Año 1º

Barcelona 1º Marzo 1887

Nº. 3

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LA CABAÑA

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Periódico Filosófico Espiritista Esencial, Defensor del Deísmo y Cristianismo Verdad

ADMINISTRACIÓN: ABAIXADORS, 10, 3º 1ª

No hay Deísmo ni Cristianismo sin Espiritismo
y es imposible que lo haya

El artículo que nos ocupa es de tanta trascendencia que estaría mucho más digno salido de un palacio suntuoso que de una cabaña, o sea, escrito por un teólogo y filósofo que por quien solo puede presentar un título de indigente, puesto que en la actualidad los hombres en mayoría dan el mérito a los escritos y a las cosas según la riqueza material que poseen los autores de ellas; sin embargo, al indigente como al rico propietario le conceden las leyes exponer sus conocimientos ante la humanidad tanto de literatura cuanto de artes, oficios etc., etc., y LA CABAÑA da gracias a todos los hombres que han trabajado y trabajan para que los trabajos intelectuales puedan darse a luz, salgan de donde salieren; pues reconoce que hace un siglo otros muchos tuvieron que ahogar en sus pechos lo que ella en la actualidad se propone manifestar.

Sí, entonces, las leyes humanas, dirigidas por religiosos, eran inconsecuentes y solo los tales religiosos tenían facultades para demostrar sus estudios filosóficos, puesto que hasta los representantes de las Naciones estaban sujetos a no poder manifestar sus elevados pensamientos; hoy, desde el Rey al indigente los podemos explanar sin temor de tomar posesión en las mazmorras del Santo Oficio mientras no faltemos a la moral y a las instituciones Gubernamentales, gracias a los hombres del progreso.

Entonces era preciso creer cuantos errores tenían por conveniente enseñar los Sres. religiosos y practicarlos con toda humildad; hoy podemos decir con todo respeto, que no estamos conformes con ellos y que no los queremos practicar para no incurrir en faltas tan graves como ellos incurrieron e incurren, y pues que ellos se empeñan en que las inteligencias todas en masa se hallen en la oscuridad, nosotros tenemos empeño también en cumplir lo que prometimos al Pastor, y es, dar la luz que nos ha dado y enseñado para que la reciba el que quiera y pueda; por tanto, y sin salir de las doctrinas que entre la gente religiosa hemos aprendido, vamos a probar que no hay Deísmo ni Cristianismo, sin Espiritismo, y es imposible que lo haya.

Ya hemos manifestado en nuestros números anteriores que según las Doctrinas del Padre Astete aprobadas por la casa de Roma, Dios tiene los atributos de Padre de Amor, de Bondad, Misericordia y Justicia; los hemos examinado y hemos encontrado uno más que es el de Paz, y vamos a exponer nuestros estudios con los datos más vulgares. Atributo de Amor: hemos hallado confirmado con toda claridad este atributo bajo la meditación, o sea, la oración mental, puesto hemos conseguido, que cuando nuestro pensamiento se ha dirigido al espacio para saber lo que por allí había, otros pensamientos nos han contestado todo lo que en ley de justicia podíamos saber, con más cariño que contestan los padres materiales más cariñosos a sus hijos pequeñuelos, y como nuestro mayor deseo era conocer al Padre espiritual (Dios), hemos hallado que Éste, no es, ni pudo ser material jamás, puesto es esencia pura de la suma inteligencia, de la cual es una partícula la que nosotros poseemos; y no se vaya a creer que tan solo se nos ha dicho, no; la hemos visto con los ojos que no son materiales.

Hemos visto también otras inteligencias, hermanas nuestras, que aunque superiores a nosotros por haber vencido las materias que como nosotros tuvieron, cumplen al lado de Dios los deberes de humildad y obediencia, las cuales, sin pasión ni rencor trataron a la nuestra con toda justicia por haber penetrado en un recinto donde no le es dado todavía morar, y no somos los primeros mortales que como nosotros vieron y comprendieron de lo esencial, puesto vimos (entre otras cosas que hoy debemos callar), varios escritos, comunicaciones dadas por muchos de aquellos hermanos que se hallan encerrados en ciertas partes de la tierra, algunas de ellas cuidadosamente reservadas, y cierto departamento cerrado que conserva la verdadera filosofía con esta inscripción: "Cerrado por incomprensible, para los hombres". Si nos preguntáis qué clase de letras son las que allí se usan diremos, que todo cuanto el hombre escribe o habla aquí sobre el progreso, halla allí el espíritu grabado esencialmente, obteniendo con gran facilidad todo cuanto en justicia necesite y puede saber.

Examinamos los atributos de Bondad y Misericordia, los hemos hallado también confirmados, puesto la suma bondad por nada se ofende; por el contrario nos deja obrar a nuestro placer dándonos facultades para ello, cual el padre material bondadoso con sus hijos recién nacidos.

Visto el atributo de Caridad hemos hallado, que muchas inteligencias, y muy superiores a la nuestra, se afanan porque les concedan guiar a los pequeñuelos, y sobre todo si son desterrados (cual nuestras niñeras con los materiales), gozando en gran manera cuando han conseguido que aquellas inteligencias tan diminutas se han hecho grandes.

Examinado el atributo de Paz, hemos hallado la inmutabilidad, y que la guerra solo la causa el orgullo y egoísmo de los hombres, el cual no gozará de paz mientras no sepa vencerlos, puesto son sus inicuos enemigos.

Hemos visto también que por el atributo de Justicia, Dios no perdona ni castiga a los que faltan a la ley de Amor, Paz y Caridad, que impone a todas las inteligencias cuando son creadas, puesto que el castigo se lo imponen ellas mismas cuando leyendo en el gran libro que les presenta el regentador comprenden que se han materializado, para lo cual eligen reencarnación más penosa; pero elegida por ellos o cuando más ayudadas por su guía protector.

Esto es en extracto lo que podemos decir respecto al ser Creador de nuestra inteligencia, y la manera que hemos visto y comprendido; ¿es así como lo explican los religiosos? no; ¿lo han comprendido como nosotros lo explicamos? sí; ¿por qué, pues, pretenden perdonar nuestros pecados cuando el mismo Dios no puede perdonar? ¿para qué nos presentan un infierno eterno cuando conceden que Dios es tan bueno y tan justo? para que la humanidad no pueda ver la luz jamás; ¿por qué no le enseñan las maneras de hablar con Dios como obligan por reglamento a los que han entrado en el estado religioso, como lo declara el Padre Fray Lorenzo Tandí en sus ejercicios del buen religioso, página 48? para que solo ellos puedan comprender lo elevado, y con la ignorancia de la muchedumbre vivir ellos sin cumplir el precepto de "con el sudor de tu rostro comerás el pan"; mas debían haber comprendido que el séptimo sello se rompió ya, y lo que ellos creen tan oculto es ya público a la luz de la inteligencia como queda demostrado; ¿qué más falta? ¿esperáis que venga el Ángel con la tea encendida para quemar al mundo? pues entre vosotros está, no para quemar al mundo, sí para que veamos lo que ocultáis, la verdad, la comunicación universal, el derecho que todos tenemos de dirigirnos al Ser Supremo como hijos suyos sin tener que pagar ningún dinero a seres tal vez inferiores a nosotros para que nos perdonen lo que es imperdonable; no, hermanos religiosos, no podéis daros el dictado de Deístas mientras hagáis de un Dios tan bueno y tan justo otro Dios inferior al hombre más depravado, negando el espiritismo esencial.

(Continúa en el próximo número)


A los Evangelistas Cristianos

Hermanos, LA CABAÑA se ha propuesto defender el Deísmo y el Cristianismo verdad como habréis comprendido por sus artículos anteriores; en ellos no aludimos más que a los religiosos católicos, por cuanto los opúsculos que estaban en nuestro poder pertenecían a tal clase; pero ya es otra cosa, tenemos a la vista dos opúsculos, 1º— El espiritismo juzgado por la palabra de Dios; 2º— Espiritismo a la luz del Evangelio; ninguno de ellos lleva firma de autor alguno, por lo que nos vemos precisados a contestar en esta refutación a los Evangelistas en general para probarles que el espiritismo esencial es todo lo más sagrado que se halla en el Evangelio, y al negarlo negáis al Cristo y a Dios en sus atributos como a los mismos Evangelios y la Biblia que tituláis libros sagrados.

No quiere decir esto que nosotros seamos Bíblicos Evangelistas; somos lo que ya sabéis, puesto ya lo hemos dicho, pero libre examinador como es de lo que llamáis secretos de la naturaleza, recogemos las flores que hallamos en este bosque profundo, flores que otros sembraron para que produjeran óptimo fruto, pero malos jardineros las han cultivado y no producen otro que espinas y abrojos, con lo cual, los que por él transitamos, constantemente llevamos ensangrentados los pies; por tanto, hermanos míos, recoge LA CABAÑA las flores que halla tanto en el viejo testamento como en el nuevo, para sembrarlas de nuevo y a cuyo cultivo invita a todos sus hermanos que la quieran ayudar por propia voluntad; empezaré, pues, por probaros que según vuestros opúsculos y liturgia no sois Cristianos, ni Mosaicos y queréis ser las dos cosas a la vez.

Queréis ser Mosaicos puesto aceptáis de la ley judaica todo lo que el Cristo revocó, como son los Salmos y otros tantos cánticos que usáis para hacer atractivas vuestras reuniones, pero negáis el espiritismo declarado en todos los libros Mosaicos; y que vosotros mencionáis en vuestro opúsculo.
Base 1ª ¿queréis negar que Isaías, Jeremías, Abraham, Zacarías, Pedro, Pablo y Timoteo eran espiritistas? ¿de quién recibían las anunciaciones que daban? ¿Es acaso que los profetas leían en las piedras? Hermanos míos, ¡valor y criterio escaso puede haber en los hombres para escribir una refutación como la vuestra! ¿Cómo os atrevéis a negar el espiritismo después de que ya lo habéis declarado en la ley Judaica la cual practicáis públicamente? ¿Cómo os atrevéis a daros el dictado de cristianos los que profesáis la ley prohibida por el Cristo? ¿Qué dijo éste cuando enseñó la oración del Padrenuestro y qué habéis hecho de ella? ¿No dijo que para orar os encerraseis en vuestro aposento y oraseis en secreto? ¿Lo cumplís así? no, según los cantos de David, Salomón y otros que más agradan a vuestra vanidad y contra la ley de Cristo; ¿sois judíos? no, puesto queréis ser cristianos y las dos clases son la antítesis una de otra como queda manifestado. Pasemos a la segunda base para probaros el error más craso que todo deísta ha podido cometer y es la Divinidad de Cristo.

Este punto es largo de dilucidar y no nos detendremos en él tanto como merece, pero lo haremos más tarde cuando separemos los abrojos y espinas, que encierran los libros que llamáis sagrados, de las hermosas aunque pocas flores que también encierran.

La Divinidad de Cristo

Preguntáis si el Espiritismo acepta la Divinidad del Cristo y debemos contestar con toda certeza.

Como Dios, no reconocemos más que uno que es el Criador Universal; al Cristo lo reconocemos como uno de nuestros hermanos superiores a nosotros como lo declara él en la actualidad y lo declara el Evangelio, puesto dice, Padre nuestro que estás en los cielos. A nadie llaméis vuestro padre en la tierra, porque uno es vuestro padre que está en los cielos; esto declara Mateo y Juan añade, voy a mi Padre y vuestro Padre a mi Dios y vuestro Dios, y como hombre también dice Juan que pasó a Cafarnaum juntamente con su madre y hermanos y sus discípulos; ¿qué más aclaraciones queréis para comprender vuestro error? ¿Quién serán los ciegos en este asunto? ¿y qué hay de los milagros? ¿son tan materiales los que hacía el Cristo como los que los Bíblicos escribieron? No, fueron esenciales, para lo cual vino al mundo, y despreció la materia cuanto no le fuera necesaria para sostener su propio cuerpo como debe ejecutarlo el que quiera darse el dictado de cristiano en verdad; curó muchos ciegos, mancos, cojos, tullidos, etc., pero estos ciegos, etc., etc., eran del alma, no materiales. ¿Cómo hacía tales milagros? enseñando la ley Divina por palabra y por obra, con cuyo cumplimiento pasó a ser regentador del mundo tierra, no a sentarse al lado del Padre como venís enseñando todos los que pretendéis ser sabios en lo espiritual; mas decirme, puesto que lo hacéis único hijo de Dios ¿quién es vuestro Padre espiritual? ¿de dónde procede esa inteligencia vuestra, alma o espíritu que anima vuestras figuras humanas? ¿qué es de estas últimas cuando son abandonadas? ¿sabéis vuestra procedencia? pues si Dios no tiene más que un hijo, nada debéis pensar en ultratumba, hermanos míos; los espiritistas reconocemos en el Cristo lo que ya queda dicho con cuyo reconocimiento hemos averiguado, confirmados los atributos divinos en todas sus partes y en grado infinito, y no dudamos que todos los seres humanos llegan más tarde o más temprano a ser tan Dioses como lo fue el Cristo; pero él, nosotros, ni otros, no han sido, son, ni serán otra cosa que imágenes de Dios, nunca con los mismos atributos ni poderes.

Tercera base

Preguntáis si admitimos el pecado original y os contestáis a vosotros mismos que no, ¿con qué derecho hacéis tal negación? ¿acaso LA CABAÑA no lo declara en su revelación 2ª.? mas os promete aclarar este asunto en otros artículos que destinaré a examinar vuestra religión judaica cuyos textos llamáis sagrados; por hoy solo nos queremos dedicar a probaros que no sois cristianos Evangélicamente.

El milagro

Preguntáis si hemos mirado bien para negar el milagro, y debemos contestar que sí; decís que al negarlo tratamos de falsario al Cristo; no tal, hacemos justicia, tan solo declaramos falsarios a los que escribieron materiales siendo espirituales, además la palabra milagro la comparamos con la de fenómeno que en la actualidad se usa al ver alguna cosa nueva incomprensible por vez primera.

Los fanáticos por convicción han fundando milagros tan grandes como el paso del mar Rojo por los de Moisés, cosa que en la actualidad la encuentran natural; si los Egipcios hubieran comprendido el flujo y reflujo mareal como hoy lo comprenden; de poco hubiera servido a Moisés su astucia de conspirador; lo mismo son los milagros de los Evangelistas; el Cristo usó su saber natural para enseñar la ley Divina, y como ésta es tan dulce y se hallan en ella, cuando llega a comprenderse, tantos placeres; cuantos llegaron a comprender algo, seguían al Cristo por lo bien que la practicaba; enseñaba las maneras de hablar, el lenguaje espiritual con el cual los hombres nos entendemos con nuestros hermanos de otros mundos mejores, y al ver los orgullosos y egoístas que ellos no podían conseguirlo se irritaron, y como la ley mosaica a pesar de haber Dios escrito con su propio dedo "no matarás" castiga con pena de la vida a los que se comuniquen con los muertos, condenaron al Cristo a muerte, y como el estilo de aquel país y en aquel tiempo era la cruz, Jesús fue crucificado, como en el día van al garrote y guillotina los reos sentenciados a muerte. ¿Qué hay de milagro en todo? nada para el pensador o filósofo fiel, mucho para un fanático egoísta; fue sí valeroso en el cumplimiento de su misión; puesto sabía que los judíos no le perdonarían la vida material, puesto faltaba a su ley; ¿mas qué le importaba dejar la materia después de haber sembrado la semilla porque la había tomado? menos que a un egoísta hombre dejar el calabozo donde lo encierran los hombres por haber hecho alguna fechoría, como no debe temer el verdadero cristiano que ha cumplido la verdadera ley de Cristo: Amor, Paz y Caridad con sus semejantes.

Por tanto, queridos Evangelistas, el Cristo no era, es, ni será Dios ni hijo único; salió su espíritu de Dios como salió el de todo ser humano y volverá a Él cuando haya concluido la regeneración del mundo tierra; fue hombre en la tierra cual él declaró "yo soy antes que Abraham" y al volver su espíritu en la última encarnación, volvió habiendo hecho pacto con el espíritu regentador de aquel tiempo; era sí, espíritu adelantado puesto volvió por su voluntad y buen deseo hacia los desterrados, y hubiera vuelto más veces a tomar encarnación entre los hombres si la ley de progreso se lo hubiera permitido, mas ésta no le cupo por su adelanto en la escala, por lo que consiguió ser regentador y hoy está entre nosotros como Espíritu. Base 5ª.

El cielo y el infierno

Preguntáis ¿cómo tiene valor el Espiritista para citar el Evangelio, el que niega la inspiración Divina de ese libro; la Divinidad de Cristo, el pecado original, el milagro y todo lo sobrenatural? y nosotros a la vez hacemos dos preguntas: 1ª ¿qué comprendéis por sobrenatural? porque nosotros examinadores de la naturaleza nada hemos hallado sobre ella que no sea su Creador y el nuestro; 2ª ¿cómo os atrevéis a hacer esa pregunta los que os llamáis cristianos y Evangelistas? ¿habéis declarado las comunicaciones como judíos y las negáis como cristianos? ¿acaso en vuestros Evangelios no se halla escrito que María madre de Jesús tuvo revelaciones, que las tuvo José, María de Magdal y la otra María, que Jesús escribió con el dedo en el suelo y el espíritu habló en él a presencia de Pedro, Juan y Jacobo; que el Cristo se presentó a los apóstoles después de haber dejado la materia en la cruz, que los apóstoles hablaban porque el espíritu hablaba en ellos? Querráis decir que todos eran ya santos ¿es verdad? y Pablo, aquel gran perseguidor de Cristo, ¿porqué se convirtió? porque vio al Espíritu de Jesús que era la imagen de Dios; ¿podréis negar vosotros esto? podéis hacerlo si gustáis, pero escrito está en vuestros santos Evangelios; ¿cómo pues podéis titularos Cristianos ni Deístas con esa negación? ¿los que sois padres materiales habéis negado vuestro lenguaje a vuestros hijos? no, ¿cómo, pues, pretendéis que el Padre espiritual no de otro espiritual a vuestros espíritus? ¡ah! ¡Cuánta razón tuvo al decir que los escribas y fariseos no entrarían en el reino de los cielos sin nacer de nuevo! y LA CABAÑA les dice, que si no procuran dejar su orgullo, triste reencarnación les espera, puesto que ya no son ignorantes; ¿os incomoda este aviso? pues reconoceros que sois ciegos y no podéis servir para guiar a otros en lo espiritual; ¿cómo podéis enseñar la humildad cuando os hacéis más que nuestro Padre Creador? ¿porqué no lo habéis comprendido antes ya? porque como tradicionalistas os hicisteis holgazanes, y luego el egoísmo os ha cegado con sus alas hasta haceros más que Dios, pero al declarar vuestro infierno acabáis de demostrar mi dicho de holgazanes, puesto os atrevéis a decir que sin infierno no hay Cristianismo posible, no hay Evangelio y pasáis a probarlo con vuestros libros que llamáis sagrados cargados de los mayores errores; ¿para qué os metéis a peritos sin conocer la materia de que se trata? sino habéis estado en el infierno ¿cómo podéis dar razón de lo que allí pasa? ¿porqué ya no habéis andado el camino? El Cristo vino a enseñarlo, y escrito está para que no podáis perderos ¿qué estudiáis en los Evangelios y para qué, puesto no sabéis comprenderlos?

Probada, pues, vuestra ignorancia o malicia en sostener el dictado de Cristianos así como vuestro orgullo en querer ser más que Dios negando el lenguaje espiritual, creemos basta por hoy, puesto hemos prometido explicar lo que es el pecado original, para lo cual nos será preciso publicar la maledicencia que arrojan los que llamáis libros sagrados, mientras esperamos que los Evangelistas puedan borrar esta corta refutación, pues, alargarla más, no haríamos otra cosa que repetir lo que ya decimos a los religiosos en nuestros artículos.

(Continúa en el próximo número)


SÚPLICA

Suplicamos al Grano de Arena se digne mirar el artículo <<Espiritismo>> de su nº. 14, (a lo menos los seis párrafos primeros) para que luego pueda con más acierto comparar el primer artículo de su nº. 69 con las páginas 46 a 55 de nuestra 2ª. revelación y haga justicia cual esperamos.


RECOMENDACIÓN

La hacemos a toda persona que desee salir del letargo Religioso, de las obras: Personajes Bíblicos, Filosofía y Religión, Las penas del infierno y Papas y Reyes, por D. Carlos Jamar. Nosotros las hemos recibido, y examinadas, las hallamos tan útiles para el progreso de la actualidad, que pronto las usaremos con mucha preferencia a otras que con dicho título se han publicado, y damos gracias a su autor en nombre del progreso humano, por su laboriosidad.


Cuidado, Luz del Cristianismo

Que el compás, la regla, y el nivel, se ensucian con la calumnia.


AVISO

No se mandarán más números de LA CABAÑA a las personas que hasta aquí se les han mandado sin previo aviso, y rogamos al gran número de periódicos que nos mandan el cambio nos dispensen, si no podemos competir con ellos en la devolución como se merecen.


GRACIAS

J.G.D.R. Barcelona.— Con algunos como Vd. pronto LA CABAÑA sería quincenal.
T.J. Falset.— Recibido su encargo se cumplirá.
J.S.O. Capdepera.— Recibido 12 números.
Amor, Paz y Caridad: Grao.— Recibido aviso, se continuará.


COMUNICACIONES
INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS
Los Mesías del Espiritismo

3.— Cuando debe tener lugar una transformación en la humanidad, Dios envía en misión un Espíritu capaz, tanto por sus pensamientos como por su inteligencia superior, de dominar a sus contemporáneos e imprimir a las generaciones venideras las ideas necesarias para una revolución moral civilizadora.

De vez en cuando, vemos, de este modo elevarse sobre el vulgo, seres que, a manera de faros, guían a los hombres por el camino del progreso, y les hacen recorrer en algunos años las etapas de muchos siglos. La misión de algunos está limitada a una comarca o a una raza; éstos son como oficiales subalternos que cada uno conduce una división del ejército; pero hay otros, cuya misión es la de obrar sobre la humanidad entera, y que sólo aparecen en épocas más raras que señalan la era de las transformaciones generales.

Jesucristo fue un enviado de los excepcionales, de la misma manera que vosotros tendréis, cuando llegue la época, un Espíritu Superior que dirigirá el movimiento de conjunto, y dará una cohesión poderosa a las fuerzas esparcidas del Espiritismo.

Dios sabe modificar oportunamente nuestras leyes y nuestras costumbres, y cuando se presenta un hecho nuevo, esperad y rogad, porque el Eterno no hace nada que no sea arreglado a las leyes de la divina justicia que rigen el universo.

Para vosotros que tenéis fe y que habéis consagrado vuestra vida a la propagación de la idea regeneradora, esto debe ser sencillo y justo; pero sólo Dios conoce al que está prometido; yo me limito a deciros: Esperad y rogad; porque ha llegado el tiempo, y el nuevo Mesías no os faltará; Dios sabrá designarlo a su tiempo, y, además, él mismo se dará a conocer por sus obras.

Vosotros podéis esperar muchas cosas, ya que veis tantas extrañas con relación a las ideas admitidas por la civilización moderna. (Baluze. París, 1882)


Barcelona.— Imp. de P. Ortega, Palau, 4.


IDEA CLARA DEL ESPIRITISMO
POR EL P. JUAN JOSÉ FRANCO
(Continuación)

El archiduque Juan (nuestro ilustrado autor), convenido con el Príncipe hereditario, tenía en su mano el cabo de la cuerda, que ponía en movimiento todo el artificio. En el instante en que una figura vestida de blanco, y bien formada, acababa de salir de la puerta del gabinete y se dejó ver entre las cortinas, el Archiduque dio un tirón a la cuerda, cayó la trampa; esto es, las dos hojas de la puerta, por medio de un juego de fortísimos muelles, se cerraron detrás del fantasma y le cortaron la retirada. ¡Pobre fantasma encerrado entre su tienda y la puerta! Procura afanoso forzar la puerta; ¡pero en vano! Sáltanle encima los Archiduques Juan que le detiene, y Rodolfo, que le saca fuera de las cortinas, diciendo: <<Perfectamente, he aquí el espíritu>>. Era el mismo médium, en carne y huesos, que procuraba, diestramente, esconder los trapos con los cuales se había disfrazado de fantasma. El Sr. Bastian despoetizado, despojado de la aureola de hierofante espiritístico, estaba allí reducido a un charlatán vulgar, entre pícaro y tonto, en camisa y pantalones, sin zapatos, con el gabán sobre el brazo, temblando como un azogado; de buena gana se habría hundido bajo tierra para sustraerse de aquella merecida vergüenza. El Príncipe hereditario tuvo compasión de él, y le aseguró que todo había concluido y que no tenía que temer nada más. ¡Pero era ya bastante! El célebre Hellenbach, muy desazonado por el infeliz resultado de su favorito, habría querido que se le registrase para conocer los adminículos con los cuales había simulado los fantasmas; pero se opuso a ello el Príncipe, con mucha sensatez, ya porque al emplear tales violencias no es propio de caballeros, y también porque eran del todo superfluas. ¿Quién podía dudar ya que Bastian había sido cogido con las manos en la masa? El pobre hombre debía, según las doctrinas espiritísticas y la práctica de los médiums, permanecer dormido en el sillón del gabinete, y en vez de esto, le habían sorprendido fuera, dando forma a un fingido fantasma, y el sillón se encontró vacío. Era tan claro como el sol el carácter de la farsa. Se extendió de ello una relación o memoria, que firmaron todos los concurrentes.

II

Crítica del raciocinio del Archiduque autor, el cual excluye en general todas las causas preternaturales

5. Si el creer es un puro acto de la voluntad. Si el opúsculo terminase aquí, también nosotros concluiríamos, como los cómicos latinos, con el solemne plaudite. Pero el valeroso general pasa más adelante, y nos pone en la necesidad de seguirle. Le mueve el afán nobilísimo de destruir toda clase de fe en el Espiritismo. Y comienza con una teoría sobre la fe en general, <<la cual, dice (pág. 57), no tiene su raíz en los hechos, y que por lo mismo se reduce a un simple acto de la voluntad>>. Así explica el por qué los espiritistas, por más que se vean desmentidos por los hechos, con todo no renuncian a sus fábulas. Ahora bien, esta teoría es infundada. Toda fe racional, aunque no tenga evidencia inmediata del hecho o de la proposición, acerca de la cual versa (lo que excluiría la fe), no obstante se apoya siempre en el hecho de la afirmación de otra persona, o en otros términos; la fe racional es el asentimiento intelectual a una proposición, dada, pero requiere una autoridad sobre la cual se funde el sentimiento del creyente; y precisamente el valor de esta autoridad da la medida del valor de la fe. Por ejemplo: el Archiduque autor presentará fe a un cabo que le afirma la valentía de un soldado de su escuadra, su fe será mayor si se lo afirma el capitán de la compañía, y vendrá a ser firmísima si tres o cuatro oficiales le afirman el mismo hecho (de la valentía) como testigos de vista. La fe puede llegar a ser absoluta, cuando es absoluta la autoridad que la apoya; así el cristiano cree con fe absoluta e inquebrantable la divinidad de Jesucristo y los demás dogmas, porque es absoluta la autoridad que se los revela. No es este el lugar a propósito para analizar teológicamente el acto de la fe sobrenatural; pero es cierto que aún este acto no es el efecto de la sola voluntad imperante, sino que también supone a más de la gracia, el raciocinio regular sobre el hecho de la revelación; y aún sobre éste se funda remotamente la voluntad para imperarlo.

6. Los sectarios del Espiritismo creen lógicamente los fenómenos espiritísticos. Así, pues, sin razón se acusa a los espiritistas de aferrarse en su persuasión o fe, por la sola tenacidad de su voluntad; creen algo más racional y lógicamente, porque se ven realmente consignados, tanto en la historia de lo pasado como en la contemporánea; innumerables hechos de fenómenos espiritísticos, acompañados de tales circunstancias y afirmados por tantos y tales testigos, que sería irracional dudar de ellos. No se puede pretender, como quiere el esclarecido autor, que para darse por convencidos y desengañados sean convencidos de falsarios todos los médiums; sino que tienen derecho para exigir que, ante todo, sean destruidos los hechos históricamente ciertos de los fenómenos espiritísticos. También pueden exigir que el Archiduque autor no condene como crédulos a todos los espiritistas en general, por haber cogido en flagrante acto de engaño a un solo médium, una sola vez.

Por lo cual, en la cuestión sobre si el haber convencido a Bastian de falsario, prueba la falacia de los hechos espiritísticos en general, nos vemos obligados a no dar asenso al Archiduque, que lo afirma, sino al barón Hellenbach, que lo contradice (pág. 59 y sig.); y esto aunque el primero discurre con inmejorables intenciones, y el segundo con intentos detestables y con utopías antifilosóficas, impías e inmorales. Pero Hellenbach tiene toda la razón cuando sostiene que el engaño de uno no prueba que todos y siempre engañen. Nosotros aún añadiremos que el engaño perpetrado por los ocho o diez que cita el autor (pag. 62 y 72), y aún el de ciento y de mil médiums, no probaría absolutamente lo que pretende. Un millón de hechos, atestiguados por millones de testigos, no se destruye por haberse probado la insubsistencia de algunos pocos.

7. Las circunstancias de los fenómenos no los convierten siempre en increíbles. Pasa el Archiduque a examinar las condiciones requeridas por Bastian y su mecenas el barón Hellenbach, para obtener los fenómenos espiritísticos, y llega a concluir (pág. 84) que <<las condiciones indicadas...deberían bastar para desvanecer toda duda acerca de la naturaleza del Espiritismo>>.

(Continúa en el próximo número)

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