SIN VELO
OBSERVACIONES HECHAS POR ALGUNOS
CRISTIANOS SEGÚN LA LEY DE DIOS
EN EL SOL Y LA LUNA
El 30 de Agosto 1905
Por
Pedro continuador de la obra de Jesús

BARCELONA
Calle de Abaixadors, núm. 10, 3º, 1ª
1905

Portada: 1ª Edición 1905

Información

SIN VELO


Puesto que los sabios se callan las cosas del Sol, los ignorantes y locos (según las gentes) debemos hablar; para que oiga el que quiera y vea el que pueda.

La humanidad ha podido observar que en todos los eclipses de Sol se ha interpuesto la Luna entre la Tierra y el Sol, por haberse encontrado frente el uno del otro recorriendo su eclíptica cada uno.

Estos encuentros en tales recorridos y a tiempo fijo nos demuestra claramente que, en los espacios celestes, hay una Arquitectura perfecta. ¿Dónde podremos hallar al Arquitecto? La Masonería (Filosófica) dice que debemos adorar al Sol como rey de los astros y fundador de la naturaleza.

Hace bastantes siglos, dijo el filósofo, que en el Sol hay alma inteligente; y que entre el Sol y el hombre engendran al hombre.

En 1351, en concilio de Constantinopla, se aprobó la doctrina de Palamas, en la que manifestaba que veía la esencia divina con su propia vista; pero se les impuso silencio a los Obispos Católicos de Éfeso y Geno, y se les despojó de todas las insignias sacerdotales por haberlo publicado.

La Esposa del Señor (hoy Catolicismo), al unirse al Antecristo (=1=) el año 324, cambió los nombres de los dioses gentílicos por santos bajo las formas de hombres y mujeres, y en el siglo XII creó la Custodia, figura del Sol, y, del mismo modo que antes había obligado a adorar las imágenes como santas, obligó a que se adorara la Custodia como tal Dios verdadero; mas cuando quiere hacer valer su Santísima Trinidad se vale de las efigies de dos hombres y una paloma.

El sabio astrónomo Flammarion, en la publicación sobre el eclipse de Sol del 30 de Agosto último, nos dice, entre otras muchas cosas: <<Todo lo que anda, circula y vive en nuestro planeta es hijo del Sol>>; y nosotros, por nuestra parte, podemos y debemos asegurar que en el Sol y desde Barcelona vimos en 1882 la forma de un hombre, sentado, con barba blanca, vestido de blanco y con nivel perpendicular desde la frente hasta el punto del asiento que ocupaba.

Esto sucedió en el tránsito de Barcelona a la Barceloneta. ¿Hora? Las ocho de la mañana.

Después son muchas las ocasiones que nuestra alma se ha encontrado en los brazos de aquel mismo ser y recorrido alguna parte del centro solar para que pueda hablar verdad sin hipótesis de ninguna clase; así como otros que, habiendo seguido el camino trazado por mí, han visto y ven cuanto conviene del centro solar y de la creación en general, y lo comprobamos con el aviso siguiente:

15 de Marzo de 1898

CREACIÓN DE LOS MUNDOS

La Cabaña, en su Segunda Revelación, dijo que el mundo Tierra había sido formado de un desprendimiento de otro mundo, y dio las explicaciones según las había recibido para que todos aquellos científicos que tanto se afanaban en hacer creer a las gentes que los cometas eran mundos en formación, procuraran examinar antes de enseñar errores; y algún periódico que se titulaba espiritista pretendió revocar el poder de hablar La Cabaña con tanta firmeza, pues todos los sabios habían hablado y hablaban por hipótesis; mas entonces La Cabaña refería lo dicho por el pastor. Hoy EL JESUITA BLANCO, hablando por su cuenta, dice y responde por sí de que:

En el mes de Junio de 1895, en una de sus excursiones por la casa paterna espiritual (Sol central), fue llamado por uno de los oficiales del Gran Taller para que viera los preparativos de formar un mundo nuevo; y, en efecto, se verificó como propiamente se haría por los hombres materiales para que mejor lo pueda transmitir a éstos.

Cuando hubimos llegado a un lugar donde había algunas montañas de color oscuro (igual al de la atmósfera que circunda a la Tierra), cogió un artefacto y dio un tajo a una de ellas, que al momento se separó la parte cortada y empezó a evolucionar con precipitada velocidad en su propio radio, cual si amarrada estuviera con algún objeto. Hecha esta operación, nos retiramos cual si propiamente fuésemos dos hombres.

En Octubre de 1896 fue llamado por el mismo oficial y conducido al sitio de la preparación, donde la hallaron evolucionando del mismo modo que la dejaron; entonces el oficial, haciendo un corto ademán, nos pusimos ambos en movimiento, y el preparado nos siguió hasta cierta distancia que el mismo preparado se extendió cual una sábana; en cuyo momento llegó un desprendimiento de otro mundo, que lo extendido recogió y lo envolvió cual un cuerpo humano se envuelve con un sudario, y en el mismo instante tomó una velocidad prodigiosa sin salir del radio mismo que ocupaba. Entonces el oficial, valiéndose del lenguaje del alma, dijo al JESUITA BLANCO: <<Ya está formado un mundo nuevo; vete, y dilo a los desterrados>>.

Nada diremos del punto donde se encuentra porque allí no hay nombres, y los hombres, sin nombres, tampoco comprenden. Sólo podemos decir que está fuera del centro solar, en pleno espacio; que la causa de tal movimiento salió del Sol y que obedecía al oficial cual en la Tierra obedece el caballo a su amo. Busquen, pues, los astrónomos con sus artefactos, que, puesto es materia, no es imposible el hallazgo con materiales.

Por tanto, tachamos y debemos tachar por absurdas las hipótesis que varios sabios han publicado sobre que el hombre procede del animal y el vegetal; no. Dios no puede ser menos que el hombre, y para no serlo crea objetos vitales para recreo y necesidades de sus hijos como el hombre los crea materiales.

Quéjanse estos mismos hombres de que materializamos las cosas en demasía; mas, sin pedirles perdón por nuestras faltas, debemos decirles que de la misma manera nos han sido materializadas para que podamos dar fe de haberlas visto a toda la humanidad terráquea sin hipótesis de ninguna clase y de cuya veracidad nos hacemos responsables ante Nuestro Padre Celestial.

LA VANGUARDIA, DE BARCELONA, DE 28 DE OCTUBRE DE 1898
NOTAS CIENTÍFICAS
NUEVO PLANETA

No se trata del descubrimiento de un planeta primario comparable a Urano o a Neptuno, sino simplemente de un pequeño astro perteneciente a la familia de asteroides, que en número superior a 400 se conocen ya entre las órbitas de Marte y Júpiter. Por esta misma razón, el nuevo descubrimiento no tendría, en general, ningún interés para los lectores, si el planeta objeto de este artículo no ofreciese singularidades muy dignas de ser señaladas.

El nuevo astro fue descubierto el 14 de Agosto último por H. Witt, en el observatorio Urania, de Berlín; su brillo era entonces análogo al de una estrella de 11ª magnitud y su posición era muy próxima a la de la estrella Beta de Acuario. H. Witt determinó, como es costumbre, la posición del planeta durante varios días consecutivos, de cuyos datos se sirvió H. Berberich para el cálculo provisional de la órbita del nuevo astro. De momento, ya sorprendió mucho a los astrónomos el rápido movimiento de que estaba dotado el planeta, hecho que presagiaba un estado anormal. Y así sucedió en efecto, pues el nuevo planeta resulta hallarse situado entre las órbitas de Marte y la Tierra.

Si bien es cierto que buena parte de la órbita del asteroide es exterior a la de Marte, resulta de todos modos (según se desprende del cálculo provisional de H. Berberich, y por lo tanto rectificable, pero estas rectificaciones son casi siempre pequeñísimas, pues los astrónomos son muy escrupulosos en sus observaciones y cálculos); resulta de todos modos, repito, que la distancia media del nuevo planeta al Sol es inferior a la de Marte.

Tomando la distancia media de la tierra al Sol como unidad, la del nuevo planeta al astro central debe representarse por 1,46 y la de Marte 1,52. Dadas las posiciones y excentricidades de las órbitas de la Tierra y del nuevo planeta, resulta que éste pasa a una distancia mínima de nosotros igual a 22 millones de kilómetros, mientras que Marte nunca dista menos de 56 millones. Si añadimos a lo dicho que Venus, en la época de mínima distancia, pasa de nuestro globo a más de 38 millones de kilómetros, deduciremos que el nuevo planeta es, después de la Luna, el astro que se aproxima más a la Tierra. A su mínima distancia, su brillo será aproximadamente como el de una estrella de 6ª. magnitud, es decir, perceptible a simple vista.

Para completar estos datos, añadiré que el nuevo planeta recorre su órbita en 645 días, mientras que Marte invierte 687 para recorrer la suya; y que la inclinación del plano de su órbita sobre el plano de la órbita terrestre o eclíptica es de 11º y 7'. En cuanto a sus dimensiones, no es posible decir nada preciso, pues el nuevo planeta aparece simplemente como un punto luminoso; no obstante, atendiendo a su brillo, es lícito asegurar que su superficie puede compararse a la de una región como Cataluña, por ejemplo.

Pero todas estas singularidades son aun más notables, si se relacionan con los elementos astronómicos de los demás asteroides. Todo el mundo sabe, en efecto, que entre las órbitas de Marte y Júpiter circula un dilatado enjambre de pequeños planetas, cuyo origen débese, sin duda, a la disgregación del anillo nebuloso de materia cósmica que existía entre las órbitas de los citados planetas primarios en la época remotísima de la formación del sistema planetario. Esta disgregación debió ser provocada principalmente por la masa de Júpiter, impidiendo con su fuerza atractiva que el anillo nebuloso pudiera condensarse en una sola masa y constituir un planeta único. La acción de Júpiter sobre este enjambre queda, por otra parte, bien patentizada por las zonas despobladas que ofrece el mismo, obedeciendo a una ley de distancias al Sol que se armonizan admirablemente con una sucesión de relaciones sencillas entre el tiempo de la revolución de Júpiter alrededor del Sol y las revoluciones correspondientes de los asteroides reales o hipotéticos que ocupan las mencionadas lagunas o zonas despobladas.

Debo advertir asimismo que existe otro asteroide que presenta particularidades parecidas a las del nuevo astro, aunque distan mucho de ser tan notables. Me refiero al planeta Aethra, que, por efecto de la gran excentricidad de su órbita, se coloca, en su perihelio, entre la Tierra y Marte, a una distancia del Sol igual a 1,64. Pero su período de revolución, así como su distancia media al Sol, son superiores a los elementos análogos de Marte.

Indudablemente, estas anomalías débense en gran parte a la acción perturbadora de Marte. Cuando se da el caso de pasar un asteroide a una distancia relativamente pequeña de aquel planeta, la fuerza atractiva del mismo, aunque su masa sea pequeña, es suficiente para modificar los elementos de la órbita que seguía el asteroide, ya disminuyendo o aumentando sus radios vectores o distancias al Sol, ya variando la excentricidad o la inclinación, etc., como también pudieran influir en ello las acciones mutuas de unos asteroides con otros. En el caso actual concíbese la posibilidad de que en un plazo más o menos largo, Marte y el nuevo planeta pasen a un mismo tiempo por los puntos en que se cruzan las dos órbitas y que la distancia entre ambos pueda ser tan pequeña (podría hasta reducirse a cero, pues hay que recordar que las longitudes de los nodos planetarios varían con los siglos, en cuyo caso ocurriría evidentemente un choque entre ambos astros), que la fuerza atractiva de Marte obligara al asteroide a seguir una órbita cerrada a su alrededor, es decir, lo transformara en satélite suyo. Y a este propósito recordaré que los dos diminutos satélites con que cuenta Marte (de 10 y 12 kilómetros de diámetro) presentan tales particularidades, que obligan a considerarlos más bien como asteroides capturados por el planeta que como satélites legítimos del mismo.

El campo de la ciencia está lleno de sorpresas. Cuando ya se creía haber descubierto todo lo importante que encerraba una región o zona de nuestro sistema planetario, nos aparece de improviso en la misma un nuevo astro siguiendo rumbos inesperados. Estos descubrimientos son para sus autores un digno premio de constancia, de su amor científico y de su laboriosidad; son las dulces satisfacciones que recompensan con creces las innumerables horas pasadas infructuosamente estudiando y observando el Cielo. Para los que no trabajan personalmente en semejantes investigaciones, pero que comprenden la Ciencia (¡ojalá todo el mundo la comprendiera!) y sienten irresistible amor por estos estudios que sanean nuestro espíritu y nos hacen vivir en el Cielo, los nuevos descubrimientos científicos, dándonos idea cada vez más clara de esta Naturaleza infinita, de la cual formamos parte, excitan las más elevadas fibras del alma y dilatan más y más nuestra vida a través del tiempo y del espacio.

JOSÉ COMAS SOLÁ

¿Son bastantes pruebas para que los materialistas y falsos religiosos no pretendan negar la luz del alma con asunto material cual son las ciencias? Todos reconocéis que hay un gran Arquitecto del Universo. ¿Por qué no lo habéis hallado? Porque, como hijos pródigos, no podéis penetrar en la Casa Paterna hasta que hayáis dejado la perversidad. ¿Qué buscáis con tanto afán, en días de eclipse, en el Sol? Engaños, pues no otra cosa se os puede dar, puesto no lo buscáis para hacer caridad a la humanidad, sino para engañarla; y esto último queda comprobado con el descubrimiento hecho por D. José Comas Solá, encargando a las gentes que miren el eclipse con los ojos de la inteligencia, con el alma entera. Cierto; son los únicos artefactos que alcanzan a ver y comprender las cosas del Sol, y como prueba diremos: que el día 30 de Agosto último, a las doce del día, nos transportamos encima de la Luna y observamos que la atmósfera de ésta, en otras ocasiones de color ceniza claro, era obscura igual a la de la Tierra, y por la parte del Sol de muchos colores brillantes. Algunos penetraron en la Luna; pero otros, que teníamos poder para ello, pasamos al Sol, y, después del acostumbrado saludo al Gran Arquitecto, se nos enseñó el plano de los mundos del Universo y la máquina que mueve toda la arquitectura, y para mejor comprensión nuestra y que con mayor facilidad podamos trasmitirlo a la humanidad, se presentó en toda la forma material; de la misma manera que lo vemos nosotros puede verlo el que pueda llegar allí, pues las puertas están abiertas para todos los que aman al prójimo como a sí propio; y, además, todos tienen derecho de elevar su pensamiento fijo al Sol y preguntar si es verdad cuanto decimos, y serán contestados por otro pensamiento superior al suyo. Pero hay más. A la propia hora se encontraban dos mujeres, una en la calle de Abaixadors y otra en la de Salvadors, con un vidrio en la mano cada una, y al mirar al Sol se encontraron con un ser, figura de hombre, con barba larga y nivel perpendicular, sentado en gran sillón; según ellas, no vieron las manos ni los pies, por efecto del gran resplandor, aunque sí los brazos y el cuerpo. Estas mujeres nos trataban de locos y nos dieron algunos malos ratos hace poco tiempo por seguir y explicar estas cosas; a tal estado llegaba su inteligencia, que nada había verdad para ellas que no fuera del Catolicismo; mas hoy todo ha cambiado en ellas, porque saben adónde encontrar el espíritu y la verdad.

En 1884 se publicó la primera revelación por La Cabaña, y en su primera página dice el Pastor lo que sigue:

A la Humanidad viviente en el Mundo Tierra y particularmente a los Sacerdotes de todas las religiones, a los sabios en filosofía, teología, ciencias físico-químicas, etc., y digo en particular, por cuanto sois los directores del resto de la Humanidad, puesto que, como ignorantes, todos esperan vuestras palabras para tomarlas, unos por sagradas, otros por verdaderas hasta el punto de fanatizarse ciegamente sin procurar cada uno por sí mismo, averiguar lo cierto o lo en verdad sagrado respecto al humano ser.

No vengo entre vosotros para deshacer vuestros edificios, no; vengo para daros nuevos estudios, nuevos trabajos; y preparándoos el gran camino, para que me acompañéis, en la gran obra de la regeneración del desterrado, a fin de que todos puedan ser tan felices como su voluntad desee.

Estudiad por medio de vuestros alcances intelectuales, y desarrollad vuestro deseo de saber de veras, que, quien así cumpliere, pronto obtendrá la recompensa.

Comprended, queridos hermanos, que la humanidad está dormida, mejor dicho, aletargada, sin haber llegado a entender lo que más la interesa; ¿cuál es la causa de esto? Vosotros lo sois, sin que os hayáis dado cuenta de ello. Y, ¿en qué consiste? En que habéis fijado vuestros estudios en aprender las tradiciones, sin cuidaros de estudiar, por vosotros mismos, los errores que otros pudieran cometer; sin comprender que ninguno fue infalible, y sin pensar que, como progresa todo arte material, también progresa lo esencial en el ser humano.

¿Habéis creído, acaso, que, el Ser Creador Universal, cierra sus puertas a ninguno de los seres humanos, que por ellas tenga voluntad de entrar? No; el que todo es amor, caridad, paz, bondad y misericordia, siempre espera que, alguno de sus hijos, llame a ellas, para acogerlo en su seno, aunque hubiere sido pródigo. ¿No comprendéis que, si no obrara de esta manera, no podría tener los atributos mencionados, y que todos en masa le concedéis? Pero es, también, justicia infinita, y, sólo llegan a sus puertas, los que cumplen la ley que nos impuso a todos, esto es, tratar a nuestros semejantes como queremos que ellos nos traten a nosotros; (tened presente y practicad esto).

Algunos de vosotros que os tituláis materialistas, y todo lo atribuís a la materia, no haréis ningún caso de este aviso que os da un hermano que os ama; mas yo os ruego, que meditéis con profundidad, y, muchos de vosotros me lo agradeceréis después.

Decidme, ¿no es verdad que, cuando salís al campo, y veis al vegetal y al animal cumplir las leyes de la naturaleza os causa un efecto tan maravilloso, que no acertáis a comprenderlo? ¿No es verdad que lo propio os sucede cuando contempláis el mar? Decidme también, ¿no es verdad que, cuando veis una obra de arte que os maravilla, procuráis saber el nombre o conocer personalmente al autor de la obra que tanto os ha maravillado? ¿Por qué, pues, no buscáis al Autor de la Naturaleza? ¿De dónde partirá, pues, para indagarlo, vuestra inteligencia que tantos conocimientos os ha dado?

Vosotros sabéis de qué sustancias se componen los cuerpos tanto animal como humano, pero ¿habéis podido formar alguno igual a los naturales? –No– Cuando las parejas se unen ¿tienen hijos cuando quieren? –No– ¿Habéis podido detener alguna inteligencia, cuando decís que tenéis muerta la materia? ¿Por qué, al menos, no habéis hecho pasar aquella inteligencia a hombres fabricados por vosotros con materia y artefactos? ¿Qué sois pues? ¿De dónde proceden vuestras inteligencias? ¿Por qué estáis aquí? ¿Cómo debéis obrar para salir del caos en que os encontráis? ¿A dónde debéis ir para poder gozar de la bienaventuranza eterna? Nada de esto me podéis contestar, porque lo ignoráis todo, pero dais a comprender, que no estáis solamente en la tierra, y vivís en ella para comer, y lo demostráis con la constancia con que trabajáis y los deseos que tenéis de saber; por esto, estoy entre vosotros, para que todo el que tenga voluntad sea de verdad sabio.

Estudiad profundamente con los medios que os da la escuela que os presento, y comprenderéis con ella, la causa de la agitación en que vive la raza humana en los actuales momentos; ¿a qué es debida tal agitación? ¿Será acaso el presentimiento de que han de venir lo que llamáis tiempos calamitosos? No hay duda alguna; pero si el hombre fuera sólo materia, no tendría tales presentimientos, ¿de dónde le vienen pues? ¿Será, acaso, que ya hace cuarenta años vienen anunciándolos vuestros hermanos de ultra-tumba?... Y si es esto último, ¿por qué todos no os halláis preparados para recibir con valor los acontecimientos? ¿Es, quizás, que os consideráis con saber bastante para detenerlos? Pues, si fuese esto, en verdad os digo que, todo lo decretado por el Ser Supremo debe cumplirse, porque la Ley Natural es inmutable, y, vuestro mundo, debe pasar por el sexto cataclismo para obtener el ascenso que en Ley de Justicia le corresponde.

He aquí lo que vengo a deciros: Regeneraos en la ley de amor, paz y caridad, o, más claro, que os améis como hermanos que sois, y que tratéis a vuestros semejantes como queráis ser tratados por ellos, único medio de amar a vuestro Dios, como no dejaréis de ofenderlo si ofendéis a uno de aquéllos.

Un padre material tenéis conocido, y él os da un lenguaje para comunicarse con vosotros; un Padre espiritual tenéis, y también tenéis otro lenguaje para entenderos con él. Os daré instrucciones, pero antes invoquemos con fervor, y él nos oirá y nos contestará a cada uno, con su justicia y según nuestro cumplimiento con su Ley.

El Pastor

Y ¿qué habéis contestado a tal llamamiento? En general, el silencio más sepulcral, excepto algunos que se atrevieron a darnos los títulos de patanes y locos, recargándonos el defecto de que no usemos las hipótesis; todo lo que comprueba la creencia en que se encuentran los hombres sabios científicos de que a su saber nada puede ocultarles la naturaleza. Por eso, sin duda, pretenden que desaparezca la filosofía y la teología, sin querer reconocer que es imposible el uso de las ciencias sin filosofía natural. Para tal desaparición presentan el uso que han hecho y hacen los religiosos; pero no es bastante que ciertos hombres hagan mal uso de una cosa para que deje de existir por mala; la filosofía es madre de toda ciencia; ella nos conduce a reconocer las cosas vitales de la naturaleza, incluso la creación de Mundos, como se comprueba con lo expuesto en Eros; la teología natural nos conduce a saber quién es el hombre, de dónde procede, por qué vino, qué debe practicar aquí y adónde debe marchar. ¿Qué mal hay en ello, haciendo el uso debido? Ninguno. Luego, si por hacer mal uso, lo hubiese, cúlpese a los hombres, y no a la filosofía ni a la teología natural, que nos dan los conocimientos del alma y del cuerpo sin el uso de ninguna otra ciencia.

El actual año, con su eclipse, ha dado gran realce a las Ciencias Astronómicas y a los sabios astrónomos; puesto hay gentes que hacen dioses a los tales sabios por su acierto en los avisos de cuándo y en dónde deben ocurrir los eclipses, por ignorar que las carreras de toda clase de ciencias se estudian en cátedra y, por lo tanto, en libros tradicionales, cuyo uso es para el cuerpo exclusivamente, como la filosofía y la teología son para el alma. Este es el fruto obtenido de la creación del materialismo y el ateísmo por los científicos y religiosos con su ocultación de la verdad; pues tenemos pruebas bastantes para comprender que la conocen, y como prueba pongamos alguna cosa.

Los religiosos dicen que podemos hablar con Dios por medio de la oración mental, como con la vocal hablamos con los hombres.

El astrónomo Comas Solá encarga en su folleto que para observar el eclipse de Sol se mire con los ojos de la inteligencia, con el alma entera. Y ¿qué diremos de las aclaraciones de Flammarion, después de tanto materializar las cosas del Sol? ¿En qué quedamos? ¿Serán o no fuego esas llamas tan poderosas y tan transparentes? Y, en el caso de serlo, ¿es posible que todo lo vital de la Tierra proceda del fuego? ¿Por qué tanto temor a que el Mundo terrestre quede abrasado? Señor Flammarion; las dudas y temores que usted manifiesta podrán ser admitidas como sabio astrónomo; mas como sabio espiritista que se titula no es admisible. Nunca debe hablar por hipótesis, por cuanto si para el estudio de las ciencias tuvo usted los libros, para lo espiritual tuvo los libros y los espíritus; los primeros le dicen a usted que en el Sol no hay materia, por qué clase de espíritus está habitado, a quién sirven allí y cómo se ha de entender con ellos para las cosas espirituales, y nos consta que es una verdad, porque antes de leer los libros espiritistas kardecianos habíamos recibido instrucciones directas espirituales para saber lo que había verdadero y erróneo, así como adónde habíamos de acudir para poder hablar verdad en caso de duda, pues nos quedaban prohibidas la hipótesis, y luego de haber sido fieles en la teoría, se nos enseñó por práctica, por lo que podemos y debemos asegurar que en el Sol no hay materia, pues todo es un conjunto de esencias para la creación y procreación de las cosas vitales de la naturaleza. Y debemos añadir que cuando en principio empezamos a visitar el Sol, todo se nos presentaba en las fórmulas materiales para la mejor comprensión de nuestra inteligencia y que pudiéramos hablar verdad; mas poco a poco se nos fueron presentando las cosas con las formas que allí más convienen para los fines que cada cual se propone; así los espíritus superiores usan la forma del hombre y la de Soles, niveles, etc., según creen conveniente; ¿qué extrañeza halla usted en que un hijo habite en la casa de su Padre?.

En cuanto a que el mundo Tierra pueda perecer por el fuego, nada tema la humanidad, puesto ya pasó por él en su formación y en el paso de la primera a la segunda época, cuyas muestras se hallan en la roca granítica primitiva, que los científicos no han sabido romper; y en la Biblia se comprueba también las dos épocas, con Abel y Caín; llegará un tiempo en que no servirá para habitación de los seres corporales; pero pasará a ser habitada por sólo los espirituales, como lo ha sido la Luna. ¿Cuándo sucederá esto? Cuando se concluyan los volcanes desaparecerán las aguas, con ellas los vientos y los medios de vida de toda cosa vital corporal. Y no olvide usted que estas cosas se llegan a comprender después de hacer a nuestros semejantes como queramos que nos hagan a nosotros en iguales circunstancias, y haciendo uso de la filosofía y de la teología con exclusión de las ciencias materiales. ¿Ha cumplido usted? No, como se comprueba con sólo ver su actual declaración y su discurso sobre la tumba de Kardec. ¿Fue por cobardía o por egoísmo el no haber declarado entonces lo que declara ahora? Fuese por uno u otro caso, gran responsabilidad pesa sobre usted, de la que no ha de tardar en dar cuenta de ella por lo que ha retrasado el progreso.

Conste, pues, que en el Sol llamado Central se halla el Gran Arquitecto del Universo, y, como Infalible, crea, pero no destruye su obra, ni se esconde para no ser visto.

Que la forma humana es su imagen, que se comunica con ella según cada individuo cumple su mandato y a la cual destina toda la demás creación; por tanto, señores sabios, encuentro muy del caso que, dejando las tradiciones falsas, empecemos a estudiar de nuevo, suprimiendo las hipótesis de todas clases y dando a Dios y al César lo que a cada uno corresponde.


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=1=
Constantino, emperador de los gentiles.

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