Año 1º

Barcelona 1º Junio1887

Nº. 6

PRECIOS

Barcelona, gratis en la
Redacción.
Números sueltos..........
Provincia....................
Extranjero y Ultramar...

0,50
0,10
0,15

LA CABAÑA

PUNTOS DE VENTA


Kiosco frente a la Plaza Real
y carretera de Sans

Periódico Filosófico Espiritista Esencial, Defensor del Deísmo y Cristianismo Verdad

ADMINISTRACIÓN: ABAIXADORS, 10, 3º 1ª

El Cristo, el antecristo y las doctrinas de uno y otro

Muévenos a dar a luz este artículo, la satisfacción que nos causa el saber que varios religiosos aceptan y enseñan a que las gentes acepten el espiritismo esencial como cosa verdadera, pero las previenen para que no se dejen engañar del antecristo que ha de llegar muy pronto para deshacer la Iglesia de Dios; y LA CABAÑA ha venido a decir también a las gentes y a los religiosos de todos los matices, que el antecristo vino hace mucho tiempo y deshizo la verdadera Iglesia de Dios, mas el que viene en la actualidad trae la misión para restablecerla para aquellos de sus hermanos que tanto la desean, dejando a los demás que sigan la que más les agrade, pues debe respetar el libre albedrío de cada uno, cual el pastor le ordena, y para que cada cual pueda elegir expondremos las doctrinas del Cristo y las del Antecristo cual nos ha sido dado verlas y comprenderlas.

Las doctrinas del Cristo están todas encerradas en las palabras Amor, Paz y Caridad; él las enseñó, las practicó y dijo que era la única religión; él amó a los que les perseguían y aconsejó que amásemos a nuestros enemigos, pues si solo amamos a nuestros amigos ya quedamos bastante pagados con el amor de ellos mismos, pero amando a los enemigos como queremos ser amados; recibiremos la recompensa del Padre. Él enseñó por caridad el lenguaje espiritual al que lo quiso aprender hallándose en materia y cuando fue espíritu libre se presentó a Pablo, uno de sus mayores perseguidores, el cual, al verlo, se convirtió a sus doctrinas, y de tal manera las defendió después, que pronto Pedro y otros apóstoles le tomaron celos, como lo demuestran las disputas que entre ellos ocurrieron; de esta manera amaba al Padre de todos y recibía recompensa.

Para hablar con Dios nunca usó casas suntuosas, pues lo hacía donde más le convenía, tanto en el campo como en casas habitadas o lugares escusados, pero sí prohibió que se hiciera en sitios públicos. Aceptó el matrimonio puesto dijo: mejor se calientan dos juntos que uno solo. ¿Quién puede revocar estas verdades los que se dan el dictado de cristianos? ¿eligió otra religión ni secta para el reino de los cielos? No. ¿Excluyó la judaica o la eligió para tal fin sobre otra alguna? No. Tan solo dijo que los escribas y fariseos no entrarían en el reino de los cielos sin volver a nacer de nuevo, ¿y cómo pudo decir otra cosa puesto él mismo nació y murió dentro de la ley judaica, o sea, la de Moisés? Pues bien, si el Cristo dijo Amor y Caridad es la ley y la religión, LA CABAÑA lo ratifica y dice, que todo el que trate y respete a todos sus semejantes como quiera ser tratado y respetado, es cristiano, pertenezca a la religión o secta que perteneciere por más que se dé el dictado de anti-cristiano o ateo; pero no puede serlo, por más que diga y jure ser cristiano, si no cumple como el Cristo cumplió, puesto al Cristo como a Dios, solo llegan los hechos, nunca las palabras; por consiguiente, muy pocos son los que en verdad han conocido la humanidad, porque si muchos ha habido, han perecido, en mayoría, en los tormentos inquisitoriales, y otra gran parte han sido excomulgados por los anticristianos para que su luz jamás pudiera verse; esto ocurría en tiempos antiguos ¿y en los modernos y actuales qué sucede? lo propio con corta diferencia. Antiguamente existían los tormentos públicos para los que veían y querían que sus semejantes vieran la luz; en los modernos existen los privados; entonces eran, en general, atormentados los de baja esfera, hoy hay de todo, porque también, como entonces, domina la ignorancia en los que más sabios pretender ser, pero desgraciadamente son más en número y este mayor número, tiene poder bastante para aprisionar hasta a los que deben obediencia como hombres y como espíritus ¿mas qué importa? Con su orgullo creen engañar a la muchedumbre poniendo mordazas privadamente y haciendo ver que los hombres de Estado y los pueblos ponen prisioneros a otros hombres de grande elevación; como hombres también, mas ¡pobres ignorantes! ¡no comprenden que por mucho que aprisionen las materias, los espíritus elevados se comunican mutuamente sin mirar a la categoría material que, como hombres, median de unos a otros! Sí, hermanos religiosos; ¡cuán poco habéis pensado que el espíritu del que llamáis vuestro Santo Padre, a pesar del gran cuidado que tenéis para que no se comunique más que con quien a vosotros os place, constantemente se comunica con otros que, aunque mendigos, son más libres que él y se comprenden para cumplir la misión que trajeron a la Tierra ¿por qué no dejáis al hombre en completa libertad de obrar para que diga a la humanidad toda la verdad esencial que comprende? ¡dejadlo, por caridad a vosotros mismos, que será cristiano y deísta en verdad, y habréis adelantado un paso inmenso en lo espiritual y en lo material! en lo primero, porque el Padre os lo premiará, y en lo segundo, esos hombres de Estado a quien calumniáis, así como los pueblos que gobiernan, os abrazarán cariñosamente, y con todo respeto os admitirán entre sí como buenos hermanos, en vez de despreciaros como en la actualidad sucede; sí, hermanos queridos, no lo dudéis, esos hombres de Estado, esos pueblos que creéis tan ignorantes han comprendido, como una gran parte de vosotros mismos, que en vez de ser cristianos y deístas en verdad, sois anticristianos materialistas, con lo que muchos que han estado observando vuestros hechos y oyendo vuestros dichos han preferido ser materialistas y ateos a ser cristianos y deístas a vuestro estilo ¿por qué no remediar el mal cuando se conoce el bien? o ¿es qué dudáis de la verdad que LA CABAÑA os avisa? pues hermanos míos, ésta os ha manifestado el verdadero deísmo y el cristianismo; vosotros, en vez de seguir al Cristo para ser cristianos, seguís al antecristo, en todas vuestras prácticas y por mucho que queráis encubrir, todo está a la luz del día con las historias materiales redactadas por los que os precedieron en todo tiempo, empezando desde el mismo Pedro Apóstol; pero los verdaderos anticristianos, con toda malicia, fueron Inocencio III y VIII; mirad sus obras, mirad sus mandatos, para concluir la comunicación de las Brujas con el Diablo, Ángel o como queráis llamarle, para tapar las obras del demonio, o sea, las que ellos hacían, ¿y creéis que el primero hubiera mandado preparar los tormentos y la hoguera para quemar a los que se comunicaban con los ángeles guardianes si él hubiera sido cristiano? imposible, pues además sabía que con tal hecho mataba el cristianismo y el deísmo verdad; él vio los espíritus, y tanto fue su orgullo, que quiso ser más que ellos, por lo que creó la palabra despreciativa de brujas condenándolas a la tortura para escarmiento de otros, ¿mas eran todas brujas las que fueron a la hoguera? veamos, para probarlo, algunos párrafos, sacados de vuestras historias por el hermano Jamark y revocarlos si no son ciertos:

LAS BRUJAS DE HERBIPOLI
El Padre Federico Spée

De este digno sacerdote hicimos mención en la página 256 con motivo de haberse opuesto, aunque con poco fruto, a la quema de brujas, quema a la que con fruición se dedicaban los católicos, pasión que se desarrolló de un modo especial en Alemania.

Eran en el obispado de Herbipoli (Witzburg) muy frecuentes las causas criminales de brujas, y muy repetida la pena del fuego sobre aquellas infelices, que tenían contra sí las pruebas jurídicas de haber caído en tan horrendo crimen. Vivía a la sazón y era en aquella ciudad venerado de todos, el padre Federico Spée, por su eminente doctrina y piedad; prendas que de continuo ejercitaba con las personas de uno y otro sexo, que eran castigadas por el delito de magia, o hechicería, no sólo administrándolas el beneficio del Sacramento de la Penitencia, mas también acompañándolas al lugar del suplicio, y esforzándolas con sus eficaces exhortaciones hasta que exhalaban el último aliento.

Sabíase que este padre tenía menos edad que la que representaba en sus muchas canas; lo que dio motivo para que en una ocasión de casual concurrencia le preguntase el Sr. Juan Felipe Schoemborn, (a la sazón canónigo de Herbipoli, que después fue promovido al obispado electoral de Maguncia); ¿en qué consistía estar mucho más cano de lo que correspondía a sus años? Respondió el venerable Jesuita, que las brujas, a quienes había conducido a la funesta pira, le habían encanecido antes de tiempo. Admirado el prócer, y sorprendido de tan extraña respuesta, le explicó el Padre el enigma. Díjole que ninguna de tantas personas como había acompañado a la hoguera por el crimen de magia, lo había cometido realmente. Todos estaban, en cuanto a esta parte, inocentes. Que todo su mal venía de que, cediendo a la fuerza de los tormentos, confesaban ellas el delito de que falsamente eran acusadas, y después persistían en la confesión por el terror de ser puestas de nuevo en la tortura; pero, debajo del sigilo del Sacramento de la Penitencia, donde carecían de aquel temor, manifestaban no haber cometido jamás el delito; y que, en fin, todas morían protestando su inocencia, culpando la ignorancia o malicia de los jueces, y apelando entre dolorosísimos gemidos y tiernas lágrimas a aquel Tribunal soberano, donde jamás puede ocultarse la verdad.

La tristeza, añadió el Padre, y aflicción de ánimo que le ocasionaba la muerte ignominiosa y terrible de cualquiera de aquellas inocentes, eran tan grandes, que la repetición de tan lamentable espectáculo, viciando la temperie natural de su humores, antes de tiempo, le había cubierto la cabeza de canas.

Lo que antecede es parte de una carta del famoso Leibnitz, que en extracto se lee en la página 236 del tomo IV del <<Teatro Crítico>>, del P. Feijóo. Este dice que Leibnitz, testifica saber la relación que hace de boca del mismo Sr. Juan Felipe Schoemborn, entonces arzobispo de Maguncia; lo que por sí solo probaría la exactitud de lo referido, aún prescindiendo de la fama de veraz y sincero que entre los más sabios católicos de Francia, Italia y Alemania, a pesar de ser luterano, gozaba el sublime Leibnitz.
Y si esto no bastara véase como dice el Padre Feijóo que eran rarísimos los casos de hechicería ¿y queréis todavía mayor antecristo para tirar la ley Divina y la verdadera Iglesia del Cristo? pues si más queréis, buscad las historias de Sergio III, Juan X, Juan XI, Juan XII, Esteban IV, Benedicto IX, Julio II, Juan XIII, Eugenio IV y otros muchos y muchos que fueron directores de vuestra Iglesia y decid (si os atrevéis a ello) si en la humanidad halláis hombres más indignos de compararse con el que se decían representar, puesto que su conducta, o sea, los hechos que la historia nos declara se castigan materialmente con todo rigor y deben castigarse; y vosotros ¿qué sois?, del Cristo, nada practicáis, luego sois anticristianos, y si más podéis pretender, podéis daros el dictado de iconólatras o idólatras, puesto que, como aquéllos, adoráis imágenes prohibidas por el Cristo y hasta por el concilio Iberetano el año 302 como consta en su canon 36, todo lo que nos indica que los primeros cristianos se atuvieron a las doctrinas de Jesús, pero empezaron los Papas y se hicieron iconólatras introduciendo en sus ritos la invocación de las imágenes en vez de seguir la invocación de los espíritus; pero dos razones poderosas para todo egoísta y orgulloso como Inocencio II, vinieron en su apoyo:

El primero fue que Irene, mujer hermosa y rica, el año 787, logró restablecer las imágenes, (importando poco para ello el que hubiese mandado sacar los ojos a su hijo); el segundo, era preciso que la humanidad se acostumbrara a fijar su pensamiento en las imágenes, para que poco a poco se olvidara lo que el Cristo había enseñado, el lenguaje espiritual, y de este modo añadiendo, o mejor dicho, modificando a su manera el confesionario quedaba la cadena poderosa para detener la elevación del pensamiento humano y dueños de él los religiosos orgullosos y egoístas, como lo demuestra el que cuantos han querido decir la verdad los han sacrificado a sus iras como sucede en la actualidad.

A Silvestre II le llamaron nigromante; pues tenga cuidado S. S. León XIII, que si como LA CABAÑA espera, no se restableciera el verdadero deísmo y cristianismo, existiendo S. S. en el Papado, seguro es, que en la genealogía de Papas quedará como hereje; esto a su materia pudiera hacerle alguna sensación, mas a su espíritu, por el contrario, comprende su misión y solo siente el no poder ser tan libre cuando ocupa la materia como cuando puede abandonarla, mas LA CABAÑA le previene que esté constantemente en vela, que el pastor se halla dispuesto a separar las ovejas enfermas mandándolas al hospital y quedarse con las sanas para presentar el rebaño limpio al dueño en verdad.

Pero hay más todavía, ¿estableció el Cristo el celibato? ¿estableció el anatema? no, luego todos los que establecieron el celibato como el anatema, así como los que los apoyan y practican son anticristianos y antideístas, puesto que practican contra las enseñanzas del Cristo y faltan a la ley natural, cuál no habréis hallado que falte desde el cordero dócil a la fiera hiena, y así debieron comprenderlo los clérigos cuando Hildebrando separó a lo que llamáis cristianismo del paganismo y creó el celibato, puesto que tanto se opusieron a ello con las guerras que formaron en Alemania y España.

Así, pues, hermanos religiosos, volved la vista al pasado, con detención, y veréis los errores que aquellos padecieron, los cuales en vez de hacer cristianos y deístas, hicieron anticristianos y ateos; ratifiquemos nosotros la verdadera Iglesia del Cristo, derruida por aquéllos y habremos ganado el gran premio que nos espera cuando abandonemos esta cárcel que aquí nos tiene presos; empecemos por dejar las conciencias libres que si de buenos cristianos damos ejemplo en práctica, muchos serán los que nos seguirán; no miréis al qué dirán ni de qué comeremos que el buen pastor sabrá darnos cuanto indispensablemente nos sea, y nos guiará por veredas donde nos hallemos al abrigo de los fuertes huracanes que nos puedan sobrevenir; grande es el número de espíritus elevados que entre vosotros se hallan y comprenden cuanto LA CABAÑA os dice; con ella desean venir, pero temen empezar a romper filas, sin considerar que si más improperios sufren sus materias de los orgullosos, también será mayor el premio que reciban. LA CABAÑA, pues, espera a todos cuantos tengan voluntad de ayudarla a levantar la Iglesia derruida del verdadero deísmo y cristianismo sin excepción de clases, edades, religiones ni sexo, pues en el gran taller solo se prohíbe la entrada a los orgullosos y egoístas.


Contestación a una posdata.


Habiendo recibido una carta atentísima de persona que no conocemos, pero que deseamos abrazar, por más que reconocemos haya sido de las muchas que han tratado a LA CABAÑA de delirante, porque no han podido ellas comprender sus delirios, vamos a contestar a los ruegos que nos hace en su posdata, y son los siguientes: <<Explicación de Dios y sus atributos, y qué hay de la comparación que algunos hacen de Dios con el Sol que nos alumbra>>.

Empezaremos por decir que no una sino varias veces hemos explicado los mencionados atributos puesto se hallan en las tres Revelaciones y en los tres números de LA CABAÑA, sobre todo en el tercer artículo "No hay Deísmo...", y mal habríamos procedido sino los hubiéramos explicado, puesto son los cimientos del Deísmo, Cristianismo y Espiritismo verdad, atributos concedidos al Ser Creador universal por todas las religiones y sectas Deístas, y que si ellas los hubieran explicado como son, tampoco hubiera tenido necesidad de aparecer LA CABAÑA, puesto en la actualidad estarían convertidas en una sola, bajo la única ley y código espiritual, Amor, Paz y Caridad, cual el Cristo declaró, y por lo que le costó la vida material; ésta es la ley que vino a cumplir y enseñar, no la Mosaica, como nos han hecho comprender por el dicho de "vengo a cumplir la ley, no a faltar a ella" y bien lo demostró cuando encerró los diez mandamientos mosaicos en dos, como lo declara Roma.

DIOS

Muchos son los nombres que se le han dado a esta Entidad Creadora universal de la que la humanidad se ha preocupado y se preocupa y muchos son también los que han conseguido hallar en ella la única verdad; pero más, mucho más, son los que con su orgullo y egoísmo han podido taparla y ocultarla por sus fines particulares; sin embargo, si les convino poner mordazas, martirizar y quemar a muchos para que otros como ellos, no se atrevieran a hablar, no les convino dejar de reconocer los atributos de Padre de Amor, Bondad, Misericordia y Justicia, que al fin le conceden todos en masa, creídos sin duda que el diablo con su poder no se atrevería un día a descubrir todo lo que los demonios encubrían, pero afortunadamente no es así, como lo vamos a explicar, por lo cual, pongamos por ejemplo a un hombre que le conceden los mencionados atributos, y empecemos por el primero hasta examinar los demás.

Amor; todo hombre que tiene esta cualidad procrea hijos y les da su propio lenguaje para que le comprendan y poderlos comprender, y lo hallamos natural. Dios por el mismo, concede el lenguaje a los espíritus, sus hijos, como autor de toda naturaleza.

El hombre bueno y misericordioso tiene compasión de sus hijos por más que se extravíen y sean rebeldes a sus mandatos; nunca prohíbe que los hijos buenos se relacionen con los extraviados, sobretodo, si los primeros son mayores; por el contrario, desea que los mayores procuren convencerlos de su error, y cuando han conseguido que juntos vuelvan a la casa paterna, les concede gracias a los mayores como cariño a los extraviados si vuelven arrepentidos y sumisos a su autoridad; pues Dios por los atributos de bueno y misericordioso, concede a los espíritus el libre albedrío para que cumplan la ley de Amor, Paz y Caridad que a todos da cuando los crea; y por el de Caridad, concede a otros mayores que los guíen y les enseñen el cumplimiento de ella; son los que llamaron ángeles de la guarda, y nosotros guías protectores.

¿No es verdad, hermano mío, que los hombres cariñosos no abandonan a sus hijos pequeñuelos hasta que, por sí solos, aprenden a andar, y, si el padre o la madre no pueden dedicarse a enseñarlos, buscan una niñera? ¿No es verdad, también, que si aquella niñera cumple como buena, los padres de la criatura la agasajan más cariñosamente que nunca cuando ven andar solo a su hijo? y queréis que el Padre esencia de amor, bondad y misericordia, sea menos que los hombres? imposible, así pues, si el material hace regalos a la niñera materialmente, el esencial los da también al guía protector esenciales, cuando su protegido llegó a comprender y cumplir el mandato divino, que es la manera de poder andar solos los espíritus que nos hallamos encarnados; mas ¿sabéis qué clase de regalos hace el Padre espiritual a los guías protectores y sus protegidos? el de dejarlos aproximar a su lado y darles conocimientos de lo que nos han hecho creer misterios sobrenaturales, con lo cual queda demostrado el atributo de justicia infinita, puesto al crear al Espíritu de materia, imponderable, pero elemental, y dotarle con su esencia divina le dice (en el lenguaje espiritual), vete, recorre la pluralidad de mundos, te encomiendo Amor, Paz y Caridad con todos tus hermanos, no volverás a mi lado hasta que así hayas cumplido, llevas contigo libre albedrío, y de la misma manera que el padre material va confiando a su hijo los negocios familiares, el esencial da conocimientos a los espíritus según el comportamiento que tienen en el cumplimiento de su ley, tanto que estén encarnados como desencarnados, pues su amor y justicia es igual para todos; así pues, el hombre si no comprende los secretos por su mala conducta, no sabe todos los secretos del padre de familia mientras sus hermanos buenos son poseedores de ellos.

Pasemos a la comparación de Dios con el Sol que nos alumbra.

LA CABAÑA ha dicho varias veces que no viene a enseñar nada nuevo, que solo viene a descubrir lo que otros taparon, y si cuando por primera vez lo dijo, fue porque lo había leído en el gran libro, donde los hombres pueden leer pero no pueden mancillar; también llegaron otros que, aunque escritos por los hombres confirman sus dichos, puesto se hallan dos en su poder desde el último Noviembre que declaran haber dicho el filósofo, que el Sol y el hombre engendran al hombre, libro que si bien no he podido descubrir con exactitud cuando fue impreso, llegó a comprender que pasa de dos siglos; mas prescindamos de tal hallazgo y veamos lo que nos dicta nuestra razón, puesto que en la actualidad solo ésta es capaz de sacar a la humanidad del fango en que la han metido los continuadores de Inocencio III, o sea, del Antecristo. ¿Dónde habéis hallado al hombre padre y bueno que se haya ocultado para que no le vea alguno de sus hijos por extraviado que sea, y mucho menos si aquel quiere arrepentirse de su extravío? LA CABAÑA no lo halló y lo buscó, para comparar y poder probar, puesto los padres materiales estamos sujetos por la parte material que arrastramos a las mismas debilidades que los hijos; ¿cómo pues, la humanidad ha consentido en creer que el Padre espiritual, esencia de todo amor y bondad, pueda ocultarse a la criatura humana? en tal caso no existiría porque no es posible una Deidad inferior al hombre, ¿es qué no se ha comprendido? ya lo hemos dicho, todo se comprendió, pero en tiempos de Inocencio III se puso la mordaza al progreso intelectual, y en el de Inocencio VIII el dogal al cuello contra todo lo que tuviera olor a descubrir la verdad, por lo que se dieron tanta maña para quemar las brujas, porque tenían relación con el diablo y sabían las verdades; sin embargo, como el diablo mete la pata en todos los hechos que el demonio tiene ocultos, empezaron las ciencias astronómicas y también lo han descubierto, ¿por qué se lo han callado? por cobardía de los astrónomos, porque no los trataran de idólatras y que los hombres que tanto los adulan no les pierdan su amistad, pues de otro modo el señor Camilo Flammarion lo hubiera hecho ya, puesto en su discurso sobre la tumba de Allan Kardec, manifiesta haberlo comprendido; mas supongamos que Flammarion no hubiera llegado a tal comprensión cual LA CABAÑA declara, ¿es tan ciega la humanidad que no comprende los atributos divinos en lo que llaman Sol? pues observe sino presta su luz lo mismo al Rey que al indigente, lo mismo al negro que al blanco, lo mismo al viejo que al joven, lo mismo al Papa que al Rabino, lo mismo a la dama delicada que a la negra esclava, ¿podéis decir que se oculte para cosa alguna? no, todo de su luz disfruta, desde el hombre hasta el reptil, desde el hombre que llamáis Santo hasta la fiera carnívora, todo recibe de su amor, porque de allí procede la esencia de toda cosa vital, ¿qué puede oponerse a tal prueba de amor?; y aquí me cabe una súplica a los hombres legisladores.

Hermanos, que para tal fin sois llamados en los que llamáis estados; tened presente este aviso en lo que llamáis códigos penales; privad al hombre que por sus méritos se ha hecho acreedor como hombre de estar entre sus hermanos pacíficos, mas os ruego no lo prohibáis del amor y la bondad que el verdadero Padre le envía, y tened presente además, que aquel destierra al Espíritu, mas no le quita la vida; siempre espera el arrepentimiento, pues Él es juez de los jueces, rey de los reyes, y sin embargo, ved su justicia y amor lo mismo para el juez que para el reo, a todos espera a su lado cuando hayan cumplido su ley; hecha, pues, esta súplica, volvamos a nuestra narración Solar.

Dijimos ya, que la astronomía había reconocido cuanto decimos en el Sol y el por qué de no manifestarlo; sin embargo, no todos los astrónomos se hallan con los medios de Flammarion para poder hablar tan claro como nosotros lo hacemos, por cuanto éste cuenta con artefactos materiales y esenciales, y si bien aquellos con los materiales han podido comprender, mejor dicho equivocarse, por hallar el cúmulo de esencias materiales inanimadas de distinto color que las vitales animadas, los cuales han tomado por pura materia, con lo cual han creído que el Sol es todo materia candescente, Flammarion cuenta con artefactos para lo material y para lo esencial si quiere cumplir su verdadera misión como hombre y como espíritu, y hubiera dicho también, que los mundos no se sostienen por la atracción de unos a otros sino por los aparatos fluídicos que partiendo del mencionado Sol, cruzan y recruzan todo el Universo, y si hubiera cumplido hubiera visto además millares de Soles, o sea, imágenes del Sol, cruzarse entre el gran laboratorio y el gran arquitecto, Sol, (o como quieran llamarlo) cual nosotros lo vemos con solos los artefactos naturales, mas si un día dije que me sería imposible pintar lo que veía en el espacio aún cuando fuera un famoso dibujante o pintor, otro hermano de tal oficio y con vista también natural ha elaborado y está elaborando cuadros, para que los astrónomos puedan orientarse y dar nombre a las cosas que en ellos se hallan; pues nosotros carecemos de conocimientos astronómicos materiales, y por tanto de los nombres que éstos usan para poderse comprender entre los humanos.

Creo, hermano mío, que basta con lo expuesto como contestación a tus afables ruegos, sin que esto quiera decir que no nos gustan preguntas, pues cuando son de este género es nuestro deber contestar y queremos cumplir.

LA CABAÑA.


COMUNICACIONES
INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS
Porvenir del Espiritismo

8.— El Espiritismo, después de sus primeras jornadas, aguerrido, desprendiéndose cada día más de las oscuridades que le han servido de pañales, muy pronto hará su aparición en la gran escena del mundo.

Los acontecimientos marchan con tal rapidez, que no puede desconocerse la poderosa intervención de los Espíritus que presiden los destinos de la tierra. Hay una especie de conmoción íntima en los flancos de vuestro globo, como si estuviera en los dolores del parto; nuevas razas que saliendo de las altas esferas que vienen a agruparse a vuestro lado, esperan la hora de su encarnación misionera y se preparan para el estudio de varias cuestiones que hoy remueven la tierra.

Por todas partes se ven señales de decrepitud en los usos y legislaciones que ya no están en relación con las ideas modernas. Las viejas creencias, adormecidas hace siglos, parece quieren despertarse de su entorpecimiento secular y se admiran de verse sorprendidas por nuevas creencias dimanadas de filósofos y pensadores de este siglo y del pasado. El sistema bastardeado de un mundo que sólo era un simulacro, se derrumba ante la aurora del mundo real, del mundo nuevo. La ley de solidaridad, de la familia ha pasado a los habitantes de los estados para conquistar en seguida toda la tierra; mas esta ley tan sabia, tan progresiva, esta ley divina, en una palabra, no se ha limitado a este único resultado; infiltrándose en el corazón de los grandes hombres, les ha enseñado que no sólo era necesario para el grande mejoramiento de vuestra mansión, sino que se extiende a todos los mundos de vuestro sistema solar, para desde allí difundirse por todos los mundos de la inmensidad.

Bella es esta ley de la solidaridad universal, porque contiene esta máxima sublime: Todos para uno y uno para todos.

He aquí, hijos míos, la verdadera ley del Espiritismo, la verdadera conquista del porvenir próximo. Marchad, pues, impávidos por vuestro camino sin hacer caso de las burlas de los unos y del gastado amor propio de los otros. Estamos y estaremos con vosotros bajo la égida del Espíritu de Verdad, Señor mío y vuestro. (Erasto. París, 1863)


Barcelona.— Imp. de P. Ortega, Palau, 4.


IDEA CLARA DEL ESPIRITISMO
POR EL P. JUAN JOSÉ FRANCO
(Continuación)

La historia no sólo refiere los fenómenos, sino que también relata las circunstancias que manifiestan la intervención en ellos de una causa no natural; y estas circunstancias convencieron a innumerables testigos, y éste es el firme y común juicio, sobre los hechos espiritísticos, ocurridos en toda la antigüedad pagana, en los pueblos modernos, sepultados todavía en el gentilismo y sobre los millones que ocurren en los pueblos contemporáneos en medio de la luz de la civilización americana y europea.

Tenga presente ante todo el lector, que no se trata de hechos para cuya observación se necesiten el telescopio, la pila de Volta, los reactivos químicos u otros instrumentos, de los cuales carece la generalidad de los observadores antiguos y modernos. No; bastan los ojos, los oídos y el sentido común para distinguir los fenómenos que caen bajo los sentidos, claramente contrarios a las constantes leyes de la naturaleza, y para formar acerca de ellos juicio seguro. Antiguos y modernos están en iguales condiciones para ver y conocer si una mesa revolotea por el aire sin medios que la sostengan, si una luz brilla sin lámpara ni aparato que la produzca, si un fantasma se pone o no de manifiesto a la vista de los que miran. Y por lo mismo es del todo irracional, en tales casos, negar la fe a nuestros propios sentidos o a la autoridad de otros, esto es, de hombres cultos y probos que lo atestiguan.

12. Juicio que acerca de ellos da la antigüedad profana. Obsérvese luego, con atención, el gran número de testigos, que lo son no sólo de los hechos, sino también de sus causas preternaturales. Si hablamos de la antigüedad, podemos decir que tenemos por testigo al género humano. Obsérvese también la calidad de los testigos, no eran solo los ignorantes los que atribuían los fenómenos espiritísticos a causas preternaturales, o por decirlo con una sola palabra, a los espíritus; eran también los sabios. Platón habla de la intervención de los agatademones y de los cacodemones (espíritus buenos y malos) en los hechos espiritísticos; y habla de ellos del mismo modo que nuestros contemporáneos Allan Kardec, Du-Potet, Flammarion (que se ha dado en cuerpo y alma al Espiritismo), como el barón Hellenbach y como los espiritistas actuales. Toda la escuela neoplatónica, rabiosamente pagana, en los primeros siglos del Cristianismo enseñaba de propósito el arte de comunicar con los genios, y de obtener los fenómenos que hoy llamamos espiritísticos, y se vanagloriaba de tener por maestros a grandes ingenios, como Plotino, Jamblico, Porfirio, Eunapio, etc. El que ahora lee las obras de éstos, conoce que se trata de filósofos profundos, y no puede poner en duda los fenómenos que atestiguan ni las causas a las cuales los atribuyen, a lo menos el atribuirlos a causas no naturales, sino a espíritus buenos o malos.

Nadie ignora hasta tal punto la historia de los antiguos oráculos que a lo menos deje de saber su inmenso número; pero no todos saben cómo se daban aquellos oráculos; el que investiga su historia, descubre procedimientos en todo conformes con el Espiritismo presente. La Pitia de Delfos era un médium, y obraba con los mismos procedimientos que los médiums de nuestros días; o cual es igualmente verdadero respecto a todos los demás oráculos en Egipto, en Grecia, en Asia y en todas partes. No ignoran los eruditos la cuestión debatida entre Fontenelle y Van-Dahle, de una parte, y el docto jesuita P. Baltus, de la otra, acerca la causa de los oráculos. Fontenelle decía que éstos no eran otra cosa que supercherías y el P. Baltus, en su Respuesta a la historia de los oráculos de Fontenelle (Strasburgo, 1707), le convenció de tal modo, que Fontenelle se vio obligado a confesar que el diablo había ganado el pleito.

13. Juicio de los escritores eclesiásticos de todos los tiempos. Pero los siglos iban progresando; sobre el esterilizado paganismo se levantaba la espléndida cultura cristiana, dirigida por ingenios que dejaron luminosas huellas en la filosofía y en todo género de ciencias.

¿Qué pensaron los antiguos Padres de la Iglesia acerca este asunto? Nadie lo ignora; daban como cosa cierta y conocida por todos, que la magia, la nigromancia, las respuestas, las apariciones, y en suma, los innumerables fenómenos espiritísticos, vulgares y corrientes en sus tiempos, debían atribuirse al demonio. Si escribiésemos un libro en lugar de una reseña, podríamos llenar, en comprobación, no una sino cien páginas de textos; pero estamos persuadidos de que nuestros lectores, aún los medianamente eruditos, nos dispensarán de este superfluo trabajo. Citamos aquí el voto de los santos Padres, no para afirmar la intervención diabólica, sino para atestiguar que, en los prestigios espiritísticos, ellos reconocían el influjo de causas preternaturales. Y cuando un hombre escucha a aquellos grandes pensadores, que se llamaban Tertuliano, Basilio, Gregorio Nacianceno, Agustín, etc., que pronuncian tales juicios sobre el Espiritismo, no debe responder con ligereza: <<Estos talentos eran juguete de supercherías vulgares>>. Quien ha registrado las grandes obras de aquellos potentes ingenios, sabe por experiencia cuán diligente y sutilmente buscaban la verdad. No era más difícil en su tiempo que en el nuestro diferenciar los juegos de manos de los fenómenos que sobrepujan las fuerzas de la naturaleza. Las simples destrezas de charlatanes no habrían convencido ni a San Anselmo, ni a Pedro Lombardo, ni a santo Tomás de Aquino, ni a Escoto, ni a otros diligentes escrutadores en la filosofía y en las ciencias naturales. Después de ellos, siguen conviniendo en el mismo parecer los Doctores eclesiásticos de los siglos siguientes, hasta ayer y hoy. Solamente el que no ha visto los tratados de Cayetano, de Suárez, de Vázquez, de Petavio, puede sospechar que aquellos grandes raciocinadores pudiesen aceptar, a ojos cerrados, las preocupaciones del vulgo.

14. Juicio de los jurisconsultos de todos los tiempos. Paralelos a los juicios expresados, sobre las causas de los fenómenos espiritísticos, se nos presentan los juicios de los Jurisperitos. Fácil es decir que todos los magistrados de los siglos anteriores, tanto los católicos como los protestantes que, muy a menudo formaron procesos sobre hechos espiritísticos, se dejaron embaucar, sin que jamás llegasen a apurar la verdad; pero una cosa es decirlo y otra probarlo. Quien considera las condiciones de los jueces, muchos de los cuales eran doctores en derecho civil y canónico; filósofos, médicos, teólogos que daban graves informes legales en los procedimientos; las mismas actas de los procesos conservados en las bibliotecas, que demuestran finísimo criterio; quien considera todo esto, decimos, se convence de que no a todos y siempre se puede dar tal patente de sandez, sino que, por el contrario, se debe reconocer que muchos magistrados, en muchas causas sobre brujería, maleficio, etc. (que era la forma del Espiritismo entonces corriente), calzaban algunos puntos más que nuestros presidentes de Jurados.

(Continúa en el próximo número)

Volver
Periódico espiritista La Cabaña
Defensor del Deísmo y Cristianismo

Fin
Periódico espiritista La Cabaña nº 6

Siguiente
Periódico espiritista La Cabaña nº 7


Subir al inicio del:
Periódico espiritista La Cabaña nº 6