Año 1º

Barcelona 1º Julio 1887

Nº. 7

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LA CABAÑA

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Kiosco frente a la Plaza Real
y carretera de Sans

Periódico Filosófico Espiritista Esencial, Defensor del Deísmo y Cristianismo Verdad

ADMINISTRACIÓN: ABAIXADORS, 10, 3º 1ª

Creación del nuevo destierro.

Con motivo de haber dado algunos conocimientos del nuevo destierro, en nuestro artículo: <<Los espíritus ignorantes en la erraticidad>>, hemos recibido las siguientes preguntas: ¿Cómo es posible que en el centro de la tierra haya concavidad para un nuevo mundo? ¿Cómo es posible habiendo allí habitantes que tengan frío y humedad y no se sienta el calor de los volcanes? y nosotros, después de darle gracias al incógnito preguntador, le contestaremos lo que ha sido dado ver a nuestro espíritu, como leído en el libro fluídico de la historia universal, de donde hemos tomado la parte histórica que hemos publicado en nuestra revelación segunda y en el artículo: <<Pecado Original>>, desde el cual empezaremos esta narración, por más que, según el incógnito, nos trate la humanidad de locos. De tales trataron los señores sabios al gran filósofo y a Cristóbal Colón, pero muchos sabios son los que de la fuente de aquellos locos sacaron y sacan agua; ¿qué importa un loco más en la actualidad? Contaremos, pues, nuestras locuras, que no otra cosa serán para inteligencias obtusas; mas pudieran ser grandes manantiales de agua pura para muchas que no sean tanto.

Dijimos en nuestra revelación referida que la tierra ha pasado por cinco cataclismos y está pasando por el sexto; que el primero fue total de fuego, y los cuatro parciales de agua; y añadiremos que de el total fue la causa la no conformidad del espíritu humano con la prohibición de los goces sexuales. Pues bien, este cataclismo coincidió con la penetración de las aguas en el vacío que los fuegos terráqueos primitivos habían dejado en el corazón de la tierra; con la misma revolución se esparramaron los fuegos sobre la costra terráquea, y a donde no llegaron las llamas llegó el demasiado calor, todo lo cual hizo perecer las vitalidades de todas clases; veamos cómo o por qué resultó el vacío primitivo.

¿Encuentra natural la humanidad que todo grano que se siembra se pudra después que ha producido la planta? Sí; ¿ha observado que aquel grano por más que se pudra deja su hueco hasta que ya está unido a la demás tierra? pues obsérvelo y comprenderá la comparación que estamos haciendo y lo hallará con toda exactitud, arreglado a la semilla y según su tamaño.

Comprenda además que la naturaleza nada cría de nada, a todo le da su germen, pues de la misma manera para criar el mundo que habitamos le dio también el germen transportado de otro mundo, del cual éste es su imagen en la actualidad, y del mismo modo que el germen de los vegetales se separa de la planta que produjo juntándose a la tierra, el germen terráqueo se juntó también convertido en cenizas después de haber creado la tierra y dejando el vacío que había ocupado.

Ocupado el mencionado vacío interior por las aguas de nuestros mares, quedó su bóveda o techo cubierto de una capa metálica que la lava había dejado al desaparecer el fuego; las aguas, habiendo acudido también en demasía por la fuerza de la fuerte revolución que ocurrió en toda la tierra, se retiraron luego que todo había quedado sosegado, quedando los mares en comunicación, los de la tierra, con el que se formó en su centro, (lo que no será imposible hallar si con detención se estudia el flujo y reflujo de éstos); a la retirada de las mencionadas aguas dejaron ya la lava cubierta de tierra, la que fue creciendo por la misma causa hasta que fue apta para germinar los vegetales, pues en cuanto a los animales terrestres nada podemos decir, sólo nos constan los acuáticos; los volcanes no prestan allí calor alguno, y respecto a la concavidad sabemos que es grande, mas tampoco podemos graduar su grandeza.

Los volcanes

¡Qué hermoso es poder comprender siquiera un poco al autor de la naturaleza, puesto sin tal comprensión no es posible comprender ésta!. Mucho se admiran los hombres cuando salen al campo (y según ellos) contemplan la naturaleza, tanto en los vegetales como en los animales, y cuán poco se fijan en lo que más les interesa, ¡en su autor! cuán pocos son los que acuden a Él para que les enseñe a comprender lo para ellos incomprensible, pero muchos son los que se ríen y mofan de los que se dirigen y algo llegan a aprender con tal dirección; mas consigo llevan la penitencia, porque se ríen de su ignorancia orgullosa; así sucede, sin duda, a nuestro preguntador al decir que la humanidad nos tratará de locos, ¡ignorante! ¿quién serán los mayores locos en la humanidad, los que emplean su tiempo para ver y comprender la naturaleza y su Creador, con lo cual puedan dar luz a sus semejantes, o los que de tal modo hablan y pasan su tiempo buscando medios de poder ofender a uno solo de éstos? medítenlo; que nosotros no podemos ofender, pasando el tiempo de este modo, a persona alguna que por su orgullo y envidia no esté loca rematada desde el momento que ni siquiera convidamos a ninguno a que siga nuestras locuras; bástanos avisar a los navegantes de este mar de lágrimas y penalidades en donde hemos hallado escollos para que ellos puedan evitar el tropezar en ellos como lo tenemos por deber, y si después de avisados tropiezan, doble será su culpa, puesto que quedan avisados; mas volvamos a los volcanes como punto vital de toda procreación de la tierra, puesto sin ellos pronto desaparecerían las aguas y hasta los aires que son los más necesarios para la vida material de todas clases.

Dijimos que el germen terráqueo, a imitación de las semillas, se juntó al todo en cenizas dejando el vacío que hemos explicado; aquél había creado la atmósfera y las aguas, y al desaparecer, la misma tierra que había criado ya sus grandes venas de materias de tantas clases, cuantas necesitaba para su vitalidad, se encargó de su tutela propia; así las venas minerales y carboníferas se encargaron de sostener el fuego que en la actualidad vemos en los volcanes, otras se encargaron de prestar su apoyo a éstas y todas juntas forman el conjunto para sostener a lo demás necesario para la vitalidad del género humano; pero las aguas salidas del fuego y que tanto ayudan a la procreación de las demás materias ayudan en gran manera a que se verifiquen lo que vulgarmente se llama fenómenos en los temblores de tierra, fenómenos que nosotros los hallamos naturales, cuya naturalidad vamos a explicar con una sencilla comparación.

Es sabido, y muy vulgar, que cuando a una caldera de vapor se le ha concluido el agua y ella está caliente en demasía peligra reventar si de repente se le da agua fría en abundancia; pues comparemos a la caldera de vapor con un volcán en actividad, puesto como ella está forrado de lo que llamamos lava; ríos caudalosos corren por entre la capa terráquea y muchos son los que cruzan por delante de los volcanes, éstos se van comiendo sus minerales o combustibles propios y cuando llegan a los ríos que están ante su paso penetran las aguas en ellos, y según la cantidad más o menos que penetra forma más o menos revolución y causa más o menos efecto de lo que llamamos temblores u oscilaciones, y no tardará mucho tiempo en que una de estas causas nos dé a conocer grandes hundimientos de tierra y alguna alteración grave por alguna costa de mar; mas, repetimos, no hemos hallado volcán alguno en actividad que desemboque en el nuevo destierro.

Estas son las noticias que podemos dar sobre las preguntas mencionadas sin temor de equivocarnos, a nuestro preguntador, y esperamos que él nos dé las suyas para compararlas, y podernos convencer de si somos locos o cuerdos, pues comprendemos que si nosotros hemos leído y visto lo que explicamos, otros han podido ver más y leído en libro superior al que leemos nosotros, puesto la suprema justicia alcanza a todos según su cumplimiento en la ley.

LA CABAÑA.


La Cabaña y su misión con el Pastor.


LA CABAÑA tomó por misión la de ser intérprete fiel entre el Pastor y su rebaño, como lo dio a comprender con su primera revelación dirigiéndose a los sacerdotes de todas las religiones y hombres de todo el saber humano para que sin dejar los estudios que habían hecho, emprendieran otros nuevos, los cuales le indicó entonces y después en la 2ª.

Entonces, muchos de los que pretender ser sabios en lo espiritual la trataron de delirante, loca, etc., para que tales avisos no fueran oídos por los que tuvieran oídos, y vistos por los que en verdad tuvieran ojos; con todo descaro trataron de ahogar la voz del que cumplir quería, gritando: "unámonos, matémosle, que nos deshonra" mas LA CABAÑA no murió, siguió constantemente sus locuras a pesar de las recriminaciones de grandes sabios en el espiritismo material, y para que mejor la humanidad pudiera verlas salió el periódico del mismo nombre declarando el punto donde se halla estacionado el progreso humano y las causas del estacionamiento, convidando a los causantes a discusiones varias para probarles sus locuras. ¿Cómo han contestado al llamamiento? judaicamente, puesto si Judas (según textos) comía con Cristo y lo vendía después de haber robado los ahorros de que disponía la comunidad; éstos por toda contestación aconsejan e imbuyen a las gentes sencillas que LA CABAÑA además de ser loca es orgullosa, por cuanto se atreve a decir que habla con Dios y los desafía a ellos a que discutan los atributos divinos con lo que da a demostrar que él solo puede ser espiritista, y que esto no es cierto, porque a Dios nadie le ha visto y dejaría de existir desde el momento que del hombre se dejara ver; pero LA CABAÑA con sus locuras les va a probar a tales sabios espiritistas (así se titulan) que deben retirarse a ciertos sitios donde los buenos espiritistas no los conozcan ni los vean, pues de conocerlos y saber que siguen el espiritismo por comodidad puesto sus ideas son materiales (declarado por ellos en más de una ocasión) hubieran obrado como obraron los materialistas no admitiéndolos en su sociedad, echándoles en rostro su falta, o sea, la traición que venían haciendo al espiritismo y a las religiones. ¿Sabían esto los buenos espiritistas? no; mas no por eso están exentos de responsabilidad; no basta hacer limosnas y proteger al prójimo con materiales para cumplir como buenos, no; es menester que protejamos también a nuestros pobres espirituales; ¿no habéis comprendido que si Dios no se dejara ver del hombre carecería del atributo de amor, como carecería del de justicia si no contestara a nuestras preguntas espirituales cuando hayamos cumplido su encomienda? Pero no es esto solo, el temor del que dirán los malos espiritistas, os acobarda y los seguís como las dóciles ovejas siguen al perro que las guía, y sin embargo, éste las muerde cuando bien le parece; lo propio sucede a los buenos espiritistas con los malos; se dejan llevar de ellos, y cuando a los últimos les conviene les dicen a los primeros, nosotros somos gran número en nuestras reuniones y esto da a demostrar que somos la razón; venid con nosotros, u os veréis despreciados y pasaréis por locos como LA CABAÑA; y con tales amenazas hacen propagandas y se forman castillos en el aire como luego lo probaremos. No, espiritistas buenos, no os dejéis arrastrar por ellos; comparadlos a los hijos de los hombres que por malvados se hacen indignos de saber los secretos de la familia y los negocios de la casa, no otra comparación podemos dar a los malos espiritistas y malos religiosos, como bien lo manifiestan al no querer entrar en discusión después de tanta preponderancia de sus estudios y saber espirituales unos y otros, y el no saber distinguir el orgullo y terquedad de la firmeza y la satisfacción; pero LA CABAÑA por caridad se las va a descifrar para que en lo sucesivo sepan a qué atenerse.

Orgullo y terquedad.

LA CABAÑA comprende por orgulloso y terco al hombre que teniendo un objeto ante su vista que no sabe distinguir el nombre de la materia de que se compone y formando su juicio le da el nombre que mejor le parece; pongamos, por ejemplo, un pedazo de vidrio que a él ha parecido diamante, y por el solo haber dicho diamante se empeña en que así sea por más que muchos hombres no reconocen en el objeto otra materia que el vidrio, después de haberlo desmenuzado y analizado.

Inversa

Reconoce por firmeza cuando el hombre que tomó el mencionado vidrio es inteligente en el arte, o sea, en la materia de que se trata, y después de analizado con detención sostiene que es vidrio por más que miles y miles de personas se empeñen en que sea diamante. Como satisfacción, cuando halla algunas otras personas que comprenden como él que es lo primero y no lo segundo, de la misma manera que el Cristo sostuvo ante los fariseos y escribas que el amor, paz y caridad es la verdadera religión y la verdadera ley, por lo que le costó la vida material; y que Cristóbal Colón sostuvo la redondez y movimiento de la Tierra ante los sabios de aquellos tiempos ¿quiénes fueron los locos, los orgullos y tercos de aquel tiempo? aquellos, ya los sabéis; los de la actualidad pronto los verá quien pueda, mas no el que quiera, porque no todos los que tengan ojos verán, ni oirán los que oídos tengan.

Así, pues, malos espiritistas y malos religiosos, no basta empeñaros en quitar a vuestros hermanos la voluntad de que puedan ver y oír lo que la ley de progreso les concede difamando la verdad que LA CABAÑA enseña por cuanto ésta se abre paso por doquier; es menester que reconozcáis que si en lo material sois hombres no habéis llegado a ser en lo espiritual más que muchachos traviesos, por lo que LA CABAÑA reconociéndoos como tales no puede unirse a vosotros, y previene a todos los que han publicado que no se atreven a venir a ella por ser tan orgullosa, que vean con detención las maneras de conocer el orgullo y la firmeza, puesto son la antítesis uno de otro; ella no manda venir, todos deben llegar por su propia voluntad, y solo separa de su lado a los orgullosos y tercos en verdad después de haberles dado lo que ellos le pidieron y ella poseía.

Propaganda cristiana.

Los primeros cristianos para propagar las doctrinas del Cristo se vieron en la necesidad de separarse y ocultamente las practicaban y las enseñaban; ellos hicieron muchos prosélitos en verdad pocos en número, los segundos hicieron muchos en número pocos en verdad; los primeros esperando voluntades recogían los frutos sazonados y eran otros tantos campeones importándoles poco perder sus vidas materiales en defensa y práctica de la verdad que habían visto y comprendido; los segundos se unieron al Paganismo, para cuya unión abandonaron lo más sagrado del Cristianismo verdad. Cuando se separaron eran muchos en número ¿y en verdad cuántos eran? ninguno, como queda demostrado en nuestro artículo: <<El Cristo etc.>> y los Espiritistas ¿qué rumbo lleváis? peor que aquellos, sois muchos en número, en verdad hallo muy pocos porque todo el que niega los atributos en práctica que a Dios le concede en dicho es ateo por más que jure ser espiritista racionalista, (a vuestro estilo), lo que probaréis tan pronto deis a Dios y al César lo que corresponde a cada uno, o sea, que separéis las ciencias materiales de las esenciales.

La razón

¿Habéis creído acaso que solo vosotros sois los privilegiados por el Ser Creador para que solo los que os tituláis racionalistas tengáis la razón predispuesta para comprender su grandeza? y si es así ¿por qué no entráis en discusión para demostrarlo? ¿Creéis que los demás hombres no son racionales? ¡La razón! ¡pobre racionalismo espiritista en la Tierra! ¡Cuán grande es la presunción del hombre que no consiente el que otras razones estén menos obtusas que la suya y pretenda subyugar a las demás a sus cortos o largos conocimientos! ¿qué otra cosa hacían aquellos famosos discípulos de Inocencio III y VIII? ninguna, puesto es la misma inquisición degenerada; meditadlo y comprenderéis si os fijáis con detención en la comparación siguiente: ¿por qué se forman los pleitos entre dos personas? porque las dos creen tener su propia razón más clara el uno que el otro, y creyéndose los dos superiores entonces acuden a los tribunales o vienen a las manos, ¿podréis decir que aquellos dos hombres no son racionalistas? no; ¿por qué acudieron a tales extremos? porque las maneras de raciocinar eran distintas, porque la razón del uno de ellos estaba más cargada de orgullo que lo regular, o tal vez la de los dos. Y si esto que no podéis negar sucede en lo material, ¿cómo es posible que no suceda en lo espiritual? por nuestra parte ya lo hemos dicho varias veces, estamos conformes con Kardec en las páginas 3, 7, 5 y 48 que dicen: el hombre orgulloso no admite nada superior a sí mismo. Si Dios lo juzga útil puede enseñar al hombre lo que no las ciencias, la razón, reflexionad detenidamente y no os será difícil reconocer el absurdo. El fisiólogo, y en particular todos los que profundizan las ciencias naturales, lo refieren todo a lo que ven. Orgullo de los hombres que creen saberlo todo y que no admiten algo que sea superior a su entendimiento; su misma ciencia los hace presuntuosos y creen que nada puede ocultarles la naturaleza.

Sí, racionalistas, mientras os halléis envueltos en esa bonita figura personal, no debéis dudar que otras razones pueden ser tanto como las vuestras para comprender lo ultra-terreno, pues de otro modo Dios no sería amor y justicia igual para todos.

Ahora bien, LA CABAÑA no comprendió ni estudió astronomía, el telégrafo, la máquina de vapor etc., etc., porque no las estudió y tal vez aunque las hubiera estudiado materialmente no las hubiese comprendido como a muchos sucede, y sin embargo, reconoce que hay grandes sabios en la astronomía material como en todos los ramos del saber humano; pero ¿quién ha dicho a tales sabios que otros no puedan adelantar más que ellos en sus mismas clases de saber? El código penal prohíbe que el pariente sea juez sentenciador de su pariente material, hasta cierto grado de parentesco; ¿por qué será tal prohibición? porque los legisladores, sin darse el dictado de espiritistas, comprendieron que la pasión y el rencor dominan a la verdadera razón y no la dejan hacer justicia, como sucede y sucederá a los espiritistas malos mientras no dejen el amor propio que les domina; ¿y qué otra cosa puede dominar al espiritista que se atreve a escribir diciendo que para ser médium no se necesita poseer ninguna cualidad moral y sí física? ¿cómo tal escritor ni cuantos tales escritos aceptan se atreven a pronunciar el dictado de espiritistas ni deístas? como que creen que Dios es imaginario porque las ciencias no le han dicho todavía quién es; mas dejemos ya a los falsos espiritistas y volvamos a nuestros hombres sabios llámense o no materialistas, puesto el pastor les convidó a nuevos estudios para que pudieran ayudar al ser humano en el gran adelanto progresivo.

Tal vez los hombres de esta clase que se titulan materialistas son los que más méritos han ganado desde que el Pastor les recomendó nuevos estudios, puesto que han trabajado y trabajan por descubrir la verdad; trabajos que no dudo les han de servir de un gran adelanto si vencen el amor propio que aún domina a muchos, para lo cual LA CABAÑA, aunque ignorante y loca, se atreve a darles algunos consejos.

Los que por la parte material habéis querido hallar a esa Entidad Creadora de vidas e inteligencias os habéis confundido mezclando la materia con la esencia en vuestros cálculos y analizaciones; habéis buscado las esencias a los vegetales y no habiendo hallado la vital os habéis conformado con la material que habéis podido recoger, satisfechos de haber podido encerrar aquellos aromas que además de olerlos vuestras narices ven la parte líquida vuestros ojos, dando por perdidos los que se han escapado a vuestras precauciones.

Habéis estudiado los animales y también habéis sabido reconocer las sustancias de que se componen; las habéis recogido y las habéis utilizado en beneficio del género humano; muy bien, puesto que para tal fin los creó el gran Todo.

Habéis estudiado el cuerpo humano y habéis conseguido también el mismo objeto; habéis unido todas esas sustancias y hasta habéis formado los cuerpos de las tres especies; pero no habéis podido conseguir la vitalidad de uno sólo, ni menos hacerla pasar de un cuerpo natural al artificial, y habéis dicho: Dios es la naturaleza. Todo lo habéis escudriñado; de todo sabéis dar razón a quien estudió menos que vosotros, y sin embargo, ¡no os podéis conformar al sólo recuerdo de que vuestra inteligencia llegue a ser perdida desde el momento que se separe del cuerpo a que en la actualidad se halla unida! Esto os atormenta de tal manera, que a muchos, por haberse fijado en las tradiciones absurdas en demasía, han inutilizado su cerebro, o sea, el lugar donde su vitalidad ejerce las funciones de desarrollo intelectual y moral; ¿de qué os ha servido hallar cuerpos de animales y vegetales en las entrañas del cuerpo humano cuando habéis indagado las causas de las enfermedades que los han hecho sucumbir? habéis examinado las causas de las enfermedades mortíferas y habéis hallado que muchas son atmosféricas, pero no habéis hallado el por qué de esas causas en la atmósfera, ni del por qué tales hallazgos de animales y vegetales en el cuerpo humano; he aquí los estudios que os faltan hacer; habéis hecho los materiales haced los esenciales para completar la obra; la naturaleza tiene sus leyes; ¿de dónde las recibe? ¿quién es el director que se las impone? El que llamáis Sol, conjunto de esencias vitales, tanto animadas como inanimadas, todas de allí proceden, como todas allí deben volver tarden más o menos de lo que llamamos tiempo, y sólo allí es donde hallará nuestro pensamiento, alma, inteligencia, o como queráis llamarla; el reposo que tanto anhela, porque es la verdad; todo lo demás es ficticio y engañoso.

LA CABAÑA cree haber cumplido su misión con las publicaciones dadas hasta el día, para que la humanidad utilice de ellas lo que más le agrade; pues no vino a recoger, sí a sembrar, puesto lo primero, solo corresponde al Pastor, a cuyo cargo queda el modo de cultivar lo sembrado, retirándose ella del gran campo hasta que las ovejas llamen a sus puertas en demanda de los pastos que posea, bajo el lema de amor, paz y caridad espirituales.


A las reuniones afectas a la familiar Amor, Paz y Caridad universales de Barcelona, Provincias y del extranjero:

Hermanos: Al aparecer el periódico LA CABAÑA manifiesto sin ambages que venía a defender el Deísmo y Cristianismo verdad; también manifestó conocer los falsos deístas y cristianos puesto venía a discutir con ellos; constantemente les ha presentado batalla sin que ellos la hayan aceptado. ¿Qué debemos hacer con enemigos tan cobardes? ¿Les tiraremos con bala rasa para obligarlos a que salgan de las madrigueras? No lo creemos prudente, puesto al no defenderse se demuestran vencidos y debemos ser tan fuertes en la batalla como nobles con el vencido; así, pues, procuremos tener nuestras armas limpias en todo tiempo y economicemos la pólvora para cuando quieran salir a campo raso.

No quiere decir esto que nos durmamos sobre los laureles, no; debemos vigilar más que nunca para que tales enemigos no nos cojan desprevenidos; debemos estudiar y cumplir con gran esmero nuestras armas, o sea, nuestro lema. Debemos reservar el incógnito, con todo rigor, de aquellos hermanos que a nosotros vengan y así lo deseen, puesto la publicación de gran número pertenece a los vanidosos como sucedió a los segundos cristianos, pues nuestro recuento solo es propiedad del Pastor; unámonos con el verdadero lazo de Amor y Caridad espirituales importando poco la distancia material que nos separa puesto hay medios para que las hagamos corta cuando convenga.

El periódico LA CABAÑA no muere como los orgullosos y egoístas desearon, suspende su publicación provisionalmente por causas que quedan manifestadas y otras que solo deben saberlas sus sostenedores, los que dan gracias al gran número de periódicos que con ella han sostenido el cambio, así como a los suscritores, a los cuales devuelve las cuotas sobrantes, sin perjuicio de tenerlos presentes en cuantos números se reproduzcan, con lo que queda justificado que no fue el lucro quien obligó su aparición puesto no señaló plazo ni suscripción, recomendando a todos los que quieran hacerse fuertes en las trincheras las obras de Carlos Jamark.

LA CABAÑA.


COMUNICACIONES
INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS

9.— El Espiritismo extiende todos los días el círculo de su enseñanza moralizadora. Su grande voz ha resonado de una a otra parte de la tierra. La sociedad se ha conmovido, y de su seno han salido los adeptos y los adversarios.

Adeptos fervientes, adversarios hábiles, pero cuya propia habilidad y nombradía ha servido para defender la causa que querían combatir, llamando la atención de las masas sobre la nueva doctrina, incitándoles el deseo de conocer las enseñanzas regeneradoras que sus adeptos preconizan, de quienes pretendían mofarse y ponerlos en ridículo.

¡Contemplad el trabajo que se ha hecho y alegraos de su resultado! ¡Mas qué indecible efervescencia se producirá en los pueblos, cuando los nombres de sus escritores más distinguidos se unirán a los más oscuros o menos conocidos de aquellos que se agrupan alrededor del estandarte de la verdad!

Mirad lo que han producido los trabajos de algunos grupos aislados, la mayor parte contrariados por la intriga y la mala voluntad, y juzgad la revolución que se operará cuando todos los miembros de la gran familia espiritista se darán la mano, y declararán con frente erguida y noble corazón, la sinceridad de su fe y de su creencia en la realidad de la enseñanza de los Espíritus.

Las masas aman el progreso, lo buscan, pero lo temen. Lo desconocido inspira un secreto terror a los hijos ignorantes de una sociedad alimentada de preocupaciones, que ensaya sus primeros pasos en el camino de la realidad y del progreso moral. Las grandes palabras de libertad, progreso, amor y caridad impresionan al pueblo sin conmoverlo, y muchas veces prefieren su estado presente y mediano a un porvenir mejor, pero desconocido.

La razón de este miedo del porvenir, está en la ignorancia del sentimiento moral de un gran número y del sentimiento inteligente de los otros. Pero no es cierto, como han dicho muchos filósofos célebres, a quienes ha engañado una falsa concepción del origen de las cosas, como yo mismo dije —¿Por qué avergonzarme de confesarlo? ¿Acaso no he podido engañarme? —No es cierto, repito, que la humanidad sea mala por esencia; no, perfeccionando su inteligencia, no extenderá el vuelo de sus malas cualidades. Alejad de vosotros esos pensamientos de desconfianza que descansan sobre un falso conocimiento del espíritu humano.

La humanidad no es mala por naturaleza, pero es ignorante, y por lo mismo más apta para dejarse gobernar por las pasiones. Es progresiva y debe progresar para alcanzar sus destinos; ilustradla, mostradle sus enemigos ocultos en la sombra; desarrollad su esencia moral, que es innata en ella, sino que está adormecida bajo la influencia de los malos destinos y reanimaréis el lucero de la eterna verdad, de la eterna presencia del infinito, de lo bueno y de lo hermoso que reside siempre en el corazón del hombre, aún del más perverso.

Hijos de la nueva doctrina, reunid vuestras fuerzas, que el soplo divino y el socorro de los buenos Espíritus os sostengan y haréis grandes cosas. Vosotros tendréis la gloria de haber puesto las bases de los principios imperecederos, cuyos frutos recogerán vuestros descendientes. (Montaigne. París, año 1865)


ESCUELA LAICA

En la calle Riereta, num. 15, 3º hay instalada una para ambos sexos.


Barcelona.— Imp. de P. Ortega, Palau, 4.


IDEA CLARA DEL ESPIRITISMO
POR EL P. JUAN JOSÉ FRANCO
(Continuación)

No por eso queremos dar como demostrado que todos y cada uno de los casos juzgados estuviesen exentos de algún error. Sabemos que los procesos fueron excesivos, por el número de acusados de magia, por el uso de las torturas y por la barbarie de los suplicios, hasta el punto que, en comparación de los tribunales civiles, los tribunales de la Inquisición eclesiástica podían mirarse como modelos de moderación, mientras permanecían libres de la ingerencia laica. En los países protestantes, sobre todo, fueron cruelísimas las leyes y las ejecuciones capitales. Afirma Mosheim, enemigo acérrimo del papismo, que en el solo electorado de Tréveris, en pocos años, fueron castigadas por brujería cerca de 6.500 personas; y parecidas atrocidades estaban en boga en toda la Alemania no católica; mientras que no existe ni un solo caso de brujería castigado de muerte en todos los fastos de la Inquisición romana; ¡ni uno solo! La crueldad de las inquisiciones tudescas provocó el famoso libro del jesuita Spée, Cautio criminalis circa processus contra sagas; libro que, por el terror de las leyes, entonces vigentes, fue preciso primeramente dar a luz casi clandestinamente y sin nombre de autor, y que después de algún tiempo, fue ensalzado hasta los cielos por Leibnitz, por Tomasio y por todos los criminalistas honrados de todas las sectas; porque dio el primer golpe para derribar las excesivas crueldades legales contra la magia. Pero después de admitido todo esto, siempre queda en pie la verdad de que en procesos instruidos, con sutilísima penetración, por jueces doctos y sensatos, se pusieron muchísimas veces en evidencia hechos espiritísticos inexplicables por medio de causas naturales.

15. Juicio de los misioneros en los países infieles. Lo que acabamos de referir sucedía en los tiempos de gran cultura científica y jurídica en Europa. Y si de los países cristianos trasladamos nuestra indagación a los países infieles, la suma de los hechos crece desmesuradamente. Concedamos también aquí una grandísima parte a las imposturas y fraudes de los médiums, los cuales en el gentilismo contemporáneo se llaman derviches, faquires, encantadores, o cien otros nombres. Pero quién haya leído las cartas edificantes de los siglos último y actual, no podrá negar que suceden innumerables fenómenos espiritísticos en el seno del gentilismo. Los misioneros católicos se ríen de aquellos que quieren explicar como juegos de cubiletes aquellos fenómenos de los cuales son testigos de vista; y afirman con absoluta seguridad la intervención en ellos de causas extrañas a la naturaleza. Y conviene tener presente, que los misioneros son hombres instruidos en filosofía, y varios de ellos, muy conocedores de las ciencias naturales; y que, por lo mismo, además de interesarse en patentizar las falacias de las prácticas supersticiosas, poseen también la aptitud necesaria para descubrirlas. Y todos, uniformemente, dicen que en la India, en la China, en el Tíbet y entre los fetichistas africanos, son frecuentes y palpables los casos que acá llamamos fenómenos espiritísticos, y que ellos llaman claramente diabólicos. ¿Qué se puede oponer de serio a tales declaraciones?

16. Juicio de infinitos testigos contemporáneos nuestros. Réstanos discutir los hechos más recientes, a los que, en las naciones civilizadas de América y de Europa, se dio el nombre de Espiritismo moderno. Nos agobia el cúmulo de relaciones que acerca de ellos oímos y leemos cada día. Imprímense diariamente treinta o cuarenta periódicos al servicio del Espiritismo, y nos hablan de él con tal publicidad y copia de circunstancias, que ha de ser muy obstinado contra la luz el que los rechace todos en globo, como si fueran pura fantasmagoría de prestidigitadores. Pero ¿cómo será posible negar lo que millones de testigos han visto; por ejemplo, una mesa que al tocarla el médium, se levanta hasta el techo del aposento, vasos y candelabros que danzan y revolotean por el aire y vuelven a su sitio; tablas o mesitas, cuidadosamente aisladas, que golpean y responden de un modo conveniente y conversan con viveza, y otros mil hechos mucho más extravagantes, que nadie puede fingir, y que si fingiesen, todos podrían hacerse cargo de la ficción? Ahora bien; poseemos un mundo de tales relaciones. Querríamos transcribir aquí lo que en otras ocasiones publicamos en la Civittá Cattolica, en los años 1864-65, series V y VI, pero baste una simple indicación. Treinta años ha, un bibliógrafo contaba ya 1.500 obras escritas sobre el mesmerismo, o sea, el Espiritismo en germen. Sabios y médicos famosos, filósofos y teólogos se dedicaron a explicar los fenómenos espiritísticos, admitiéndolos como ciertos y probados; entre los cuales podemos citar a Jaraday, Cuvier, Berzelius, Orfila, Babinet, Recamier, De-Jussieu, Orioli, Padre Ventura, Teatino, PP. Pincieni, Gury, y Ballerini, jesuitas, el abate Monticelli, el P. Caroli, de los menores observantes, monseñores Tizani y Sibour, los cardenales Gousset y Alimonda, y finalmente los escritores de la Civittá Cattolica. No creo que haya nadie que se atreva a tachar a tales hombres de ignorantes en las ciencias naturales, ni de críticos pueriles. Debe también notarse que muchos hombres ilustres, que habían primeramente despreciado los fenómenos espiritísticos como imposturas, después mudaron de parecer, por el estudio que de ellos hicieron, y se declararon públicamente convencidos; baste recordar al doctor Rostau, entre los muchos personajes cuyos nombres podríamos añadir. Tenemos, desde el año 1831, una memoria escrita por una Comisión médica, nombrada por la Academia de Francia, en la cual se admiten los principales fenómenos mesméricos; más reciente es otra memoria, que compendia los fenómenos espiritísticos americanos; en la cual se afirman como públicos e indubitables, y se pide al Congreso de los Estados-Unidos que dicte providencia sobre ellos. Tenemos en Inglaterra y en Francia Institutos creados adrede para formar médiums, y un extraordinario número de círculos, academias y reuniones pululan por todas partes para practicar o estudiar estos fenómenos; concurriendo a ellos no sólo gente menuda e ignorante, sino también príncipes y grandes dignatarios, diputados y magnates, en los cuales no se puede suponer falta de cultura; concurren asimismo literatos, profesores, médicos y doctores, que son los naturales depositarios de.....

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