideraba el laicismo como puente imprescindible para que la humanidad pudiera pasar el gran río que se halla entre la educación moral que han enseñado las religiones a la verdadera enseñada por el Cristo, que no de otro modo las aceptaría puesto ella había fijado ya su idea en el Criador.

Me dices que cuanto de niños se aprende tarde o nunca se olvida; tienes razón querido hermano, pero debes comprender que se olvida menos lo que se mama; ¿eres acaso tú alguno de esos padres que fían toda clase de educación de sus hijos a los que se llaman maestros la cual pagan con metal? en tal caso según el pago serás servido. LA CABAÑA fió a los maestros la educación material, mas la moral tuvo y tiene cuidado de que la aprendan en el hogar doméstico empezando ésta desde el momento que la criatura empieza a distinguir los objetos.

Todos los padres y sobre todo las madres, tienen en gran placer el no disgustar a sus pequeñuelos cuando éstos al empezar a reconocer los objetos se inclinan a quererlos todos para sí por más que aquellos se hallen en manos de otros semejantes suyos; los padres se afanan a complacerlos a pesar de disgustar al que ya lo tiene en sus manos; tienen ellos un objeto cualquiera en las suyas, el otro se lo pide y los padres con todo orgullo le aconsejan que no los ceda y que los defienda; ¿no es verdad, hermano mío, que las criaturas así educadas, maman el egoísmo enseñado por los que debían enseñarle a ser generoso con sus semejantes o al menos darle a comprender que no debe querer para otro lo que no quiera para sí propio; pues hay más.

Cuando la criatura después de haber aprendido a ser egoísta del modo ya indicado y tiene fuerzas en sus manos para poder coger los objetos de las manos de otro semejante suyo, los mismos padres se divierten aconsejándola se lo quite por la fuerza; ¿no es verdad que en ello le enseña el orgullo? ¿No aprende esta educación más joven que cuando es entregado a los maestros, y, cómo aquel puede ya revocar aquellas costumbres morales que la criatura aprendió al calor del pecho de la que llama madre? Con muchas, con bastante trabajo, con otras nunca, porque si bien en las horas de clase resisten la tentación del egoísmo por respeto al Director del local, no sucede la propio cuando de allí salen ¿porqué? por el vicio que adquirieron con sus padres, y que aún cuando éstos vean su error y lo quieran remediar ya es tarde, y cuanto más crecen más difícil, de donde resulta que el hallarse los establecimientos penales tan ocupados en la actualidad no son la primera causa los verdaderos presos sino los directores de su primera niñez; así pues LA CABAÑA comprende que cuando se hallan dos montañas tan poderosas como son la Ley de Moisés egoísta y orgullosa y el espiritismo esencial, debemos admitir las escuelas laicas para que las inteligencias empiecen su desarrollo esencial, con lo cual creo obramos caridad y cumplimos el dicho de: no des a otro lo que no quieras para ti, pues ya sabes que LA CABAÑA no ha venido para llamar, sí para recibir al que llegue a ella por su propia voluntad.

Me dices que los laicos podían enseñar esta misma Ley a sus alumnos. Me extraña mucho tu dicho; ¿no comprendes que en tal caso dejarían de ser tales puesto ya eran Deístas y Cristianos? Debes comprender que el verdadero laico es aquel que no enseña otra cosa que lo que concierne al desarrollo intelectual material, pues hay moral material y moral esencial, y al enseñar ellos lo que tú pretendes, serían ya con nosotros; cierto que mucho podríamos adelantar la regeneración con tal enseñanza, mas para que esto suceda es preciso, que los espiritistas demos el ejemplo en práctica más que en teoría, pues cumpliendo así no dudes conseguir tal objeto; podremos tardar, pero es preciso comprender que para tirar un árbol torcido y corpulento no es posible hacerlo de un solo tirón, es preciso cortar las raíces una tras otra, con constancia y firmeza, pues de lo contrario él solo se come a los pequeños que nacen a su alrededor.

Esto es por hoy, hermano mío, cuanto puede contestarle

LA CABAÑA


Al Eco Universal

Entre 224 periódicos que se depositaron en la Administración de correos el dos de Enero último por el Director de LA CABAÑA había uno para el señor Director del Eco Universal, por lo que sus quejas contra LA CABAÑA son infundadas por más que sea cierto que no lo haya recibido; no le damos más contestación por hallarse incluido en el 2º párrafo de nuestro nº. 1º, y si no se conforma añadiremos, Dios se lo pague.


GRACIAS

Se las damos a gran número de colegas que nos han saludado, y doblemente a los que con tanta prontitud nos han visitado; y recomendamos a los Espiritistas como a los que no lo son el Discurso de la hermana Amalia Domingo y Soler leído en la reunión de Estudios Psicológicos de esta capital, el que hemos leído con gusto.

También se las damos a las personas que se han interesado por sí propias en saber de dónde venimos y a dónde vamos, así como por su interés en que LA CABAÑA pueda ser pronto quincenal; procuraremos complacerlos, tanto en ello como en que no salgamos de la mayor moral posible.


COMUNICACIONES
INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS
Los Mesías del Espiritismo

2.— Está incontestablemente reconocido que vuestra época es una época de transición y de fermentación general; pero no ha llegado aún a ese grado de madurez que señala la vida de las naciones. Al siglo XX le está reservada la reforma de la humanidad; todas las cosas que se cumplirán de aquí a entonces, no son más que preliminares de la gran renovación. El hombre llamado a consumarla, no está aún en condiciones para cumplir su misión; pero ha nacido ya y su estrella apareció en Francia, señalada con una aureola, y se os ha revelado en África hace poco tiempo. Su camino está trazado con anticipación; la corrupción de las costumbres, las desgracias, consecuencia del desencadenamiento de las pasiones, y la decadencia de la fe religiosa, serán los signos precursores de su advenimiento.

La corrupción en el seno de las religiones, es síntoma de su decadencia, así como de los pueblos y de su régimen político, porque es indicio de falta de verdadera fe; los hombres corrompidos arrastran a la humanidad hacia una pendiente funesta, de la que sólo puede salir por una crisis violenta. Lo mismo sucede con las religiones que sustituyen al culto Divino, el culto del oro y de los honores y que se manifiestan más ávidas de los bienes materiales de la tierra que de los bienes espirituales del cielo. (Fenelón. Constantina, diciembre de 1861).


Barcelona.— Imp. de P. Ortega, Palau, 4.


IDEA CLARA DEL ESPIRITISMO
POR EL P. JUAN JOSÉ FRANCO
(Continuación)

Dirigiose, para conseguirlo, a uno de los corifeos del espiritismo, el barón Lázaro Hellenbach, y éste le ofreció uno de los más famosos médiums, Bastian; y le hizo llegar a Viena el día 17 de Enero de 1884. Presentado éste al Archiduque por el dicho Hellenbach, escogió los aposentos que creyó más apropiados para las sesiones, y el Archiduque se los puso todos a su disposición. Asistieron a la primera sesión el Príncipe hereditario archiduque Rodolfo, el archiduque Eugenio y otros cuatro o cinco señores. Aconteció en ella lo que acostumbra a ocurrir en tales casos; se formó la llamada cadena, se apagaron las luces, se oyeron sonidos, se vieron relámpagos, se sintieron tocamientos, etc., y por añadidura un ruido atronador, siempre a oscuras, y presente en el círculo de los espectadores el médium Bastian. Siguió, a media luz, la escena de las apariciones. Aquí debemos dar a los profanos una idea de estos fenómenos. Dentro de las estancias, destinadas a las apariciones, o como dicen los espiritistas, a las materializaciones de los espíritus, se escoge un recinto o gabinete contiguo reservado para el médium, y dividido por cortinas de lo que podremos llamar la platea de los espectadores. El médium entra, ordinariamente, en sueño magnético con el sonido de algún instrumento, y durante el sueño (según dicen los espiritistas) una parte de su sustancia se desprende de él, y la toman, como en empréstito, aquellos espíritus que son evocados, o que espontáneamente quieren entrar en relación con los devotos concurrentes. Los espíritus se manifiestan en figuras varias, las cuales se forman allí, junto al médium, de varios modos, por lo común, dentro de una niebla; toman cuerpo aéreo o consistente, y luego saliendo como del laboratorio se ofrecen a la vista de los espectadores. Ahora bien, en esta segunda parte, o digamos segundo acto, que hubo de apresurarse por la impaciencia del príncipe Rodolfo, el médium Bastian se retiró al gabinete contiguo (biblioteca del archiduque Juan), permaneciendo separado de los espectadores por una simple cortina, suspendida delante de la puerta de la biblioteca. Es importante imaginar la disposición del local. El médium estaba dentro de la biblioteca, convertida en su laboratorio o gabinete de descanso magnético; la puerta que comunicaba con la platea quedó abierta de par en par; un poco más adelante de su dintel pendía la cortina a tres caras, impidiendo a los espectadores, colocados en semicírculo delante de la puerta, ver al médium dentro del gabinete. Éste, (el médium), como buen prestigitador, pidió que le visitasen; el príncipe Rodolfo, acompañado de un doctor, le complació, declarando luego a la reunión que el médium nada sospecho tenía encima. Comenzaron los acordes del piano y todos fijaron la vista en la sacra cortina, de la cual esperaban ver salir las apariciones. Y en efecto, abriéronse luego suavemente las cortinas, y a pocos pasos de ellas se presentó Bastian; es decir, no él en su propia persona, sino su imagen. Así a lo menos debía creerse, según la doctrina espiritística; porque el verdadero Bastian, debía creerse que en aquel mismo instante estaba adormecido en la butaca dentro del gabinete; pero aunque todos vieron el fantasma de Bastian, ninguno le vio a él sentado al mismo tiempo en la butaca. Retirado el fantasma de Bastian, aparecieron, sucesivamente, una figura de mujer vestida de blanco, una niña pequeñita, una figura gigantesca, otra mujer de apariencia natural y una última de color terroso y mal conformada; lo cual, según el sentir de la secta, indicaba la debilitación del médium. Y en efecto, parecía que tocaban después la cortina con las manos, pero sin fuerzas para levantarla. A esta señal los archiduques Rodolfo y Eugenio se adelantaron hasta la cortina, viendo al médium dormido y despertándose paulatinamente, sudado y cansado. Tal fue la primera sesión, la cual, entre paréntesis, a ninguno dejó satisfecho. ¡Ya lo creo! Una reunión de colegiales medianamente listos habría dado con el busilis.

3. Segunda sesión. Se repitió en la velada de 30 de Enero, con notables variaciones en el auditorio, al cual se unieron los archiduques Raniero y Carlos Esteban. Resultó aún más infeliz que la primera, hasta el punto de excitar sospechas hasta a los más crédulos. Con todo, el príncipe Rodolfo y el archiduque Juan temían que se divulgase en Viena su calaverada, y que el despreciable juglar pudiese jactarse de haberles persuadido de su poder espiritístico. Fingieron, pues, cierta persuasión, pidiendo al mismo tiempo una sesión tercera y última. Pero concertaron entre sí el desenmascarar al médium, de un modo tan perentorio, que hiciese caer para siempre en ridículo y le inhabilitase para engañar, en adelante, a ninguna persona decente. Sin embargo, su propósito no carecía de dificultades. Los dos recursos más obvios eran, o el de coger uno de los fantasmas, o el de penetrar en el gabinete del médium mientras que alguno de los fantasmas apareciese en el salón, y asegurarse de que aquel estaba ausente de su gabinete, y que por lo mismo era el propio Bastian el que se presentaba disfrazado de fantasma, y no otros y verdaderos distintos de él.
Pero los archiduques no querían recurrir a ninguno de estos dos medios; no al primero, para no dar motivo a los lamentos de Bastian, el cual ya había significado que cualquier acto de violencia hecho al fantasma causaría perjuicio a la salud del médium; ni tampoco al segundo, porque el archiduque Juan había prometido a Bastian que nadie entraría en su gabinete durante la sesión; y ya se sabe que un caballero de la casa de Austria nunca falta a su palabra.

4. Tercera sesión y el médium desenmascarado. Al llegar a este punto, la narración resulta a la par cómica y sumamente interesante. Los archiduques idearon una máquina, la cual, dejando a salvo su palabra de honor y la salud de Bastian, debía obrar según la voluntad de ellos y facilitar su intento. Dibujaron sus piezas con amor de artistas, la hicieron construir, la probaron enseguida y la tuvieron montada para el día de la sesión, 11 de Febrero de 1884. Es una comedia leer los cuchicheos de los Archiduques; temían que, por alguna casualidad, se descubriese su trama y los mil artificios puestos en juego para salvarla de las miradas del sospechoso médium. Finalmente la fortuna favoreció a los Archiduques, su estratagema quedó inadvertida; comenzó la sesión y se llegó a las apariciones, que fueron sucediéndose felizmente.

(Continúa en el próximo número)

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