Año I

Barcelona 15 Marzo de 1898

Num. 4

INMUTABLE

AMOR

PAZ

CARIDAD

BONDAD

MISERICORDIA

JUSTICIA

SIN VELO

EL JESUITA BLANCO, FILOSÓFICO, NATURAL, DEFENSOR
DEL DEÍSMO Y CRISTIANISMO VERDAD

Número 10 cénts.

Publicación quincenal

Número 10 cénts.

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Extranjero: semestre............................

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1'50  "

Redacción: Abaixadors, 3º 1ª
Administración: Borrell, 53 bis, tienda

LOS HIJOS DE MARIA
JERUSALÉN Y ROMA
(Continuación)

¿Qué les parece a los señores Sacerdotes de los dichos adjuntos? ¿Podéis ser Apostólicos? No, por sólo el hecho de adorar ídolos; y en cuanto a obligar a que haya cristianos y Sacerdotes por fuerza, ¿no cabe ningún robo espiritual? Considerar que todo ser tiene su libre albedrío desde su principio, que ni el mismo que se lo concedió se lo puede quitar, ni lo puede perder; sólo él es dueño de dejarlo, cuándo y a quién sea su voluntad.

Continuando el Santo en el capítulo 6, versículos 9 y 10, dice: ¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones.

Ni los ladrones, ni los avaros, ni los maldicientes, ni los robadores heredarán el reino de Dios.

Y, ¿quién en la tierra puede decir más maldiciones que las que fulmina el catolicismo en sus excomuniones contra todo ser que no cumple sus mandatos caprichosos? ¿Es así como cumple el consejo del Cristo cuando aconseja: Amad a vuestros enemigos? Pues no debe olvidarse, que el que no está con él no está con el Padre, porque él es la Ley. Luego no estando el sacerdocio católico con el Cristo ni con Dios, no puede haber recibido ninguna potestad suya, ni menos representarlo en la tierra ni tener las llaves del cielo, cuyas puertas se hallan abiertas para todo el que puede llegar a ellas, porque las lleva consigo desde el momento que cumplió la ley divina, y recomendada por el mismo Cristo. ¿Qué prácticas son, pues, las que ejecuta el sacerdocio católico del Cristo? Ninguna, como lo probaremos en el artículo próximo, con cuya prueba podrá convencerse la gente ignorante, que el tal sacerdocio no es cristiano ni deísta más que en la palabra.

Humillación cristiana del catolicismo desde que tomó fuerza numérica con los esclavos, y el uso de los bienes comunes:

Ya hemos dicho que el catolicismo empezó por ser una sociedad secreta como otras muchas que existieron y existen; y, no dudamos que en principio pudo ser un adelanto progresivo de civilización humana; pero no estamos conformes con que se dieran el nombre de cristianos, pues para poder darse tal dictado debían haber seguido las huellas que aquel dejó marcadas, cual señalaron y siguieron sus Apóstoles; pues, entendemos, que fuera de ellas, no hay cristianismo ni deísmo verdad; y entendemos también, que de haber obrado de este modo, sería en la actualidad la única religión de la tierra; cierto que hubiera marchado a paso más lento, pero también se hubiera evitado muchas caídas hasta aquí, y su próxima destrucción, ya inevitable, por los excesos de los mismos católicos con su orgullo, egoísmo y vanidad sin límites, en todos los tiempos, desde que se establecieron en Roma los jefes llamados Papas, de los cuales vamos indicar algunos según los señala la historia, y la humanidad podrá comprender la divinidad del sacerdocio católico adonde puede llegar. Aquellos que en principio se presentaron tan humildes cuando conspiraban porque les faltaban fuerzas numéricas, vedlos ya; que Gregorio VII pretende quitar el imperio Alemán a Enrique IV. Habiendo sido echado de Roma Benedicto VIII, tuvo sagacidad bastante para pedir auxilio al Emperador Enrique II; pero tan luego volvió a Roma, le entrega la corona de emperador al que le había auxiliado, y pretende que sólo podrán ser Reyes y Emperadores los nombrados por el Papado. Este es el principio de ejecución de la pretensión de Gregorio VII, cuando quería formar una Monarquía en toda la tierra y cuyo jefe fuera el Papa. ¿Cabe mayor ambición?

PAULO IV

Cuando el Emperador Carlos V renunció al Imperio por el claustro y coronado a su hermano Fernando, Emperador de Alemania, no quiso reconocerlo el Papa Paulo; pues para ser válido debía ser intervenido por la autoridad papal, y despidió injuriosamente al embajador de aquel príncipe.

Del mismo modo despidió al de la Reina de Inglaterra, quejándose con altanería de que ella hubiese subido al Trono sin el consentimiento de la Autoridad Romana, y la previno que lo mejor que podía hacer era renunciar a todas sus pretensiones y aguardara a que el Papa determinase.

Más tarde, fulminó una terrible bula contra los herejes, amenazando a los Reyes y Emperadores con quitarles los imperios y darlos a Príncipes católicos.

BONIFACIO VIII

Este Papa, excitó a los príncipes de Alemania contra Alberto, Rey de los Romanos, y prohibió se le reconociera por tal.

Habiendo, después, Bonifacio transigido sus diferencias con el Rey, le hace donación del reino de Francia, que quita a su legítimo Soberano, sublevando contra este mismo a su hermano Carlos de Valois.

El Papa fue preso al fin, cuando tenía preparada una bula para publicarla al día siguiente, que él tenía el poder de gobernar a los reyes con vara de hierro.

CLEMENTE VI

Este, excomulga y depone a Luís de Baviera; y en su bula dice, que la cólera de Dios, la de San Pedro y San Pablo, caigan sobre él en este mundo y en el otro; que la tierra se lo trague en cuerpo y alma, que su memoria perezca, que los elementos todos le sean contrarios, que sus hijos caigan en poder de sus enemigos y a la vista de su padre.

GREGORIO IX

Enrique II, Emperador de Alemania, elegido Rey de los Romanos, prometió al Papa Honorio III, que iría a pelear contra los infieles en la cruzada de aquella época; mas como retardase el cumplir su palabra, Gregorio IX, sucesor de Honorio III, le excomulgó y le amenazó con quitarle el Imperio.

Habiendo partido Federico para la Tierra Santa, Gregorio le excomulgó de nuevo, valido del pretexto de haber aquél celebrado una tregua de diez años con el Sultán de Babilonia.

Reconciliados después y vuelto a indisponerse más tarde los dos, es tal el odio que el Papa abriga contra el Emperador, que sube al púlpito y predica una cruzada en que absuelve a sus súbditos del juramento de fidelidad, y manda a los príncipes de Alemania que elijan otro Emperador.

MARTÍN IV

Este Papa excomulgó, y por el derecho de que se creyó investido solemnemente, destituyó a Pedro III de Aragón, de cuyo Reino hizo donación a Carlos de Valois, hijo 2º. del Rey de Francia.

Como Martín no consiguiese su intento, hizo predicar una cruzada contra Pedro, cual un infiel, entregando sus Estados a Felipe el Atrevido.

PAULO II

Este Papa excomulgó a Jorge Poicbrad, Rey de Boemia, y dio sus Estados a su yerno Matías Corvino, Rey de Hungría.

INOCENCIO III

Puso entredicho al reino de Francia; excomulgó a Juan Sintierra, Rey de Inglaterra, y le privó del Trono; declaró a sus súbditos libres del juramento de fidelidad. Del propio modo trató al Conde de Tolosa.

CELESTINO III

Este Papa, al ir a consagrar al Emperador Enrique VI, dio un puntapié a la corona destinada a Enrique, queriendo así demostrar que su soberanía se extendía sobre todas las coronas del mundo.

Los Cardenales tomaron en sus manos la que rodaba por el suelo y la colocaron en la cabeza de Enrique.

Los Papas antedichos encontraron poca oposición con los Reyes que trataron, por más que tampoco estos últimos complacieran las miras ambiciosas de los primeros; mas veamos si esas mismas ambiciones les han producido los mismos efectos.

Nos encontramos con Enrique VIII de Inglaterra que había merecido del Papa el dictado de defensor de la fe. Este Rey, por casarse con Ana Bolena, repudió a su mujer Catalina, y no consintiéndolo el Papa, rompe con él, y se hace proclamar Jefe Supremo, Cabeza Soberana de la Iglesia de Inglaterra.

FELIPE EL HERMOSO

El Obispo Pamiers fue acusado al Rey de Francia Felipe el Hermoso, de varios delitos de Estado probados con información jurídica; el Rey le mandó prender y entregar al Arzobispo de Narbona, Metropolitano del reo, para que le formase proceso, y después de degradado lo entregase a Su Majestad. Así que el Papa Bonifacio VIII lo supo, le mandó la bula "Escultafili", que es como sigue:

Bonifacio, Obispo y siervo de los siervos de Dios, a Felipe, Rey de los Franceses:

Deseamos que conozcáis que tú nos estáis sometido, así en lo espiritual como en lo temporal; que la colación de los bienes y prebendas no te pertenecen en manera alguna; y si cuidas de las iglesias cuando se hallen vacantes, es para reservar sus frutos a los que sean después elegidos.

Si has concedido algunos beneficios, declaramos esta colación nula de hecho y de derecho; revocamos todo lo que haya ocurrido bajo tal concepto, y declaramos herejes a los que crean otra cosa.

Tal miedo causó a Felipe la adjunta, que le contestó con la humildad que sigue:

A Bonifacio, pretendido Papa, poca o ninguna salud:

Sepa tu gran locura, que no estamos sometidos a nadie en lo temporal; que la colación de los beneficios, mientras estén vacantes las sillas, nos pertenecen por derecho de nuestra corona; que las rentas de las vacantes, son nuestras, como derechos del patrimonio Real; que las provisiones que hemos hecho, son válidas para lo pasado y en adelante; que mantenemos con todo nuestro poder, las prebendas que hemos provisto y proveamos, y los que de otro modo crean serán reputados locos e insensatos.

CLEMENTE V Y LA REPUBLICA DE VENECIA

El Ducado de Ferrara pertenecía a Venecia, mas Clemente V (Papa), se enamoró de tal territorio; pero los Venecianos, que no quisieron complacerlo, fueron excomulgados primero; mas no haciendo caso alguno de tales armas, les mandó el Papa un ejército al mando de un Cardenal, y por fuerza se apoderó del Ducado de Ferrara.

En los Papas antes citados, sólo hemos hallado el deseo de robar, pero en este Clemente vemos tanto más, que sólo pensar en que se titularon cristianos nos horroriza; mas prosigamos por ver si hallamos algunos otros que aún superen a los antedichos.

ALEJANDRO VI (BORGIA)

¿Qué nos cuenta la historia de este Papa respecto a su santidad? ¡Horror causa solo leerla! Mas viendo la maldad de los que le han sucedido y el empeño que presentan en la actualidad todos los que pertenecen a la Roma católica de matar el verdadero cristianismo y deísmo, nos obliga (por caridad) a decir algo; pero nada más que algo.

Alejandro VI, español, hijo de Játiva, (Valencia), hijo de padre labrador, Obispo de Valencia de donde pasó a ser Papa, iniciado ya por su antecesor Alejandro V.

Siendo Cardenal había tenido de una señora romana, Vanozza, la esposa adúltera de Domingo Arimano, cuatro hijos, entre los cuales se hicieron memorables por sus vicios y maldades, César y Lucrecia.

En cuanto a ésta, su padre, para darle el tercer marido, el heredero de la casa de éste, hizo asesinar al segundo.

En celebridad de la boda última, hizo el Vaticano festejos tales, que a la razón se le resiste dar asenso, y a la pluma estampar.  Cuéntase, que entre otras cosas, cincuenta cortesanas medio desnudas, bailaron ante la pudorosa familia Papal, aplaudiendo sus pasos y actitudes a propósito de la lascivia que descubrían.

Esto parece imposible; sin embargo, ningún exceso lo fuera para quien como Alejandro contó entre sus queridas a su propia hija Lucrecia, la cual lo fue además de su hermano César y del Cardenal Bembó.

Nada sería increíble tratándose de quien, como Alejandro, manchado con toda clase de crímenes, se suicidó involuntariamente con un veneno que él mismo había preparado para otros.

(Continuará).


CREACIÓN DE LOS SERES VITALES
(Conclusión)

Este es el verdadero infierno declarado por los católicos, con dos notas favorables: 1ª, que no hay ni se conoce el fuego, y 2ª, que no es eterno, sólo dura el tiempo preciso de padecer cuanto hicieron a sus semejantes; y una vez cumplido así, emprenden de nuevo la carrera empezando por la costra terráquea que dejaron.

¿Qué estudios practican los espíritus en el mundo de estudios, mientras esperan que los de la costra terráquea preparen la materia de que ellos se han de servir y los quieran recibir?

La Ley y atributos divinos, y sobre todos el de justicia, al cual ajustan todas las cosas espirituales comparadas a la ley natural, y según el agrado que en cada una de ellas encuentra, eligen las misiones que han de tomar al reencarnar de nuevo, tanto con pacto como sin él.

Medios o artefactos de que se sirven los guías protectores para hacer marchar a los protegidos por el camino del progreso

Los hombres de la tierra, desde el momento que tienen un hijo, se afanan en gran manera para crear objetos con que complacerlo, y cubrir sus necesidades; pero todos estos objetos son materiales porque no les es dado crearlos esenciales; mas el Padre que crea inteligencias, crea también seres vitales para comodidad de sus hijos, también intelectuales; razón por la que creó y crea los vegetales y animales según especies, de los cuales se alimentan y se sirven hasta para sus enfermedades; véanse, si no, lo que llamamos farmacias, en donde hallamos, desde el veneno que mata hasta el bálsamo que cura, de dónde procede; pero tengan presente que todo cuanto allí se halla es parte material; mas ¿dónde se hallan las vitalidades que crearon aquellas materias? ¿Las recogió el hombre en su laboratorio? No. ¿Pudieron perderse en el ocaso? No es posible, porque Dios no creó nada inútil, pues con facilidad deben comprender los hombres que a ellos les corresponde el manejo de las cosas materiales; mas las esenciales corresponden manejarlas a seres inmateriales, cual son los guías protectores, y de ellas se sirven para conseguir los fines que se proponen de sus protegidos, y de donde resultan enfermedades incurables para el físico-químico como otras que a su parecer, son incurables y de repente se las ve desaparecer.

Una prueba de esta verdad podían haber hallado ya, si con interés se hubieran ocupado los señores anatómicos cuando han hallado en el cuerpo humano seres vivientes que son propios de los vegetales y animales; esto en cuanto a casos aislados, pero con más abundancia en lo que llaman epidemias; puesto que nosotros hemos visto varias veces hacer la siembra, cual el agricultor siembra el trigo en el campo.

Al leer estas explicaciones mías, dirán mis hermanos que tales maneras de obrar son inicuas y que tales espíritus son malos, ¡como ya lo dicen! Y yo debo decir, que los que de tal manera obran son los que más nos aman y más desean que gocemos, cual ellos gozan de la bienaventuranza eterna. Que saben muy bien lo que hacen, pues los que no lo saben no tienen poder para hacer uso de tales artefactos; mas permitidme una pregunta: si cualquiera de mis hermanos, los hombres, tienen en la cárcel un ser querido, porque la ley material lo encerró allí ¿Qué clase de medios pondrá para que salga? ¿No es verdad que pondrá todos cuantos estén a su alcance, incluso el de agujerear el edificio, si le es posible, con tal de sacar a su ser querido en libertad? ¿Y habéis podido creer que ninguno de los que llamáis padres, madres, esposos, amantes, en fin, puede llegar su amor al de un protector para su protegido?.

Error grave comete quien tal crea, puesto que en general es vuestro amor egoísta, miradlo bien, mientras el del guía protector es sincero, es divino, sin otro interés que el de ver gozar a su protegido de los bienes eternos. ¿Creéis que de esta clase de amor hay muchos que lo practiquen entre los corpóreos? No; son muy contados, y como los protectores aprecian nuestras materias para nosotros, cual vosotros la cárcel para vuestros amados, hacen uso de ellas como mejor creen del caso, y cuando tienen pacto, sobre todo; por tanto, todos aquellos de mis hermanos que tanto conservan recuerdos de seres que con afán desearían ver, oír y comprender son los que más los buscan y los persiguen en todas las cosas materiales hasta que consiguen que rebajando la parte material recuerdan que el alma reclama también sus derechos; pueden llamarlos malos como a la parte material, mas aquellos cumplen y practican caridad en ello, y nos dan pruebas de que, no sólo no son ignorantes, sino que consiguieron elevación bastante para poder servir de caritativos a sus semejantes, puesto que la ley justa sólo da poderes a quién se los gana por su trabajo.

EL VERDADERO AMOR

Dijimos arriba que son contados los corpóreos que practican el verdadero amor, y debemos decir el por qué de tal dicho.

Si los hombres empiezan por examinar la palabra amor, con desapasionamiento, hallarán que, en todo lo que a tal palabra concierne, es completamente egoísmo u orgullo; mas también debemos llamarlo pasión, y que en general empieza por tomar cabida por las potencias del cuerpo, pero no sucede así cuando empieza por las potencias del alma.

En el primer caso concluye en la tierra, tardando más o menos tiempo por medio de la satisfacción o el olvido; mas, en el segundo, se aumenta cada día y se hace eterno, puesto que llega a confundirse y desposarse (si se me permite esta palabra), con la misma divinidad; hablamos por experiencia.

Son varios los desposorios que hemos tenido ocasión de presenciar espiritualmente entre seres que pertenecen a la tierra y otros que no pueden pertenecer a ella; se llega a ellos por simpatía y unificación en el cumplimiento de la ley espiritual.

Cuando uno de estos casos llega es que se confunden las dos almas en una sola, y a veces varias, por lo que no es difícil que al ver los materiales uno de esos seres que tanto buscan los hallen confundidos en un sólo cuerpo, lo propio que sucede cuando los seres llegan a la casa paterna  y el Padre los recibe entre sus brazos como a hijos meritorios de verdadero amor, por más que ellos hayan pertenecido al destierro; mas en tales casos nunca se presenta la menor señal del amor terrenal, porque sólo sucede en lo que llamamos momentos extáticos, o sea, momentos en que el alma, por más que el hilo vital no abandone al cuerpo, se halla separada de toda podredumbre; y como quiera que para llegar a tales casos ha de estar bastante dominada la materia corpórea, recuerda el alma cuando vuelve a ella todos los acontecimientos del tiempo que estuvo ausente.

¡Oh, Teresa de Jesús! ¡Cuán poco pueden comprender esta explicación que tú haces las que pretenden ser esposas del Señor por causa del celibato, por ser la mayor falta que pudieran cometer a la ley divina!.

CREACIÓN DE LOS MUNDOS

La Cabaña, en su segunda revelación, dijo, que el mundo tierra había sido formado de un desprendimiento de otro mundo, y dio las explicaciones según las había recibido para que todos aquellos científicos que tanto se afanan en hacer creer a las gentes que los cometas eran mundos en formación, procuraran examinar mejor antes de enseñar errores; y algún periódico que se titulaba espiritista pretendió revocar el poder de hablar La Cabaña con tanta firmeza, pues todos los sabios habían hablado y hablaban por hipótesis; mas entonces La Cabaña refería lo dicho por el Pastor.

Hoy El JESUITA BLANCO, hablando por su cuenta, dice y responde por si de que:

En el mes de Junio de 1895, en una de sus excursiones por la casa paterna espiritual (Sol central), fue llamado por uno de los oficiales del Gran Taller para que viera los preparativos de formar un mundo nuevo; y, en efecto, se verificó como si propiamente se haría por los hombres materiales para que mejor lo pueda trasmitir a éstos.

Cuando hubimos llegado a un lugar donde había algunas montañas de color oscuro (igual al de la atmósfera que circunda la tierra), cogió un artefacto y dio un tajo en una de ellas, que al momento se separó la parte cortada y empezó a evolucionar con precipitada velocidad en su propio radio, cual si amarrada estuviera con algún objeto.

Hecha esta operación, nos retiramos cual si propiamente fuésemos dos hombres.

En Octubre del 96 fue llamado por el mismo oficial y conducido al sitio de la preparación, donde la hallaron evolucionando del mismo modo que la dejaron; entonces el oficial, haciendo un corto ademán, nos pusimos ambos en movimiento, y el preparado nos siguió hasta cierta distancia que el mismo preparado se extendió cual una sábana, en cuyo momento llegó un desprendimiento de otro mundo, que lo extendido recogió y lo envolvió cual un cuerpo humano se envuelve con un sudario, y en el mismo instante tomó una velocidad prodigiosa sin salir del radio mismo que ocupaba.

Entonces el oficial, valiéndose del lenguaje del alma, dijo al JESUITA BLANCO: ya está formado un mundo nuevo; vete, y dilo a los desterrados.

Nada diremos del punto donde se encuentra porque allí no hay nombres, y los hombres, sin nombres, tampoco nos comprenden.

Sólo podemos decir que está fuera del centro solar, en pleno espacio; que la causa de tal movimiento salió del sol y que obedecía al oficial cual en la tierra obedece el caballo a su amo.

Busquen, pues, los astrónomos con sus artefactos, que puesto es materia, no es imposible el hallazgo con materiales.

Por tanto, tachamos y debemos tachar por absurdas las hipótesis que varios sabios han publicado sobre que el hombre procede del animal y el vegetal; no. Dios no puede ser menos que el hombre, y para no serlo crea objetos vitales para recreo y necesidades de sus hijos como el hombre los crea materiales.

Quéjanse estos mismos hombres de que materializamos las cosas en demasía, mas sin pedirles perdón por nuestras faltas debemos decirles, que de la misma manera que nos han sido materializadas para que podamos dar fe de haberlas visto a toda la humanidad terráquea sin hipótesis de ninguna clase, y de cuya veracidad nos hacemos responsables ante nuestro Padre celestial.


UNA DISCUSIÓN

Entre un católico que pretende ser cristiano y un cristiano que renegó del catolicismo; sabio el primero —según los hombres— e ignorante el segundo.

(Continuación)

C.— Pues qué, ¿no hallas la imitación al Cristo en la penitencia carnal, cual es el celibato?

R.— ¿De dónde sacas tú que sea una virtud el celibato?

C.— ¿Acaso Jesús tuvo hijos ni mujer en matrimonio?

R.— No.

C.— Pues no siendo así, claro está que fue célibe, como son todos los sacerdotes católicos; luego en algo le imitan.

R.— No, no le imitan en nada, puesto que Aquél fue célibe por tener el don de la impotencia; por eso dijo; y consta en los Evangelios que, <<el que no valga para casado que no engañe a la mujer>>; pero tratándose del matrimonio, dijo: <<que mejor se calientan dos juntos que uno solo>>; y Pablo en 1ª. a Timoteo, c. III, v. 2, 3, 4 y 5, dice: <<que los obispos sean irreprensibles maridos de una sola mujer...>>; y no obstante de esto, has hallado en mi pequeña Obra en qué fecha dejaron de ordenarse de sacerdotes los bígamos; y que la historia de España nos dice, que cuando los sacerdotes penetraban en los pueblos de las provincias Vascongadas no los querían recibir sino los acompañaba una mujer joven.
La misma Historia nos cuenta también que el rey Fruela de Galicia y el Obispo de Santiago prohibieron la unión de los canónigos y canonisas cuando juntos vivían y maritaban, por el desprecio que hacían de su prole; esto en cuanto al clero español. Mas el Papa Inocencio VIII declaró el celibato forzoso en todo el catolicismo, y queda demostrado que el celibato no fue aprobado por el Cristo, desde el momento que varios de los Apóstoles fueron casados y tuvieron hijos; esto en cuanto a la discusión material; veamos si en cuanto a la filosófica puedo darte alguna parte de razón.
Empecemos porque Pablo, en su c. XV, 1ª. a los Corintios, v. 32, declara terminantemente la reencarnación; que el Génesis declara que la mujer ha de servir para parir hijos con dolor; que vosotros en la Salve decís que somos desterrados, y que Pablo, 1ª. a Timoteo, c. II, v. 15, dice: <<que la mujer sólo puede salvarse a fuerza de criar hijos>>. ¿Cómo es posible la salvación de las mujeres célibes por voluntad? ¿Cómo es posible la salvación de hombre ni mujer, que por no tener la incomodidad que da el criar hijos, comenten faltas a la naturaleza cual no las comete el animal ni el reptil más insignificante? ¿Cómo es posible que puedan entrar en el reino de los cielos los que tan abiertamente faltan a aquella ley de caridad que el Padre encomienda y el Cristo recomienda? No es posible, y menos si, como indispensablemente, imitan a los de Sodoma, como vulgarmente habla la muchedumbre; ¿tienes algo que oponer a lo dicho?

C.— Dime claro: ¿eres masón?

R.— No pertenezco a logia alguna de la tierra; pero allá en la logia ultraterrena donde todos los verdaderos cristianos, deístas y masones nos reunimos, tengo mi asiento.

C.— ¿Luego la masonería tiene logias fuera de la tierra?

R.— La verdadera Masonería y el verdadero Cristianismo son la misma cosa; el árbol genealógico de ellas es la filosofía natural, cuyas raíces proceden del Sol, y, por tanto, debíais haber comprendido ya quién es el Director de la logia general, en cuyo nombre os hablo.

C.— ¿Cómo es, pues, que los masones hacen cosas tan malas?

R.— Hermano, no me creo en el caso de contestar a tal pregunta, porque no conozco personalidades ni hechos, puesto que no penetro en las logias de la tierra, que sólo son preparatorias para la general ultra, adonde todos nos reunimos sin recuerdo de lo terrenal; nuestros fines son estudios sobre el alma, medios de hacer caridad espiritual y obrar en todos nuestros actos con el mayor rigor de justicia; los que de otra manera obran no tienen cabida en la logia, porque las maldades, o sea, tratar a otro de modo que él mismo no quiera ser tratado, tuerce el nivel, y el torcido le impide entrar; esto no obstante, son muchos los que penetran con el triángulo en la mano, y son muy contados los que entran con la corona de espinas, cosa que sucede inversamente cuando procuramos penetrar en el centro de la tierra, a donde acudimos como misioneros, por caridad de los que allí han penetrado por su rebeldía.

C.— No te comprendo; ¿quieres decirme en qué consiste que comprendí a todos cuantos por sabios se tuvieron y quisieron enredarme, y a ti cuanto más quiero penetrar más me enredo?.

R.— Mira lo que dice Pablo en su c. II, 1ª. a los Corintios, v. 14, y por más que alguna palabra no te agrade, no deja de estar ajustada a la verdad (=1=).

C.— ¿De manera que no puedo comprenderte porque soy animal? no esperaba tal desprecio.

R.— No hay tal, y me es indispensable decirte que la generalidad de los católicos comprendéis los Evangelios por lo más o menos que puedan agradar a vuestras materias, sin preocuparos de que tales leyendas sólo puede comprenderlas el alma en su mediana pureza.
Pablo, como yo, llamamos al hombre animal cuando está tan cargado de orgullo y egoísmo que su razón no puede comprender los estudios filosóficos y teológicos naturales, cual nos está sucediendo en estos momentos. Más claro: los llamamos así porque hay animales más benignos e incapaces de hacer daño a un ser humano, mientras los hay humanos que su mayor goce es oprimir y hacer padecer a sus semejantes, abundando en demasía estos últimos en el catolicismo.

C.— No, no admito tal razón. No negaré que en el catolicismo haya habido hombres capaces de ciertas extravagancias, como las historias nos cuentan, y por más que esas historias callen las caridades que el catolicismo hace, ¿dejas tú de comprender que son muchas las prácticas que hace en las obras de misericordia?

R.— ¿Qué entiendes tú por caridad y práctica de las obras de Misericordia?

C.— Pues cosa justa, las catorce que marca nuestra Santa Doctrina; como son: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, etc., etc.

R.— Basta, basta, hermano mío; para que acabes de dar pruebas de tu atraso intelectual y espiritual, atiende bien a cuanto voy a decirte sobre este particular; pero te suplico tengas para mí los oídos materiales, mas tu pensamiento fijo en el Sol, preguntando mentalmente si mi explicación es o no justa, y no dudes, que otro pensamiento superior al tuyo te contestará rápidamente sí o no, y luego queda a tu libre albedrío aceptarlas a no.
Cuando a la tierra venimos a reencarnar, todos traemos por mayor riqueza la desnudez; pero antes que nosotros viniésemos, ya el Creador había puesto en ella todo cuando pudiéramos necesitar, mas todo para todos; en la actualidad hay muchos que se hallan necesitados porque otros tienen mucho sobrante; ¿qué cosa más natural que éstos den a los que nada tienen? Sí, sí, te comprendo; ¿me quieres decir que es suyo?, cierto, porque lo poseen, mas ¿cómo fue adquirido?, ¿no lo sabes?, pues yo tampoco; pero por mí sé decirte que —según los hombres que con razón o sin ella lo quisieron decir— llevo sesenta y tres años en la tierra ganando el pan con mi sudor, y no sólo no puedo dar un pan a los pobres, sino que, si el día de mañana no tengo trabajo, tampoco como; pero tampoco tengo escozor en la conciencia de no mantener pobres, porque mi gran cuidado desde la mayor niñez fue no crearlos; ¿están en igual caso esos católicos que tanto dan a los pobres? no, y tanto es así, que no es ese el consejo que Cristo les dio de palabra y obra para que no se rebajaran ante su Creador por debajo de los animales; éstos cuando tienen hambre dominará la fuerza bruta, mas cuando sus estómagos se llenaron dejan que los débiles coman también. ¿Qué hacen los católicos? Comer mucho, y cuando están hartos guardarlo debajo de tierra para que el pobre que sudó se muera de hambre; ¿puedes rechazar algo de lo expuesto?.

C.— Tus explicaciones son anarquistas, y como tales prohibidas en la actualidad.

R.— Hermano, como nunca pertenecí a sociedad alguna en la tierra, no sé lo que pasa en ellas; sólo sé decirte que son naturales en mi ser, y que cuando este ser ha querido estudiarlas o penetrarse mejor de si son o no justas sus prácticas y enseñanzas, acudió al centro Solar y encontró el nivel de lo justo en su punto céntrico; luego, si como dices, estas maneras de creer y enseñar son anarquistas, ¿cómo o por qué el anarquismo es perseguido?

C.— Porque con vuestras palabras enseñáis a los holgazanes a envidiar los bienes ajenos, y por ende, al robo, al desprecio de todos los que algo tienen y ....

R.— Basta, basta, lengua mala; ¿es más pecado enseñar la verdad moral que las picardías católicas, aunque sean ocultas?; ¿de dónde habéis hecho vuestras riquezas y para qué? ¿las habéis hecho con vuestro propio sudor? no, y aunque fuere es ilícito como cristianos que os tituláis; pero... tonto de mí... ¿acaso el perdonar pecados no ha de valer dinero, joyas y alhajas? ¿de qué serviría ser adoradores de imágenes al estilo gentil, sino para engañar al prójimo y sacarle el dinero, so pretexto de salvarle el alma? ¿y esto cómo debe llamarse? ¿quién sino vosotros ha creado la holgazanería y la maldad con vuestros actos? ¿Mira en la Historia de España las quejas que Isabel I de Castilla remite a Roma sobre el clero, que ocultaba en su centro a todos los criminales que huían de su justicia; mira los hechos de los Papas que te menciono en nuestro folleto en cuestión, si son más decentes que los míos? ¿de dónde sacarán mejor partido los hombres depravados por naturaleza? repito que no me preocupé nunca en dar nombres a los conocimientos que mi alma adquirió de sí misma para todos; mas ¿cabe mayor depravación que las muchas que leemos en todas las historias? ¿Dónde cabe mayor anarquismo que ha tenido Roma católica con dos y tres Papas a la vez y con la saña que unos a otros se trataron? ¿Cabe mayor anarquismo destructor que el que moralmente empleáis los católicos con la dirección que dais a las almas, cual queda demostrado ya con las imágenes y el perdón de los pecados? En los principios de nuestra discusión me prometistes discutir sin pasión para descubrir la luz; te he dado reglas para que no seas engañado por mí; ¿por qué no las utilizas en vez de meterte en política material? pues te suplico que no pienses en las dos cosas a la vez, porque no puede servirse a dos señores a un mismo tiempo; por tanto, a formar batallones de soldados con armas homicidas para destruir al género humano al estilo católico, o a cumplir la ley divina y del Cristo, enseñando a la humanidad, de dónde procede, por qué está en la tierra, qué debe practicar para salir de ella y en dónde está el término del viaje. Mas... te veo emocionado, ¿por qué? ¿acaso te ofendí con mis aclaraciones?

(Continuará)


Damos las gracias a la Revelación de Alicante por su cariñosa bienvenida al periodismo del JESUITA BLANCO, y su declaración del lema que sustenta, declaración que nos proponemos aclarar en otros números por encontrarla tan poco Deísta, como Cristiana y Kardeísta sin salir del Evangelio, filosofía de Kardec y libro de Médiums, en los cuales encontramos sublimidad bastante para purificar la verdadera luz del alma; esperando por tanto, que podrá desarrollar su modestia de aprendices admitiendo la discusión que nos proponemos para el caso, puesto que sin discusión no es posible la luz.

Imp. de P. ORTEGA, Aribau, 13 - Barcelona

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Periódico filosófico Jesuita Blanco número 4

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Periódico Filosófico El Jesuita Blanco defensor del Deísmo, Espiritismo y Cristianismo verdad - Nº 4

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El hombre animal no comprende las cosas que son del espíritu y las llama locuras.

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Deísmo, Cristianismo y Espiritismo

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