Año 1º

Barcelona 1º Mayo1887

Nº. 5

PRECIOS

Barcelona, gratis en la
Redacción.
Números sueltos..........
Provincia....................
Extranjero y Ultramar...

0,50
0,10
0,15

LA CABAÑA

PUNTOS DE VENTA


Kiosco frente a la Plaza Real
y carretera de Sans

Periódico Filosófico Espiritista Esencial, Defensor del Deísmo y Cristianismo Verdad

ADMINISTRACIÓN: ABAIXADORS, 10, 3º 1ª

El Celibato no es cristiano ni deísta

Una de las fórmulas impuestas por la que se dice religión cristiana y que a la humanidad ha hecho y está haciendo creer como la más sagrada, tanto para poder imitar al Cristo como llegar más pronto las almas a Dios, es el celibato en los hombres y la virginidad en las mujeres, y para mejor embaucar, o mejor dicho, engañar a los fanáticos han puesto por pantalla a María haciéndola Virgen antes y después del parto, y al Cristo porque fue soltero y no han hallado datos en que conste que tuviera procreación; pero esto si en tiempos antiguos pudo hacerse creer por la fuerza brutal de los ignorantes y gente que así les convenía que fuese, hoy nos hallamos en el caso de probar el grave error en que incurrieron aquellos, en mayoría, e incurren en la actualidad los que pretenden que con el celibato y la virginidad pueden sus almas ganar el cielo antes que los que pagan tributo a la naturaleza.

Probaremos en principio que si María concibió sin obra de varón, Dios carece del atributo de justicia infinita.

Hemos dicho varias veces que habiendo venido al destierro los primeros espíritus ya trajeron por única penitencia el no poder usar de los goces sexuales, y no habiéndose conformado los obtuvieron por los atributos de amor, bondad y misericordia, pero que por el de justicia obtuvieron también el de comer el pan con el sudor de cada uno y quedar sujetos a los padecimientos morales y materiales; que al obtener tales goces dejó de ser madre del hombre la Tierra pasando a ser tal, la hembra humana; razón por la cual quedó obligada a parir sus hijos con dolor. ¿Saben todo esto los religiosos? sí, puesto muchas veces lo han discutido, y no han faltado de entre ellos a quién le ha costado la vida el sostener y afirmar lo que LA CABAÑA viene a aclarar, y otros muchos que han podido escapar de las manos de los orgullosos, han sido excomulgados; pero si aquellos hombres no fueron creídos porque los orgullosos tenían bastante poder para martirizar a los que tenían relaciones con los diablos por cuyo conducto eran sabedores de lo que los demonios ocultaban; hoy volvemos a refrescar aquellas verdades, y esperamos sacar a la luz de la humanidad aquellas y muchas más, por lo que les rogamos las descubran ellos mismos y obtendrán pingüe ganancia; mas volvamos a María y al atributo de justicia.

¿Han creído los religiosos que las leyes Divinas son tan mutables como las humanas? sin duda alguna, y por tal creencia nos han hecho ver que María concibió sin varón, pero su error es tanto más malicioso por cuanto saben que Dios, siendo espíritu, da premios a todos sus hijos, espiritualmente, cuando por el cumplimiento de la ley se lo merecen, nunca a las materias, y los premios consisten en dejarlos aproximar más o menos a Él para que puedan comprender más o menos de lo que los sabios ignorantes llaman misterios; sí, solo la ignorancia de los que se tienen por sabios es capaz de creer que Dios premia a las materias como a las inteligencias, y les doy este calificativo para que ellos por sí, busquen el que se merecen, ¿de qué les sirve tanto egoísmo si no lo han de utilizar? ¿De qué os sirve reservar para vosotros solos el lenguaje espiritual sino lo utilizáis en las cosas espirituales? ¿tenéis miedo que los que no hayan entrado en el estado religioso, o sea, en los conventos, comprendan más que vosotros no siendo Célibes, porque cumplen mejor las leyes divinas? pues habéis tenido razón, puesto que un mendigo sin más estudios que los que aprendió por espacio de dos años entre vosotros y comiendo de la mendicidad os viene a decir, que María concebió y parió como las demás mujeres, y que Jesús su primer hijo, sí fue único hijo de María pero no lo fue de José y menos único de Dios, y menos Dios mismo; que José era viudo con hijos e hijas cuando se desposó con María por lo que Jesús siendo hijo único de María tuvo hermanos y hermanas materiales, que fue célibe por impotencia para el matrimonio, mas no porque aconsejara el celibato, pues comprendía además que con dicho celibato forzado se cometen dos faltas de gravedad en la parte espiritual, una en el no respetar la ley de naturaleza, y otra en el atraso que causa a los espíritus que están esperando a que los varones y las hembras preparen las materias que ellos deben darles forma y vida, por lo que revocó ocho de los diez mandatos preparados por Moisés, entre los cuales se halla el sexto contradictorio al creceos y multiplicaos de Adán y Noé, pero encerrando toda la ley en el dicho de <<Amad a vuestros semejantes como queráis ser amados que en ello amáis al Padre que está en los cielos>>, ¿de qué, pues, ha servido a los egoístas y orgullosos tener esa luz tapada por tanto tiempo a los ricos si los mendigos e ignorantes os la descubren? ¿de qué sirve a los religiosos malos por su orgullo no dejar hablar y poner mordazas a sus propios hermanos y compañeros buenos para que la verdad no se vea en la humanidad? de estorbo, ¡Oh Padre Astete y Casa Romana, si al elaborar el Catecismo para los párvulos el uno y aceptarlo la otra, hubiera comprendido (la censura) que tan pocas flores entre tantas espinas iban a ser descubiertas, con seguridad que no hubieran llegado a ser olidas de LA CABAÑA porque las hubieran quitado! pero el Pastor que siempre vigila a su rebaño introduce los buenos pastos en medio de los zarzales para que se conserven a su sombra, y las ovejas los aprovechen cuando los campos están tostados por la sequedad, por tanto previene en la actualidad al género humano célibe que ante sus ojos y los del Padre celestial no llega otra penitencia que la que hagáis dominando a vuestro orgullo y egoísmo, pues las demás debéis reconocerlas más como faltas que como virtudes, y serán recompensadas con la pena del talión, mas si con lo expuesto no os basta mirad y estudiad si los vegetales y animales cumplen como vosotros la ley de naturaleza, pensad en ellos y estudiad para poderlos igualar en tal cumplimiento.


A los espiritistas en general

Al hablar de la marcha filosófica en nuestra revelación 2ª, dejamos ya consignado el modo de haber, la humanidad, empezado a fundar las religiones sin haber tenido ocasión de revisar muchas tradiciones que sabemos existen; más tarde han llegado a nosotros algunos fragmentos de ellas por los cuales hallamos el medio de conocer el uso y abuso que se ha hecho del Espiritismo; y decimos abuso por cuanto encontramos muy pocos Espiritistas que lo hayan utilizado para buscar lo que más corresponde al ser humano, la parte esencial; y no se vaya a creer que tratan las tales obras de personas que tengáis poder para tratarles de patanes como en el día tratáis a los que no tenemos el privilegio de presentar un birrete de doctores universitarios, pues que en ellas hallamos nombres de grandes sabios empezando por el de Salomón, el gran sabio, Abraham, Apolonio insigne Astrónomo, Filósofo y Médico; Agripa, Médico y Filósofo uno de los más sabios de su tiempo; Adalberto el grande, Dominico y Obispo de Ratisbona; Arnaldo de Villueva, Médico, Astrólogo, también célebre filósofo, Platónico, y otros muchos que tomaron el Espiritismo para buscar la Medicina, la Alquimia y la piedra filosofal, etc., etc., y al hallarse engañados muchas veces formaron la magia dando poder a espíritus que no lo tienen ni lo pueden tener si el Dios de Amor y Justicia existe. Si no querían ser engañados ¿porqué no se dedicaron a conocer la esencia cual se dedicó Jesús, llamado el Cristo, y no al egoísmo como se da a comprender al ocultar los conocimientos de los estudios que hacían? ¿y creéis que los modernos hemos de seguir el mismo camino? No; LA CABAÑA, ella vio y comprendió la esencia a la cual se propone seguir, como descubrirla a todos los que por su voluntad y cumplimiento la quieran ver, cual lo verificó el Cristo, para lo cual vino al mundo tierra.

El Espiritismo, hermanos míos, debe tomarse por lo que es, esencial y natural, esencial por cuanto solo la esencia que posee el ser humano es la que comprende las cosas ultra-terrenas, y esto según el cumplimiento que haya hecho de la ley esencial, con lo que queda ejecutado el atributo de justicia.

Es natural porque siendo Dios bueno y justo no puede ser menos que los hombres; estos todos se afanan porque sus hijos aprendan a hablar cuando son pequeñuelos, para que les comprendan y ser comprendidos por ellos, lo cual vosotros lo halláis al estado natural del hombre. ¿Cómo no halláis natural que los seres tanto encarnados como libres se comuniquen con el Padre que los crió del mismo modo que con sus hermanos mayores que ellos? porque no habéis sabido buscar vuestros principios que es lo más natural que existe, pues de haberlo buscado ya habríais comprendido que, así como vosotros enseñáis un lenguaje a vuestros hijos para que os comprendan, se comprendan entre sí y formen lo que llamáis sociedad en la tierra, Dios esencial da también el suyo para que le comprendan las esencias y habiten en la sociedad universal.

Muchos son los que se maravillan de que comprendamos más que ellos este lenguaje y no hay motivo para ello si se fijan en el atributo de justicia con detención, pero como en general, los que tanto les extraña esto son los que menos se molestarán, vamos a hacerles alguna comparación material para que puedan orientarse, ¿Qué preferencias dais vosotros a los hijos que son obedientes a vuestros mandatos y qué castigos imponéis a los desobedientes materialmente? muchos y de diversas maneras, pues el Espiritual no impone más castigo a los que no cumplen que el de tenerlos separados de su lado hasta que cumplan; prohibiéndoles con la separación la comprensión de sus actos, y para que estén más o menos distantes, por lo que llamamos tiempo, les concede libre albedrío; así, pues, que los espiritistas que se relacionan con los espíritus libres y se dedican a descubrimientos materiales para su propio lucro no son aptos para los conocimientos esenciales, cual podéis comprender en las tradiciones, que grandes filósofos y sabios dictaron exorcismos contra los espíritus malos, como son Salomón el Sabio y otros muchos que le han secundado, tomando por malos a sus propios guías protectores porque en vez de complacerlos en sus gustos materiales les daban lo que convenía a los espíritus ¿y cómo no engañar estos últimos en las preguntas materiales que les hacen los espiritistas egoístas cuando el deber de unos y otros es la parte esencial? ¿acaso el hombre cuando vino a la tierra no halló en ella todo cuando pudiera necesitar para sostener su materia? pues tenga presente, que debe trabajar para comer y estudiar para saber.

Los antiguos fundaron fórmulas absurdas sin comprender muchos de ellos lo que hacían, pero vino el Cristo a derribarlas, y sin embargo, muchos después "dándose el dictado de grandes Cristianos las volvieron a levantar para matar la comunicación universal, y los espiritistas modernos por seguir aquellas tradiciones sin examinarlas se hallan en idéntico caso sin que ellos mismos lo hayan notado en su mayoría; como lo demuestra el que en una localidad como Barcelona se hallan cuatro clases de espiritistas, titulándose magnetizadores, Evangelistas, curanderos, científicos, racionalistas, libres-pensadores, y filosóficos-esenciales, (perteneciendo LA CABAÑA a esta última clase), usando las tres primeras fórmulas, mas inadmisibles para los últimos, por cuanto éstos acogen como suyo el dicho de las obras de A. Kardec que dice: fórmula es materia, un buen pensamiento a Dios vale más.

No admiten el magnetismo por que ya pasó su tiempo, y saben que el mejor magnetizador es el espíritu libre, como saben que el hombre solo puede magnetizar a otro hombre cuyo espíritu sea inferior al suyo, nunca al superior; fue sí útil y lo es en donde no haya instrumentos voluntarios, mas habiendo estos últimos no debe usarse otros por ser lo más natural que existe.

No están con los Evangelistas curanderos por que desean hacer la caridad sin faltar a ella, pues los médicos materiales aprendieron tal oficio para comer el pan con su trabajo y son tan hermanos suyos como los que tienen sus materias enfermas; además, que su deber es curar las enfermedades esenciales, y si alguna vez pudieren hacer cura material deben consultar primero con el guía protector del enfermo, puesto que él es quien dio por medio de sus artefactos la enfermedad para dominar la materia y que el espíritu pueda ver y comprender mejor lo esencial.

Muchos espiritistas de la clase de curanderos ponen por pretexto para aparentar ser cristianos, que el Cristo curaba a los ciegos, mancos, etc., etc. de nacimiento, y no dejan de tener su mérito si lo hacen sin egoísmo, por cuanto no alcanzan a comprender más sus inteligencias; mas no por eso están fuera de padecer el mismo error que las mismas tradiciones enseñan tal vez con gran malicia, puesto los tradicionalistas sabían que los cojos y toda clase de enfermos que curaba el mencionado Cristo eran del alma, no de la materia, y tan solo usó la curación de estas últimas en los tres casos siguientes:

1º— Cuando el médico no asistía al enfermo porque éste no tenía dinero para pagar su asistencia.

2º— Cuando la ciencia médica no alcanzaba a conocer la enfermedad y aquella materia convenía al espíritu que la ocupaba para su progreso.

3º— Cuando el enfermo se hallaba sin otro auxilio que el que Jesús le podía prestar; pero en todos los casos consultaba primero con los guías protectores de los enfermos para no faltar a la caridad esencial practicando la material.

Otro cierto número de estos curanderos y magnetizadores a su manera han creado fórmulas extrañas, como es el uso del agua para curar toda clase de enfermedades y la prohibición de muchas sustancias alimenticias, con todo lo cual cometen faltas de gravedad.

1ª- Por ley divina todo espíritu inferior está sujeto a la obediencia del superior, comprobación que si los magnetizadores no la han hecho ya no puede ser otra la causa que el orgullo de ellos mismos, puesto no han podido magnetizar a todos los hombres y mujeres que se han propuesto, y que cuando se han empeñado en hacer sonámbulos por fuerza han sido y son engañados de cien veces las ochenta, resultando de esto que los médiums les presenten comedias incomprensibles para ellos.

Dan el agua para sus enfermos como fórmula de Cristo; error grave, el Cristo se bañaba en el caudaloso Jordán como lo hacía Juan y los suyos antes de Jesús para evitar la lepra que en aquellos tiempos eran enfermedades reinantes, y además, era y es uso constante de, cuando llegaba un amigo a casa del amigo, presentarle el agua para lavarse los pies en señal de buen recibimiento; ¿qué más justo que cuando Jesús y los suyos llegaron a Juan se lavaran el cuerpo como señal de amistad e higiénica entre unos y otros puesto el agua era abundante? en la actualidad nuestros físicos recetan también los baños de varias clases a sus enfermos, ¿lo hacen acaso por fórmula religiosa? no, lo recetan por higiene como otro medicamento cualquiera tasando al enfermo la clase y cantidad ¿y acaso no es ventajoso si se hace uso debidamente, como sucede con el arsénico que siendo veneno tan activo hace prodigios para ciertas enfermedades?, prodigios que no dudo hace también el uso del agua cuando no se abusa de ella; privan también el uso de ciertos alimentos cuya fórmula se la adjudican a Juan y al mismo Cristo, otro absurdo, puesto el último dijo, que no es pecado lo que por la boca entra, sí lo que por la misma sale, y si Juan se sujetaba a comer pescado era porque acostumbrado estaba a tal alimento, no porque lo tomara por fórmula religiosa; mas LA CABAÑA dice a los hermanos formulistas que siguiendo por tal camino faltan a la ley natural que dice <<de todo usarás, de nada abusarás>> pero si mis hermanos formulistas desean probar este mandato tengan cuidado de empezar a hacer uso con ciertos manjares, recuerden que el pan es el mejor y sin embargo el exceso daña, mas mediten mucho, ¿con qué derecho han impuesto fórmulas que prohíbe la ley natural y acarrean un fanatismo sobre los muchos que ya han creado las religiones?, comprendan que el agua solo sirve para limpiar el cuerpo; en cuanto a el alma solo se lava pagando la pena del talión, por lo que deben comprender que las tales prohibiciones solo el físico es quien puede autorizarlas según sus estudios materiales y su conciencia se lo dicte para bien de los enfermos también materiales.

Tampoco están con los racionalistas científico libre-pensadores cuyas causas vamos a explicar.

Admitimos el racionalismo puesto que somos racionales para todas las cosas que en esta vida debemos usar como materiales, ¿pero estamos en igual caso como espirituales? no, lo hemos probado y estamos conformes con la partida 10 pág. 5 Libro de los Espíritus que dice: la razón; reflexionad detenidamente, y no os será difícil reconocer el absurdo; en efecto, ¿cómo puede nuestra razón por sí sola ser bastante para reconocer lo infinito estando envuelta en las pasiones mundanas? ¿quién de los espiritistas se halla separado de las pasiones y rencores humanos lo bastante para ver y comprender lo esencial cuando para lo material encontramos tan pocos? aquel que tan puro se considere no necesita de los espíritus, y con razón puede y debe darse tal dictado; por nuestra parte no nos atrevemos a dejar la mano de nuestros guías por más que ellos nos aconsejan que marchemos solos, pues preferimos ganar menos a exponernos a caídas dolorosas.

En cuanto a la parte científica tampoco la podemos usar por dos razones:

1ª— Porque somos filosóficos esenciales, y las ciencias exactas son materiales.

2ª— Porque los artefactos científicos no los debemos usar por ser materia, y su evidencia, o sea, lo que con ellos puede verse es materia también; nosotros usamos la vista natural, con la que llegamos a ver las cosas también naturales y esenciales, como puede verse por los cuadros que el hermano Andrés Sepich ha elaborado y está elaborando, siete de los cuales están para todo científico que los quiera ver y examinar en el local de esta administración, no dudando que podrán servir de gran estudio para los Espiritistas científicos.

Tampoco podemos ser libre-pensadores porque libre fue nuestro pensamiento hasta encontrar su punto dado, Dios, pues si los hombres quisieron ponerle trabas él supo romperlas y una vez hallado lo que buscaba pasó a examinar lo que llaman los hombres Naturaleza y sus misterios, en cuyo punto nos hallamos y desde el cual vemos que, de todos los males que afligen a la humanidad son causa los malos religiosos como los malos espiritistas, pues que si ellos hubieran separado el orgullo y egoísmo cual el Cristo lo ejecutó de palabra y obra, hoy, solo existiría la única religión universal, la ley divina, con la cual gozaríamos ya en la tierra de lo que gozarán nuestros venideros más tarde o más temprano; y del más o menos tiempo que tarde en llegar, gran cuenta tendrán que dar los que son la causa del retraso por malicia; no obstante, los espiritistas en mayoría os tituláis Kardeístas racionalistas, LA CABAÑA os invita a grandes discusiones, utilizando ella tan solo vuestros estudios, o sea, las obras de Kardec para que después de examinadas podamos levantar el edificio del deísmo y cristianismo verdad sobre la fuerte roca y que jamás pueda volver a ser derribado, pero invita no solo a los que se dicen espiritistas, sí también a los religiosos de todos los matices, que si sabemos cumplir como buenos sabrán también volver al redil los que salieron de él por haber cumplido como malos los espiritistas y religiosos que nos han precedido y fueron causa primera.


INTERESANTE

En nuestros núms. anteriores hemos recomendado las obras: Personajes Bíblicos, Filosofía y Religión, Papas y Reyes y Las penas del infierno por D. Carlos Jamark, y hoy podemos decir a nuestros lectores, que todos los Espiritistas que deseen obtenerlas por conducto de LA CABAÑA las recibirán con gran facilidad.

También rogamos a las personas que nos reclaman revelaciones, que de la 1ª. no las podemos mandar hasta que hayamos tirado la 2ª edición por haberse agotado toda la anterior, y para recibir las demás deben mandar 50 ctms. de pta. por cada ejemplar de la segunda y 25 por la 3ª.


COMUNICACIONES
INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS
Los Espíritus Designados

5.— Son muchos los Espíritus superiores que concurrirán poderosamente a la obra reorganizadora, pero no todos son Mesías; es preciso que distingamos:

1º - Los Espíritus superiores que obran libremente y por su propia voluntad.

2º - Los Espíritus señalados, es decir, designados para una misión importante. Estos tienen la radicación luminosa, que es la señal característica de su superioridad. Son elegidos entre los Espíritus capaces de cumplirla; sin embargo, como tienen su libre albedrío pueden desfallecer por falta de valor, de perseverancia o de fe y no están al abrigo de los accidentes que pueden abreviar sus días. Mas como los designios de Dios no están a merced de un hombre, lo que no hace uno, otro es llamado a hacerlo. Por esto son muchos los llamados y pocos los escogidos. ¡Feliz aquel que cumple su misión según las miras de Dios sin desfallecer!

3º - Los Mesías, seres superiores que han llegado al más alto grado de la jerarquía celeste, después de haber alcanzado una perfección que les hace para siempre infalibles, y les coloca sobre las debilidades humanas, aún estando encarnados. Admitidos a los consejos del Altísimo, reciben directamente su palabra, que se encargan de transmitir y hacer cumplir. Verdaderos representantes de la divinidad, cuyo pensamiento poseen; de entre ellos, elige Dios sus enviados especiales o sus Mesías para las grandes misiones generales, confiando los detalles de ejecución a otros Espíritus encarnados o desencarnados que obran según sus órdenes y bajo su inspiración.

De estas tres categorías son los espíritus que deben concurrir al grande movimiento regenerador que se opera. (Éxtasis sonambúlico. París, 1866).


6.— Amigos míos, vengo a confirmar la esperanza de los altos destinos que están reservados al Espiritismo. Este glorioso porvenir que os anunciamos se cumplirá por la venida de un Espíritu superior, que reasumirá en la esencia de su perfección todas las doctrinas antiguas y modernas, y que por la autoridad de su palabra conducirá a los hombres a las nuevas creencias. Parecido al sol saliente disipará todas las oscuridades hacinadas sobre la eterna verdad por el fanatismo y la inobservancia de los preceptos de Cristo.

La estrella de la nueva creencia, el Mesías futuro, crece en la oscuridad, pero ya tiemblan sus enemigos y las virtudes del cielo se conmueven.

Vosotros preguntáis si ese nuevo Mesías es la misma persona de Jesús de Nazareth; ¿qué os importa si los dos están animados de un mismo pensamiento?

Las imperfecciones son las que dividen a los Espíritus, mas cuando las perfecciones son iguales, nada les distingue; forman unidades colectivas sin perder su individualidad.

El principio de todas las cosas es oscuro y vulgar; lo pequeño crece; nuestras manifestaciones, acogidas al principio con desdén por la violencia o por la indiferencia banal de la ociosa curiosidad, esparcirán oleajes de luz sobre los ciegos y los regenerarán.

Todos los grandes acontecimientos han tenido sus profetas, alternativamente incensados y desconocidos. A la manera que Moisés conducía a los hebreos, nosotros os conduciremos hacia la tierra prometida de la inteligencia.

¡Admirable semejanza! Se producen los mismo fenómenos, no ya en el sentido material destinado a sorprender a los hombres niños, sino en su acepción espiritual. Los niños se han vuelto adultos; aumentándose el blanco; los ejemplos ya no se dirigen a los ojos; la varita de Aarón está rota y la única transformación que operamos es la de vuestros corazones atentos al grito del amor que, del cielo, retumba sobre la tierra.

¡Espiritistas! Comprended la gravedad de vuestra misión, estremeceos de alegría, porque no está lejos la hora en que el Divino enviado regocijará al mundo. Espiritistas laboriosos, benditos seáis en vuestros esfuerzos y perdonados en vuestros errores. La ignorancia y la turbación os ocultan aún una parte de la verdad que sólo el celeste mensajero puede revelar por completo. (San Luis. París, 1862).


7.— La venida de Cristo despertó en vuestra tierra sentimientos que por un momento la sometieron a la voluntad de Dios; mas los hombres ciegos por sus pasiones no pudieron guardar en sus corazones el amor al prójimo, el amor al maestro del cielo. El enviado del Todopoderoso abrió a la humanidad el camino que conduce a la morada feliz; pero la humanidad ha retrocedido del paso inmenso que Cristo le hizo dar; ha vuelto a caer en el cenagal del egoísmo y el orgullo le ha hecho olvidar a su Creador.

Dios permite que su palabra se predique otra vez sobre la tierra, y debéis glorificarlo por haberse servido llamaros antes que a los demás para que creáis lo que más tarde se enseñará. Regocijaros, porque se aproximan los tiempos en que esta palabra se hará oír. Mejoraos, aprovechándoos de las enseñanzas que Él nos permite daros.

¡Produzca sus frutos el árbol de la fe, que tan profundas raíces echa en la actualidad, y maduren esos frutos como madurará la fe que anima hoy a alguno de vosotros.

Sí, hijos míos, el pueblo se agrupará al paso del nuevo Mensajero anunciado por el mismo Cristo, y todos acudirán a oír la divina palabra, porque reconocerán el lenguaje de la verdad y el camino de la salvación. Dios que nos ha permitido iluminaros y sosteneros en vuestra marcha hasta hoy, nos permitirá también daros las instrucciones que os sean necesarias.

Pero vosotros que habéis sido los primeros favorecidos con la creencia, debéis cumplir también vuestra misión; es preciso que guiéis a los vuestros, que aún dudan de las manifestaciones que Dios nos permite; tendréis que hacer brillar a sus ojos los beneficios de lo que tanto os ha consolado; porque en vuestros días de tristeza y abatimiento han hecho nacer en vuestro corazón esa esperanza, sin la cual hubieseis quedado desalentados.

Esto es lo que será preciso participar a los que aún no creen, no con precipitación inoportuna, sino con prudencia y sin chocar de frente con las preocupaciones arraigadas de mucho tiempo. Un árbol viejo no se arranca de un solo golpe, como una hierba, sino poco a poco.

Sembrad desde ahora lo que queráis recoger más tarde; sembrad el grano que llegará a fructificar en el terreno que habréis preparado y cuyo fruto recogeréis vosotros mismos, porque Dios os tomará en cuenta lo que habréis hecho por vuestros hermanos. (Lamennais. Havre, 1863).


Barcelona.— Imp. de P. Ortega, Palau, 4.


IDEA CLARA DEL ESPIRITISMO
POR EL P. JUAN JOSÉ FRANCO
(Continuación)

Séptimo: Hechos contrarios a la metafísica; como respuestas racionales, dadas por medio de golpes de un macito sobre la tabla llamada psicográfica, o escritas directamente por el pie de un escabel.

Octavo: Hechos contrarios al orden existente entre los hombres mortales; como voces distintas y claras de seres que se anuncian como espíritus, y responden racionalmente a las preguntas; fantasmas que se hacen visibles, con formas humanas, que conversan, escriben, tocan, besan y se dejan tocar; que se manifiestan vivos y apasionados, y en un instante, a la vista de los espectadores, se hunden en el suelo, se disipan en la niebla, vuelven a comparecer, etc., etc.

9. La realidad de estos fenómenos puede comprobarse fácilmente. Otras infinitas particularidades podríamos añadir a la pintura del Espiritismo, pero creemos suficiente este pequeño boceto. Por él puede verse que si tales hechos acaeciesen, serían de tal naturaleza, que cualquiera que los presenciase o fuese testigo inmediato de ellos, podría formar sobre los mismos un juicio firme e indubitable, en cuanto a la realidad de su existencia. Si no fuese así, estaríamos condenados a un escepticismo universal y perpetuo sobre todo lo que nos sucede y cae bajo nuestros sentidos. Tanto puede el hombre cerciorarse de estos hechos, como de cualquiera otros, y no más de estos otros que de los predichos. Por tanto, si nosotros los presenciamos, o los oímos contar por testigos absolutamente fidedignos, debemos admitirlos como verdaderos. Nos quedará el derecho de inquirir acerca de ellos, de examinarlos, y de indagar sus causas, pero no tendremos el derecho de rechazarlos como falsos, sin repudiar la natural condición humana, la cual acepta como verdaderos los hechos sensibles que le anuncian los sentidos, y por auténticos aquellos que le atestigua una autoridad irrefragable. Y aún que no lleguemos a descubrir sus causas propias, tenemos el deber de bajar la cabeza ante el hecho; de la misma manera que creemos la existencia de nuestro reloj de bolsillo, aunque no conozcamos al relojero. Un relojero cualquiera que sea, decimos, lo habrá fabricado; y del mismo modo debemos decir, existirá de eso otro una causa, sea la que fuere, aunque no lleguemos a distinguirla con claridad.

10. Atestaciones de la historia antigua y moderna. Por tanto, el objeto principal de la cuestión no versa (por ahora) acerca la causa de los fenómenos, sino acerca la existencia de ellos. ¿Tienen testigos? ¿Son éstos en número suficiente? ¿Tienen autoridad? ¿Son absolutamente irrecusables? Sí, por cierto. La historia contemporánea responde afirmativamente a todas estas preguntas. No se puede, pues, dudar; es necesario admitirlos. Y en este particular la historia moderna concuerda en todo con la antigua. Toda la historia nos habla de estos hechos, bajo diferentes denominaciones, a saber: respuestas de oráculos, pitonisas, sibilas, adivinaciones, augurios, nigromancia, teurgia, goccia, magia, filtros, teofanías, prestigios, etc., etc., que no son sino nombres varios de una misma cosa, a saber, de lo que ahora llamamos espiritismo. Cada vez que los arqueólogos hacen algún descubrimiento en la China, en la India, en el Egipto, en Babilonia y en otras naciones antiguas, descubren también muchos rastros de fenómenos espiritísticos. En cuanto a los griegos no hay duda posible. Platón, y con él toda la antigüedad, hablan de ellos como de cosa conocida del mismo vulgo. Toda la escuela alejandrina, llamada neoplatónica los enseñó públicamente por medio de sus grandes hombres Eunapio, Porfirio, Plotino, etc. Los romanos tenían sus augurios, respuestas, prestigios y portentos como los griegos. El culto de Mitra, ampliamente difundido en los siglos del Imperio, era un vasto laboratorio de fenómenos espiritísticos. En los siglos cristianos, los escritores eclesiásticos y profanos nos refieren infinitos ejemplos de ellos. En la Edad media, y después, la jurisprudencia canónica y civil persiguen las prácticas espiritísticas, bajo los nombres de magia, brujerías, encantamientos y otros semejantes. Los viajeros y misioneros nos atestiguan lo mismo de los pueblos bárbaros o salvajes nuevamente estudiados en toda la faz de la tierra. Por lo que toca al mundo civilizado, no hay quien pueda dudar de los fenómenos espiritísticos acaecidos en Uvetet, cerca del año 1550 (de los cuales habla el incrédulo doctor Calmeil en su diccionario de ciencias médicas), que fueron tan famosos en toda la Alemania; ni de los fenómenos de Loudun, allá por el año 1632; los de los camisardos o tembleurs, por los años de 1700; de los convulsionarios, en el sepulcro del diácono jansenista París, cerca de 1733, que llenaron las historias de Francia, y aún las memorias de escritores racionalistas como el famoso Hume; del profeta Schwedenborg, fundador de la secta protestante que tomó su nombre; de Cagliostro, Mesmer, y otros, hasta los más recientes magnetistas, de los cuales nació el Espiritismo en la forma ahora corriente en América y en Europa. En suma, negar de un modo absoluto la existencia de los hechos espiritísticos sería absurda ridiculez. Y nuestro cultísimo Archiduque se guarda mucho de negarlos; sino que más bien los afirma expresamente, en la página 117, con estas palabras: <<El Espiritismo, a pesar de sus cambios de forma, ha permanecido siempre estacionario en el decurso de dos mil años>>. Es evidente, pues, que nuestro autor reconoce como espiritísticos los hechos atestiguados por las historias, de los cuales hemos hecho mención.

Pero, en cuanto a las causas de los hechos, S. A. no admite otra que la superchería de estos espiritistas antiguos y modernos; este es el pensamiento que expone en las últimas páginas, y ésta es también la teoría que vamos a discutir, para dar idea clara del Espiritismo.

IV

Los fenómenos espiritísticos tienen causas no naturales

11. Los hechos espiritísticos pueden distinguirse fácilmente de los engaños de los prestigitadores. No fueron pocos los que escribieron que los fenómenos espiritísticos se deben atribuir a farsa de sus operadores. Así pensaron algunos católicos, muchos protestantes y casi todos los racionalistas. Pero este parecer está contradicho por la historia y por la razón.

(Continúa en el próximo número)

Volver
Periódico espiritista La Cabaña
Defensor del Deísmo y Cristianismo

Fin
Periódico espiritista La Cabaña nº 5

Siguiente
Periódico espiritista La Cabaña nº 6


Subir al inicio del:
Periódico espiritista La Cabaña nº 5