Año I

Barcelona 15 Mayo de 1898

Num. 8

INMUTABLE

AMOR

PAZ

CARIDAD

BONDAD

MISERICORDIA

JUSTICIA

SIN VELO
EL JESUITA BLANCO, FILOSÓFICO, NATURAL, DEFENSOR
DEL DEÍSMO Y CRISTIANISMO VERDAD

Número 10 cénts.

Publicación quincenal

Número 10 cénts.

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Redacción: Abaixadors, 3º 1ª
Administración: Borrell, 53 bis, tienda

LOS HIJOS DE MARIA
JERUSALÉN Y ROMA
(Continuación)

Entre todos los doctores de la antigüedad cristiana, San Agustín ocupa uno de los primeros puestos por su sabiduría y santidad. Escuchad, pues, lo que escribe sobre la primera epístola de San Juan: <<¿Qué significan las palabras edificaré mi Iglesia sobre esta roca? Sobre esta fe, sobre esto que dices, tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.>>

En su tratado 124 sobre San Juan, encontramos esta muy significativa frase: <<Sobre esta roca, que tu has confesado, edificaré mi Iglesia, puesto que Cristo mismo era la roca.>>

El gran obispo creía tan poco que la Iglesia fuese edificada sobre San Pedro, que dijo a su grey, en su sermón 13: <<Tú eres Pedro, y sobre esta roca (piedra) que tú has confesado, sobre esta roca que tú has reconocido, diciendo: Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente, edificaré mi Iglesia sobre mi mismo, que soy el hijo de Dios viviente, la edificaré sobre mi mismo y no sobre ti.>>

Lo que San Agustín enseñaba sobre este célebre pasaje, era la opinión de todo el mundo cristiano en sus días. Por consiguiente, reasumo y establezco:

1º Que Jesús dio a sus Apóstoles el mismo poder que dio a Pedro.

2º Que los Apóstoles nunca reconocieron en San Pedro al vicario de Jesucristo y al infalible doctor de la Iglesia.

3º Que el mismo Pedro nunca pensó ser Papa, y nunca obró como si fuese Papa.

4º Que los Concilios de los cuatro primeros siglos, mientras reconocían la alta posición que el obispo de Roma ocupaba en la Iglesia por motivo de Roma, tan sólo le otorgaron una preeminencia honorífica, nunca el poder y jurisdicción.

5º Que los santos padres, en el famoso pasaje: <<Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,>> nunca entendieron que la Iglesia estaba edificada sobre Pedro (super Petrum), sino sobre la roca (super petram), es decir, sobre confesión de la fe del Apóstol.

Concluyo victoriosamente, conforme a la historia, la razón, la lógica, el buen sentido y la conciencia cristiana, que Jesucristo no dio supremacía alguna a San Pedro, y que los obispos de Roma no se constituyeron soberanos de la Iglesia, sino tan sólo confiscando uno por uno todos los derechos del episcopado. (Voces: silencio, insolente protestante, silencio).

¡No soy un protestante insolente! ¡No, mil veces no!

La historia no es católica, ni anglicana, ni calvinista, ni interna, ni arminiana, ni griega cismática, ni ultramontana. Es lo que es, es decir, algo más poderosa que todas las confesiones de fe, que todos los Cánones de los Concilios Ecuménicos.

¡Escribid contra ella, si osáis hacerlo! Mas no podréis destruirla, como tampoco sacando un ladrillo del Coliseo podríais hacerle derribar.

Si he dicho algo que la historia pruebe ser falso, enseñádmelo con la historia; y, sin un momento de titubeo, haré la más honorable apología. Mas tened paciencia, y veréis que todavía no he dicho todo lo que quiero y puedo; y aún si la pira fúnebre me aguardase en la plaza de San Pedro, no callaría, porque me siento precisado a proseguir.

Monseñor Dupanloup, en sus célebres observaciones sobre este Concilio del Vaticano, ha dicho, y con razón, que si declaramos a Pío Nono infalible, deberemos necesariamente, y de lógica natural, vernos precisados a mantener que todos sus predecesores eran también infalibles. Pero, venerables hermanos, aquí la historia levanta su voz con autoridad asegurándonos que algunos Papas erraron. Podéis protestar contra esto, o negarlo, si así os place; mas yo lo probaré.

El Papa Víctor (192), primero aprobó el Montanismo, y después lo condenó.

Marcelino (296 a 303) era un idólatra. Entró en el templo de Vesta y ofreció incienso a la diosa. Diréis, quizá, que fue un acto de debilidad; pero contesto: un Vicario de Jesucristo, muere, mas no se hace apóstata.

Liborio (358) consintió en la condenación de Atanasio; después hizo profesión de Arrianismo, para lograr que se le revocase el destierro y se le restituyese su Sede.

Honorio (625) se adhirió al Monoteísmo; el padre Gratri lo ha probado hasta la evidencia.

Gregorio I (578 a 590) llama Antecristo a cualquiera que se diese el nombre de Obispo Universal; y, al contrario, Bonifacio III (607 a 608) persuadió al emperador parricida Phocas, a conferírsele dicho título.

Pascual II (1088 a 1099) y Eugenio III (1145 a 1153) autorizaron los desafíos; mientras que Julio II (1509) y Pío IV (1560) los prohibieron.

Eugenio IV (1431 a 1439) aprobó el Concilio de Basilea y la restitución del cáliz a la Iglesia de Bohemia, y Pío II (1458) revocó la concesión; Adriano II (867 a 872) declaró el matrimonio civil válido; pero Pío VII (1800 a 1823) lo condenó.

Sixto V (1585 a 1590) publicó una edición de la Biblia, y con una bula recomendó su lectura, mas Pío VII condenó su lectura. Clemente XIV (1700 a 1721) abolió la compañía de los Jesuitas, permitida por Pablo III, y Pío VII la restableció.

Mas ¿a qué buscar pruebas tan remotas? ¿No ha hecho otro tanto nuestro Santo Padre, que está presente aquí, en su bula dando reglas para este mismo Concilio, en el caso de que muriese mientras se halla reunido, revocando todo cuanto en tiempos pasados fuese contrario a ello, aún cuando procediese de las decisiones de sus predecesores? Y ciertamente; si Pío Nono ha hablado excathedra, no es cuando desde lo profundo de su sepulcro impone su voluntad sobre los soberanos de la Iglesia.

Nunca concluiría, mis venerables hermanos, si tratase de presentar a vuestra vista las contradicciones de los Papas en sus enseñanzas. Por lo tanto, si proclamáis la infalibilidad del Papa actual, tendréis que probar, o bien que los Papas nunca se contradijeron, lo que es imposible, o bien tendréis que declarar que el Espíritu Santo os ha revelado que la infalibilidad del Papado tan sólo fecha de 1870. ¿Sois bastante atrevidos para hacer esto?

Quizás los pueblos estén indiferentes y dejen pasar cuestiones teológicas que no entienden, y cuya importancia no ven; pero aún cuando sean indiferentes a los principios, no lo son en cuanto a los hechos.

Pues bien, no os engañéis a vosotros mismos. Si decretáis el dogma de la infalibilidad Papal, los protestantes, nuestros adversarios, montarán a la brecha, con tanta más bravura, puesto que tienen la historia de su lado; mientras que nosotros sólo tendremos nuestra negación que oponerles.

¿Qué les diremos cuando expongan a todos los obispos de Roma, desde los días de Lucas hasta Su Santidad Pío IX? ¡Ay! si todos hubiesen sido como Pío IX triunfaríamos en toda la línea; mas, ¡desgraciadamente no es así! (Gritos de ¡silencio, silencio, basta, basta!) ¡No gritéis, Monseñores! Temer a la historia es confesaros derrotados; y, además, aún si pudiéramos hacer correr toda el agua del Tíber sobre ella no podríais borrar ni una sola de sus páginas. Dejadme hablar y seré tan breve como sea posible en este importantísimo asunto.

El Papa Virgilio (538) compró el Papado de Belisario, teniente del emperador Justiniano. Es verdad que rompió su promesa, y nunca pagó por ello.

(Continuará)


A LOS QUE SE DICEN ESPIRITISTAS KARDEÍSTAS

En nuestro número del 1º de Marzo último, hicimos la siguiente pregunta a los que se dicen kardeístas, en general, y en particular, a los de la Unión de Barcelona; suplicándoles que, por caridad espiritual, nos contestasen: quién es su Dios o espíritu primero, a quien todos los demás deben obediencia; si es visible y comunicativo y los atributos que le conceden, etc., etcétera; y como no se han dignado contestar, nos ponen en el caso de cumplir nuestro prometido con el escrito que sigue, por esa misma caridad, que, como siempre que la hemos pedido, nos han negado; y para que vean y no puedan quejarse de nuestro Kardeísmo, les recomendamos la partida 627 del Libro de los Espíritus, por A. Kardec, que dice así:

<<627. Puesto que Jesús enseñó las verdaderas leyes de Dios, ¿cuál es la utilidad de la enseñanza dada por los espíritus? ¿tienen algo nuevo que enseñarnos?>>

CONTESTACIÓN

La palabra de Jesús era a veces alegórica y en forma de parábola, porque hablaba con arreglo a los tiempos y lugares.

Hoy es preciso que la verdad sea inteligible a todos. Es necesario explicar y desarrollar esas leyes, puesto que hay pocas personas que las comprendan, y, menos aún, que las practiquen. Nuestra misión es la de impresionar los ojos y los oídos para confundir a los orgullosos y desenmascarar a los hipócritas, a los que practican las exterioridades de la virtud y de la religión para encubrir sus vicios. La enseñanza de los espíritus debe ser clara e inequívoca, a fin de que nadie pueda pretextar ignorancia, y de que sea posible a cada uno apreciarla y juzgarla con su propia razón. Estamos encargados de preparar el reino del bien anunciado por Jesús, y por esto no ha de ser lícito que pueda cada cual interpretar la ley de Dios a gusto de sus pasiones, ni falsear el sentido de una ley que es todo amor y caridad.

AHORA BIEN

Cuando el Pastor del rebaño humano publicó en La Cabaña la segunda revelación, tanto os quebrantó el amor propio, que no supisteis ver la llamada que La Cabaña hacía en su ayuda a espíritus que, al dejar las materias, habían dejado escritos filosóficos espirituales que sus adeptos los comprendían torcidamente (=1=); quebranto que disteis a comprender con vuestros atropellos de palabra y obra, al propio tiempo que demostrabais vuestra ignorancia llamándoos kardeístas y espiritistas científicos, librepensadores; pero sin Dios, puesto les dijisteis que Éste es imaginario, y sólo cabía en una cabeza calenturienta como la de La Cabaña.

Uno de aquellos hermanos dio varias comunicaciones, algunas de ellas en Mataró, las cuales fueron presentadas al apóstol espiritual de Barcelona, y las calificó de apócrifas por el solo hecho de declarar en ellas que había errores en sus escritos y debían corregirse.

El calificador cometió la ligereza de no consultar con el hermano espíritu, por medio del lenguaje espiritual que sus obras enseñan en las partidas 311, 321, 385, 462, 659 y 960, Libro de los Espíritus; calificativo, además, que demuestra malicia, puesto que en Cielo e Infierno, pag. 93, declara no haber cumplido su verdadera misión con claridad, y se manifiesta más claro en la part. 188, Lib. Esp., y otras; medios todos que debe usar todo espiritista, que en verdad lo sea, para ser verdadero intérprete.

La Cabaña llamaba a aquellos hermanos en su ayuda, porque, con permiso del pastor y en su presencia, había prometido corregir todos los escritos que halle de tales hermanos, que en un todo no estén ajustados a la ley natural divina y sus atributos; razón por lo que, en vista de la terquedad en el error de los kardeístas, usó el báculo varias veces, y sobre todas, en las tres hojas sueltas que se publicaron a su tiempo.

Como quiera que La Cabaña murió por no necesitarla el pastor por haber ascendido a rebaño superior donde no necesita de intérpretes porque el rebaño de allí le comprende a la perfección, dejó encargado de el de aquí y bajo la propia responsabilidad, todos los cargos que pesaban sobre él y La Cabaña al JESUITA BLANCO, hasta que pueda presentar el rebaño al verdadero dueño; razón por la que se presenta sin velo, y se propone rasgar todos cuantos pueda, así como los mantos que cubren la hipocresía para que la luz del alma no pueda ser tapada por más tiempo.

Al hacer este propósito ha ofrecido su materia al sacrificio que los hombres la quieran conducir, como lo hicieron con todos cuantos como él tomaron tal dirección espiritual, enseñando el camino fácil y seguro, puesto responde del atraso que reciban todas las almas que en verdad lo sigan; por lo tanto, encontrando a los que se titulan kardeístas y espiritistas, en el dicho, sin obras de uno ni otro, y habiendo sido llamados pública y privadamente varias veces enseñándoles el báculo sin enmienda alguna, les previene que va hacer uso del látigo, la espada y la pluma, como regalo de su antecesor, puesto el báculo se lo llevó él; la pluma para que el pan del alma llegase por el mundo entero, la espada (lengua) para herir las conciencias verdes, el látigo para separar las ovejas incurables del rebaño.

Dice Kardec, en la pág. 14 de la introducción del Libro de los Espíritus, que Dios es inmutable, inmaterial, todopoderoso, soberanamente, justo y bueno; y añade en la partida 21, que es tipo de amor y de caridad. La partida 188 (nota), en su primer párrafo, dice:

<<Según los espíritus, entre todos los globos que componen nuestro sistema planetario, la tierra es uno de aquellos cuyos habitantes están menos adelantados; Marte es inferior, y Júpiter mucho más superior en todos conceptos; el Sol no es un mundo habitado por seres corporales, sino un punto de reunión de los espíritus superiores, que desde allí irradian por medio de su pensamiento a los otros mundos que dirigen, por mediación de otros espíritus menos elevados, con los cuales comunican por medio del fluído universal.
Como constitución física, el Sol es un foco de electricidad, parece que todos los soles se encuentran en posición idéntica.>>

En la partida 116, dice que Dios no es menos que los hombres ¿luego donde podrán hallarlo mis hermanos que más claro les demuestre los mencionados atributos puesto no puede esconderse? pero en la página 20 de la introducción, reprueba las ciencias como materiales, y dice que los científicos no pueden ser peritos en el espiritismo (=2=).

¿Cómo estudian estas cosas los kardeístas? Manifestado está todo con su lema, que dice: <<Hacia Dios por el amor y la ciencia.>> Probado queda, pues, que no pueden titularse kardeístas; en primer lugar, porque no siguen sus enseñanzas, y en segundo, porque las rechazan; asegurando que el Sol es materia, cual consta en la Revista de la Unión Kardeciana de Barcelona, de Febrero último, pág. 28, y lo firma D. Manuel Navarro Murillo. Como en pública conferencia hemos oído asegurar que el alma es materia, rechazando también en tal dicho las partidas 134, 135, 139 y 965 del Libro de los Espíritus, que dicen al contrario, cuadrándoles a la perfección el dictado de materialistas, puesto que según escriben y publican, no pueden saber dónde está Dios y la creación, hasta que lo digan las ciencias (=3=), revocando la partida 116, que dice, que Dios no es menos que los hombres; la 20, que dice, que si Dios lo juzga útil puede dar más conocimientos que las ciencias; la 147, que dice, que las ciencias hacen presuntuosos a los científicos y creen que la naturaleza nada puede ocultar a su saber. ¿Queréis más pruebas para comprender que no sois kardeístas ni deístas? Pues hay muchas más que saldrán a su tiempo en el transcurso de nuestro relato; como probaremos la imposibilidad de que podáis tener relación con los espíritus por ese medio, pues éstos son esencia, por ignorantes que sean, y no queréis comprender su lenguaje (=4=).

Para ser cristiano, es menester cumplir la enseñanza de Cristo; para ser deísta, su ley; para ser kardeístas, sus enseñanzas; para ser espiritistas, el lenguaje espiritual, ley divina, doctrinas de Cristo y la marcha señalada por Kardec; ¿lo comprenden y cumplen los kardeístas?

Empecemos por decir, que siendo Dios el primer espíritu, y negarlo, como la creación, porque no lo habéis hallado con las ciencias (que son materiales), y esperar a creer que existe y dónde se halla hasta que ellas lo descubran con artefactos, cual declaran el vizconde de Torres Solanot y el Dr. Sanz Benito, en su libro titulado <<La Ciencia Espiritista,>> es el camino más erróneo que puede buscarse, y contradictorio a la partida 188 (Nota) del Libro de los Espíritus, que nosotros reconocemos justa y verdadera.

Declarar que el Sol es materia, por hombres como Navarro Murillo, sin demostrar los medios que ha empleado para tal declaración y manifestar a la humanidad en dónde y cómo ha de reconocer al Creador de inteligencias y vitalidades, negando al propio tiempo lo dicho por Kardec, encontramos el mayor de los absurdos.

(Se continuará)


UNA DISCUSIÓN

Entre un católico que pretende ser cristiano y un cristiano que renegó del catolicismo; sabio el primero —según los hombres— e ignorante el segundo.

(Continuación)

Católico.— Sí; gracias a tu paliza, lo tengo presente.

Renegado.— Me alegro, y voy a darte una relación abreviada; puesto que extensamente tengo dado varias. Si bien en principio mis instructores y profesores se dedicaron a instruirme teóricamente en las cosas de la naturaleza por medio del lenguaje espiritual y la filosofía, tan pronto llegó el maestro empezó la teología en práctica, por medio de la cual me convencía de que mis teóricos me habían enseñado en justicia, puesto que entonces veía mi alma, inteligencia o como quiera llamarse, cuanto antes había oído y comprendido estando en el cuerpo material.

C.— ¿Pero esas videncias las harías en lo que llamamos sueños?

R.— No; en cuanto a los sueños poco crédito di nunca, porque los recuerdos que quedan a la materia en tales casos lo mismo pueden ocurrir con su propio espíritu que con ignorantes juguetones cuando el propio la deja en descanso. Mis excursiones eran y son cuando estando la materia despierta y despreocupada de toda ocupación material que la impida extasiarse en las regiones celestes, queda grabado todo cuanto el alma vio y comprendió en la lámina intelectual dispuesta a declararlo, cual si tuviera el hombre un libro abierto en la mano.

C.— ¿El espíritu recibe grandes impresiones cuando halla maravillas celestes?

R.— En general no se sensaciona con las celestes, mas sí con las cosas que pertenecen a la tierra; hablo por mis experimentos, sin que esto quiera decir que a todos suceda lo propio.

C.— ¿Luego al espíritu cuando ha atravesado la atmósfera no le causa sensación de alegría el dejar el destierro?

R.— Sí; pero no es la alegría loca de la tierra; es la alegría satisfactoria moderada incomprensible para los hombres de acá.

C.— ¿Y cuando llegan al Sol?

R.— Menos todavía; porque debes saber que cuando más purificada se halla el alma de la inmundicia material, menos altera su formalidad moral, y los que llegan allí han de estar curados de toda vanidad y orgullo.

C.— ¿Quieres o puedes decirme algo de lo que allí ocurre, sobre todo a la primera llegada?

R.— Te hablaré por experiencia. Después de cuatro años que llevaba estudiando y recorriendo el espacio, en mis ratos de descanso, y sabiendo que en el sol sólo entraban espíritus superiores, llegué por fin a las puertas, donde todo me pareció a nuestro estilo, pues allí había un portero, que me recibió con todo cariño, enseñándome un bastón de autoridad; una guardia de honor formada en dos filas con alabardas en la mano, que según fui pasando saludaban; mas al final del corredor por donde pasé hallé una verja muy fuerte y poderosa que me detuvo; pero en el mismo instante oí una voz que dijo: <<amárralo>>, y aún no había concluído el mandato, cuando me sentí sujeto de pies y manos, cual puede suceder a los hombres presos, y que hasta la materia participó de alguna sensación. En el mismo instante oí la misma voz que dijo: <<introdúcelo>>, y en el mismo momento se abrió la verja, me penetraron por ella y quedaron rotas las ligaduras, quedándome yo en los brazos de otro ser de la propia figura que los hombres, el cual me trató por un momento como los hombres cariñosos acostumbramos tratar a nuestros hijos pequeñuelos, entregándome a otro ser que, aunque con la misma figura, era inferior al primero, el que me condujo de la mano y me sentó en una silla al lado izquierdo de la suya, y me dijo: <<este es tu asiento al lado del Padre, ocúpalo cuando sea tu voluntad>>, y dándome un abrazo me despidió, y yo volví a ocupar mi materia de hombre; entonces la materia se emocionó con el recuerdo de lo pasado, mas el alma se tranquilizó por haber hallado lo que tanto anhelaba. Desde aquel momento muchos son los viajes que constantemente hacemos allá tanto solos cuanto acompañados de algunos de nuestros hermanos que han conseguido llegar estando en materia como yo por haberse estacionado para cumplir altos fines, y que como yo recuerdan los sucesos; mas después de habernos acompañado varias veces para ver el Gran Jardín (=5=) donde se hallan todos los gérmenes vitales para la procreación de la Naturaleza y para que pudiéramos dar fe a los hombres se nos condujo (en el mes de Marzo último) a un departamento donde se hallan, al parecer, grandes montañas, y tomando el que nos acompañaba un artefacto figura de un inmenso machete, dio un tajo en una punta de la montaña separándose un gran trozo, que en el momento quedó en el aire evolucionando con velocidad inmensa. En el mes de Octubre último el mismo ser me volvió a acompañar y a mi presencia mandó que parase la evolución, y saliendo del radio solar a una gran distancia se extendió cual una sábana para recibir en su seno un desprendimiento de otro mundo, que quedó envuelto y encerrado en la tal envoltura, pero evolucionando como si nada hubiera recogido; entonces me dijo mi acompañante: "Ya tenemos un mundo más, vete y da fe a los hombres de la tierra, que para eso lo has visto."

C.— Todo eso es maravilloso, pero has dicho que algún otro encarnado en la tierra te acompaña en tus excursiones al sol; ¿luego tú no vinistes elegido sólo para cumplir la promesa que hicistes a tu maestro?

R.— Creo haber manifestado varias veces y sobre todo en mi segunda revelación, que otros muchos antes que yo trajeron la misma misión, pero por haber desfallecido aquéllos me toca en suerte por verdaderos exámenes. Algún otro espíritu me seguía por simpatía; nos hallamos en nuestro camino material o personal y se propuso acompañarme; lo pidió y le fue concedido por la suprema justicia y mi voluntad, el cual fue sentado junto a mi en mi propio asiento, y desde aquel momento quedamos convertidos en uno solo, o sea, una sola voluntad y una sola obligación que cumplir.

C.— ¿Y os conocéis en materia?

R.— Perfectamente nos conocemos y nos amamos, no con el amor que conocen los hombres, sino con el amor universal; por eso nos hallamos siempre que el uno o el otro nos proponemos ejercer los atributos y ley divina.

C.— ¿Luego los que llamáis elegidos pueden serlo siendo hombres?

R.— No lo dudes; las puertas del Creador se abren para todos los hijos cuando a ellas quieren llegar, y según sus deseos de trabajar y lo que en ley justa les cabe, toman cargos en beneficio de sus semejantes hasta con preferencia de los espíritus libres.

C.— En el centro solar y en otros mundos ¿se conocen unos espíritus a otros por lo que fueron parientes?

R.— Cuando como estudio se visitan esos lugares, se presentan tal como fueron para que se reconozcan; en las visitas ordinarias se presentan tal como son, soles o niveles, y sobre todo en el centro solar.

C.— Siendo soles o niveles ¿cómo podéis entenderos con ellos?

R.— Perfectamente; con sólo pensar una pregunta ya está la contestación, como tener el más leve deseo para que sea satisfecho.

C.— Según tú ¿tendréis deseos de quedaros allí algunas veces?

R.— Son varias, pero la materia nos reclama a menudo por medio del hilo fluídico que nos une a ella y es justo obedecerla.

C.— ¿Cómo verifican allí las almas su nacimiento o en otro estilo la toma de posesión del mundo en que han de habitar?

R.— Al contrario de aquí; cuando llegan llevan la envoltura espiritual que trajeron aquí a su venida para asimilar las materias corpóreas o formas de hombres que reciben del varón y la hembra; al llegar allí se quedan dormidas y las cubre una pelusa, que sólo puede compararse con la que cubre al melocotón cuando está en la planta; mas al despertar rompen la envoltura que llevaron de aquí, lo propio que el pollo rompe la cáscara del huevo, y se quedan con otra envoltura más delgada y más etérea, que es la que se adapta al mundo fluídico que van a habitar, y esto sucede en todos según su materialización.

C.— ¿Les quedan recuerdos de aquí cuando despiertan?

R.— No al pronto; pero lo van recordando según va desapareciendo la turbación que les causó el sueño, y los que desean enterarse con más perfección acuden al libro universal donde todo se halla a la vista de todos, así como al colegio para el desarrollo intelectual y comprensión de la filosofía universal, así como los medios que han de poner en ejecución para comprenderla.

C.— ¿Luego también allí hay colegios como aquí?

R.— Te hablo con palabras materiales para que me puedas comprender, no porque allí los nombres existan, y digo contigo en el lenguaje de los hombres porque con ellos hablo, mas con tu vitalidad o alma uso el propio que nos pertenece, el universal, con el pensamiento, sin palabras, y nos comprende muy bien porque la materia no la estorba, y se instruye en un estudio que la materia desconoce por la repugnancia que le causa; pero debes saber que en todos los mundos hay seres más elevados unos que otros, y como los más elevados tienen más conocimientos filosóficos y teológicos naturales que los menos cumplen la ley de caridad enseñando a los de menos elevación; puedes llamar a los lugares donde se reúnen colegios o como mejor parezca a tu inteligencia.

(Continuará)


¿QUIÉN ES EL DEMONIO?

Según el Libro de Espíritus por A. Kardec, partª. 131, los demonios son los hombres hipócritas, que hacen de un Dios justo y bueno un Dios perverso y vengativo; esos hombres que creen complacerle con las abominaciones que en su nombre cometen; y según el Catolicismo, Doctrina del Padre Astete, aprobada por un Sumo Pontífice: el demonio es un Ángel rebelde a Dios; y es nuestro mismo cuerpo con sus pasiones y malas inclinaciones; luego según el Catolicismo todos los hombres son demonios.

Luego no pueden ser los Sacerdotes más que los Ángeles, Arcángeles, Querubines, Serafines, y que la misma Madre de su Dios, y mucho menos Dioses de la tierra, como se lo adjudican éstos, según sus propias doctrinas, que no podrán revocar. Pues bien, como tales demonios habéis venido desarrollando vuestras pasiones malvadas para subyugar a la pobre humanidad y haceros dueños de los bienes terrenales, tomando por pantalla a uno de los seres que por propia voluntad quisieron venir a la tierra para hacer el servicio de Ángel entre toda la humanidad, que se le conoció con el nombre de Jesús, hoy el Cristo.

Por obra del demonio toma el Jesuita Blanco todo hecho que contradice a la Ley Divina y verdaderamente Cristiana: "no hagas a otro lo que no quisieres que te hagan a ti", mas haz con todos como quisieres hagan contigo en igualdad de circunstancias, que en ello amas al Padre que está en los Cielos.

Por no haber cumplido esta ley vienen los seres humanos a ser desterrados después de haber recorrido mucha parte de la pluralidad de mundos, acompañados de un protector que constantemente se la recuerda. Luego, lo repetimos, los Sacerdotes, como los demás hombres en mayoría de la tierra, son Ángeles rebeldes a la ley de Dios, y en lenguaje vulgar demonios.

Hemos dicho en mayoría, porque algunos son los que después de haber cumplido la mencionada ley, vienen voluntariamente para enseñar como hombres a sus semejantes rebeldes, todavía, cual vino Jesús, llamado el Cristo y otros, que como él obraron como Ángeles o Diablos; cuyas obras nos dan pronto a conocer la elevación de sus almas,  puesto rechazan toda hipocresía visiblemente, como el egoísmo y orgullo; ¿se conocen muchos de estos entre el Sacerdocio Católico?

Nosotros conocemos algunos, espiritualmente, porque con nosotros se reúnen cuando acudimos al centro cristiano y como nosotros reciben instrucciones espirituales del Diablo, Ángel o como queráis llamar a los que dirigen la obra de la humanidad en el destierro; por los cuales sabemos que, si cuando vuelven a la materia no se acobardaran, hubieran roto ya las ligaduras que los juramentos hechos de conservar los misterios de la casa de Roma impuso en tiempos no remotos, empezando por la cabeza del Catolicismo. Como almas comprenden el error, mas cuando reflexionan como hombres y mujeres, les acobarda el porvenir material si dejan la posición regalada de la actualidad, y el que dirán las gentes; con lo que demuestran la poca confianza en la justicia Divina; desconfianza que les obligará a volver a la tierra o su centro, en vez de gozar de los bienes del Cielo antes y después de dejar la actual materia, que tanto aprecian en la actualidad, pues ya saben que no pueden quedar en el reino de los cielos sin volver a nacer de nuevo, cual le sucede a todo verdadero católico.

Mucho extrañará a los Ángeles rebeldes esta explicación, y querrán saber las causas que les prohíbe quedar en el reino de los cielos, y para que así no sea, les diremos, que el catolicismo comete las mayores faltas que pueden caber en la Ley Divina, cual no se halla en religión ni secta alguna, cual son el robo del libre albedrío, el celibato y el perdón de los pecados. ¿Queréis más explicaciones? También las daremos a continuación, por más que sean repetidas en diferentes partes.

Desde el momento que la forma humana recibió en los talleres universales la chispa, Luz Divina, vitalidad, inteligencia o como queráis llamarla, queda convertida en un ser humano y dispuesta a luchar entre sí misma, puesto quedan unidos el Amor, Paz y Caridad con el orgullo, egoísmo y vanidad, lucha que no puede tener fin mientras la esencia Divina no venza a la materia o forma; parte superior es la forma o materia, mas también la esencia tiene sus ventajas, puesto lleva la libertad de luchar tanto tiempo como necesite para ello y en donde mejor y más conveniente crea dentro de la ley natural y la escala del progreso; y dentro de esa misma libertad le cabe la responsabilidad de sus actos en pro y en contra de todos sus semejantes; mas ¿cómo podrá responder un ser que viene a la tierra, si desde el momento de llegar a ella los demás hombres le amarran con lo que ellos llaman cadenas religiosas, y por más que vea el error por donde lo dirigen y proteste un día y otro, no le permiten recobrar la libertad que el Padre Creador le concedió?

¿Mas sobre quién caerá la responsabilidad?

Hagamos una comparación material para más aclaración.

Un hombre de dinero quiere hacer un gran edificio, y como él carece de conocimientos para la fabricación, llama a los Arquitectos maestros y les presenta el plano; uno de ellos se compromete a hacer el edificio conforme al plano presentado; empieza la fabricación bajo los conocimientos que adquirió en sus estudios del arte, mas el hombre del dinero ordena al director otra dirección distinta, pero a su capricho; el edificio se concluye bajo la dirección que el propietario ha dado, y en vez de salir a la perfección del plano que presentó, sale con imperfecciones absurdas; ¿quién será el responsable de tales imperfecciones? ¿podrá ser el Arquitecto que seguía las reglas del arte o el caprichoso del dueño que no permitió que ejerciera sus conocimientos de tal? tomen pues ejemplo los que quieren ser Directores de almas, y no les será difícil hallar su error y comprender la responsabilidad que sobre ellos hacen pesar.

Examinemos el celibato

Por esa misma libertad que acabamos de explicar, es preciso que los seres rebeldes al cumplimiento de la Ley Divina, vengan a la tierra a satisfacer el deseo que tienen de gozar con su orgullo, egoísmo y vanidad, único mundo en toda la pluralidad que lo permite la ley de progreso; si los hombres y mujeres se hacen todos célibes ¿Es posible su venida? ¿Han hallado los ángeles rebeldes que ninguna clase de animales falten a esa ley de procreación natural? Pues no deben de olvidar que la Ley Divina es amor, paz y caridad espiritual y que Pablo dice que la mujer solo se salvará a fuerza de criar hijos.

Examinemos el perdón de los pecados

Repetidas veces hemos probado la imposibilidad del perdón de los pecados hasta por nuestro Padre creador, si en realidad ha de conservar el atributo de justo que posee, y que nos enseña con el triángulo que vemos a menudo ante lo que llamáis disco solar y Mateo, 6, 12, dice: Perdonad nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

12, v. 31. Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, mas la blasfemia al espíritu, no será perdonada a los hombres.

Romanos: 2, v. 11. No hay acepción de personas para con Dios.

7, v. 14. Ya sabemos que la ley es espiritual.

8, v. 32. El que a su propio hijo no perdonó, antes lo entregó por todos nosotros.

11, v. 21. Si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti no perdonará, etc., etc.

Santiago, 4, v. 17. El pecado está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace; y vosotros ¿podéis llamaros ignorantes en el asunto? no, puesto estos datos se hallan en los textos que llamáis sagrados para vosotros.

Hemos expuesto las faltas que cometen los seres que sin dejar de ser demonios, vienen a la tierra; mas son conscientes de muchas más, y sin embargo, veamos si hallamos algún otro resultado de el perdón de los pecados y la manera de saber el confesor si el penitente es o no fiel en sus dichos.

Lo que se llama confesión, tal como lo ejecutan los sacerdotes, es puramente material; nunca pudimos observar que el confesor penetrara sus consejos en los verdaderos sentidos del alma del que llaman penitente; mas si en los asuntos del cuerpo y política material con curiosidad tan excesiva como impropia del lugar en que se ejecuta, teniendo gran cuidado de imponer el silencio más riguroso como encargo religioso y en nombre de un Dios de toda misericordia, dan por perdonados los pecados que aquél o aquélla pudo cometer, si es de su agrado el penitente; pues de otro modo se le niega por insignificante que sea el delito, o no delito, puesto sabemos y conocemos a un confesor y a un penitente que le negó el primero la absolución por no haber comprado bulas; mas el segundo en vez de desmayarse del susto, se la echó, el primero a la Iglesia y a todo el catolicismo diciendo: <<He venido aquí para cumplir con el mundo, pues sé, que para cumplir con Dios debo obrar de otra manera y sin hipocresía de ninguna especie>>, y estos hechos fueron bastante para que el sacerdote, no sólo perdonara los pecados al penitente, sino para darle la comunión cual el santo más bendito.

(Continuará)

Imp. de P. ORTEGA, Aribau, 13 - Barcelona

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Notas a pie de página:
Periódico Filosófico El Jesuita Blanco defensor del Deísmo, Espiritismo y Cristianismo verdad - Nº 8

=1=
Revelación 2ª., Meditaciones y prófugo, páginas 8 y 61.

=2=
Fíjense en esta página todos los que deseen ilustrarse en cosas del alma, antes de pretender ser espiritistas.

=3=
El Dr. Sanz y Benito y el vizconde de Torres Solanot. (La ciencia Espiritista).

=4=
Véase introducción, pág. 38 y 39

=5=
Nos vemos en la necesidad de materializar los nombres y las cosas para que se nos pueda comprender, no porque allí existan los nombres, pero sí las formas de toda clase de seres de las tres clases vitales.

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