REFUTACIÓN A LOS FOLLETOS
EL LIBERALISMO ES PECADO
Y
¿QUÉ HAY SOBRE EL ESPIRITISMO?
DEL
SR. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO.


REVELACIÓN 4ª
El Liberalismo y Espiritismo pertenecen a Dios y al Cristo.
El Catolicismo es antideísta y anticristiano.
LA CABAÑA
BARCELONA 1887

Portada: 1ª Edición 1887

Información

AL LECTOR

Lector querido: de cualquier rango, religión, sexo o secta que fueres, te pido perdón de antemano por las primeras impresiones que te puedan causar estas páginas, según la comprensión a que alcance tu inteligencia, pero si por esta parte te pido perdón, también te pido justicia en el fallo que des después de haberlo leído. Si como espero tienes una chispa de luz desarrollada en tu inteligencia y algo confías en el ser que te la dio, no dudes que, cuando tal hayas leído y bien meditado, sacarás alguna ventaja, para que en lugar de ser una chispa la que ilumine tu inteligencia, sea un átomo o un foco luminoso.

Tal vez no sea tan de tu agrado como yo me propongo, ni llegue a tus manos tan pronto como son mis deseos por falta de materiales; sin embargo, como todo navegante tiene el deber de avisar a los demás adónde encuentra los escollos para que sus buques no zozobren en ellos, cuando han llegado a puerto de salvación, sin hacer sacrificios imposibles, así yo debo esperar a que las circunstancias me sean propicias para dar a luz lo que me propongo en tu beneficio, como cumple mi deber de humanidad.

Si eres de los que comprenden las obras por el dinero que posee el que las escribe, harás caso omiso de ésta, como persona, mas debes comprender que no es tu personalidad la que a mí me interesa que las lea, es tu inteligencia o espíritu a quien yo busco, que es en realidad mi hermana.

No las desprecies por más que veas en mi contrincante, al hombre filósofo y teólogo material, pues debes comprender que también hay filosofía y teología natural; aquélla es mercenaria y la estudian los holgazanes, ésta no se presta ni se vende, y es para el que la gana con su propio trabajo; además, los hombres honrados en todo tiempo fueron trabajadores y dejaron sus trabajos históricos para ayudar a los presentes, como nosotros dejaremos a los venideros, no para crear holgazanes, sí para que sirvan de norma a los verdaderos estudiantes. Prepárate pues para saber quiénes son los liberales, quién son los espiritistas y quién son los católicos, y aquello que de nuestras líneas encuentres refutable, esperamos que lo harás con razones basadas dentro de la moral imparcialmente, para sacarnos del error en que hayamos incurrido.

No contestaremos punto por punto a los opúsculos mencionados, porque los hallamos demasiado repetidos, sin comprender con qué objeto, tal vez para que no se comprenda ninguno; pero nosotros tenemos el deber de escribir poco, para que sea comprendido todo y deseamos cumplir.

Conste, además, que el espiritismo que vamos a defender es el filosófico y teológico natural; no entraremos en el provocado. Si me das pruebas que estas líneas son de tu agrado, te prometo una segunda edición aumentada (=1=).

AL SR. SARDÁ Y SALVANY

Hace algún tiempo que se halla en nuestro poder un folleto titulado ¿Qué hay sobre el espiritismo?, y más tarde ha llegado otro que se titula, El Liberalismo es pecado, en los cuales vemos el empeño que usted tiene de matar la Ley y luz divina. Y nos vemos obligados a refutarlos por erróneos (según nuestra comprensión), para lo cual usaremos los conocimientos que de las doctrinas de la Santa Iglesia Romana aprendimos, del Evangelio y las historias.

Tal vez quiera usted decir que no nos pertenece a nosotros la defensa que vamos a hacer, puesto que no somos Kardeístas; pero, señor mío, usted desafía a todos los adictos al Espiritismo, nosotros somos Cristianos y por lo tanto Espiritistas y liberales, sin poder comprender que puedan haber Cristianos en verdad sin estas dos cualidades; por tanto, nos presentamos en campaña abierta, frente al enemigo del Deísmo, Cristianismo, Espiritismo y liberalismo verdad; las armas serán la ley divina; nuestra fortaleza, los atributos que la Iglesia le concede al ser Creador Universal; conque, a la lid y probemos.

Según el Diccionario, la palabra liberal significa obrar libremente para ejecutar alguna cosa.

El padre Astete en su doctrina a los párvulos, aprobada por la Iglesia Romana, nos dice que Dios es infinitamente sabio, bueno, misericordioso, caritativo y justo y nosotros nos hacemos nuestros estos atributos, porque de no tenerlos, no podría ser Dios. También nos dice que hablamos con él, y en efecto es así, podemos dar fe; pero, ¿ha examinado el señor Sardá estos atributos? no, sin duda alguna; pues nosotros sí; ¿de qué medios nos hemos valido para ello? de la meditación mental, como nos enseñó el padre Astete, cuando dice en la doctrina, con la oración mental se habla con Dios; con la vocal con los hombres, y hemos hallado que, cuando crea nuestro espíritu de materia etérea e imponderable y lo dota con su esencia divina, le dice: vete, recorre la pluralidad de mundos, te encomiendo amor, paz y caridad con todos tus hermanos, no volverás a mi lado hasta que hayas cumplido, llevas contigo libre albedrío; ¿no es verdad, señor Sardá, que el liberalismo así comprendido no es pecado, por estar dentro de los atributos de bueno y misericordioso? ¿no es verdad que sin ser liberal no se puede cumplir el mandato Divino ni dejarlo cumplir? ¿no es verdad que el Cristo fue uno de los mayores liberales en práctica? Luego el que no es liberal no es deísta ni cristiano, él mismo lo dijo: <<El que no está conmigo no está con el Padre, porque soy la ley>>, y que la ley y la religión es Amor y Caridad tampoco lo podéis negar, luego, ¿cómo lo ha comprendido usted? ¿fueron liberales los Apóstoles? también, luego el señor Sardá y todos los que han aprobado su Liberalismo es pecado, niegan a Dios, al Cristo y los Apóstoles; ¿de qué ha servido a la Iglesia conservar para ella sola el lenguaje universal? ¿por qué no lo enseña a la humanidad como lo conserva y obliga a que lo practiquen los que entran en el estado religioso, como lo declara el padre Fr. Lorenzo Tandí en su opúsculo de Los deberes del estado religioso, página 48? ¿creyeron acaso que sólo ellos pueden hablar con Dios? no, las puertas de la inteligencia se abrieron, desde que se rompió el Séptimo Sello, sin que Roma se haya dado cuenta de ello.

Gracias a los hombres del progreso, o sea, a los liberales de todos los tiempos, las inteligencias todas, pueden decir lo que ven, oyen y comprenden respecto del Divino ser, y saber a ciencia cierta que el único pecado que podemos cometer, es hacer a otros lo que no queramos que nos hagan a nosotros, como el Cristo declaró cuando dijo: ama a tu prójimo como quieras ser amado, obra con él, como quisieres que obrasen contigo, que en ello amas al Padre que está en los cielos, luego no hay otro pecado ni maneras de pecar, o sea, medio de ofender a Dios, que obligar a alguno de nuestros semejantes a obrar contra su voluntad en perjuicio de otro o hacerlo nosotros mismos; es más, si Dios pudiera ofenderse por cosa alguna (que no sea por las faltas que unos a otros de sus hijos cometemos) carecería del atributo de bueno que la Iglesia le concede, puesto que en su mandato al espíritu, no manda que le amemos a él, sino a nuestros hermanos; luego para que el señor Sardá pueda tener la pretensión de poderse llamar Cristiano y deísta, así como todos los que autorizan su libro, deben empezar por revocarlo y admitir y practicar el liberalismo, puesto el pecado se encuentra en ellos y no en los liberales, éstos han dado el primer paso para el cumplimiento de la ley Divina, y si cumplen en lo demás, pueden dejar pronto el destierro; ustedes están por darlo todavía, ya lo probaremos mejor en las demás partes de esta protesta, pasemos a probar el Espiritismo.

¿QUÉ HAY SOBRE EL ESPIRITISMO?

Sin duda, nuestra ignorancia nos hizo creer, que para refutar una obra y con el rigor de la justicia dar fallo sobre ella, era preciso leerla toda, y después de gran meditación, fallar aprobando o desaprobándola, por lo que al llegar a nuestras manos el opúsculo que nos ocupa y ver la atención e imparcialidad que suplica su autor, creíamos más firmemente que íbamos a hallar el ejemplo en el mismo, mas debemos confesar clarito que nos hemos llevado el más solemne chasco, puesto que el señor Sardá juzga el Espiritismo por solo una parte de la introducción del Libro de los Espíritus por A. Kardec; ¡Dios se lo pague! Principia por decir que el Espiritismo carece de base, que quién le responde de que los espíritus hayan revelado algo.

Que a la Iglesia la tiene en la Divinidad de Jesucristo y la autoridad de su Magisterio como representante, dice en su página 20, que una porción de ángeles se rebelaron contra Dios, y fueron castigados con tormentos eternos, y que nosotros no lo admitimos así.

Dejamos por el momento de revisar el opúsculo por estas tres fragilidades, (que no otra cosa podemos llamar) del señor Sardá y de los que autorizaron tal publicación.

Empezaremos por decir al señor Sardá, que las bases del Espiritismo son los atributos divinos en su práctica, y nosotros los comprendemos del modo siguiente:

Por el atributo de Amor crea al espíritu de materia purificada e imponderable, que es el egoísmo, orgullo y vanidad, o sea, tinieblas e ignorancia, y lo dota con una chispa de su esencia infinita, que es amor, paz y caridad, o sea, luz, vida e inteligencia.

El espíritu así formado es ignorante hasta que la chispa de luz, va venciendo a la materia, o sea, que practique más el amor y caridad que el egoísmo y vanidad, por lo que es más aproximado al bruto cuanto menos comprende de la filosofía y teología natural, puesto ésta sólo puede obtenerse según vamos cumpliendo el mandato Divino ya mencionado. He aquí la explicación de cuando el espíritu contesta en las obras de Kardec, diciendo: Dios crea los espíritus ignorantes, pero no malos, contestación que oculta el señor Sardá ¿con qué objeto? con el del egoísmo.

Por el atributo de paz y misericordia concede el libre albedrío, para que volvamos a su lado tan pronto queramos cumplir, sin que para nada nos moleste, pues si hay en la tierra guerras, disgustos e inmoralidades, son la causa los hombres, o mejor dicho, personas que por su orgullo y egoísmo quieren para sus semejantes lo que no para sí propios, (contadme un solo caso que así no sea).

Por el de Bondad concede reencarnar tantas veces, cuantas necesite el espíritu para cumplir la encomienda.

Por el de Caridad concede que espíritus mayores, o sea, los que ya han dominado a las materias de que fueron formados, guíen por la senda del amor, paz y caridad a los ignorantes, (por no haber cumplido).

Por el de Justicia se les permite aproximarse a Dios, ver, oír y comprender todo lo por él creado, según cada uno lo va ganando, o sea, cumpliendo su mandato, motivo por el cual hay y habrá espíritus más aproximados a Dios unos que otros. ¿Tiene bases de fundamento el Espiritismo o no, señor Sardá? Pues rogamos a todos los que se precien de religiosos que los tiren con argumentos de sus filosofías y teologías a su estilo. Veamos los de la Iglesia Romana si son tan sólidos.

Dice usted que ésta los tiene fundados sobre la Divinidad de Jesucristo y sobre la autoridad de su magisterio como representante de él; en tal caso no son deístas ni cristianos.

En cuanto a la Divinidad de Cristo, justificado está que él dijo ser hermano de los hombres, pues dice: <<Padre nuestro que está en los cielos>>, y Juan atestigua que dijo: <<Voy a mi padre y vuestro padre, a mi Dios y vuestro Dios>>. Como hombre también tuvo hermanos, como consta en los Evangelios que dejan ustedes llegar hasta nosotros. ¿Dónde está, pues, la Divinidad? pues ésta es María, su madre, que antes de desposarse con José, éste era viudo con hijos e hijas, pero con María no tuvo más que a Jesús; todo esto lo sabe la Iglesia, ¿por qué no dice hijo único de María en vez de único de Dios? ¿diréis que no es cierto? pues nos autorizan para ello los escritos que ustedes tienen muy guardados, nada menos que de once santos, y dispuestos a citarlos como los cita don Carlos Jamark en su obra <<Filosofía y Religión>> que el señor Sardá conoce; además, si Dios no tiene más que un hijo, ¿quién ha creado las demás inteligencias humanas? ¿son creadas por los hombres o por el mismo hijo de Dios? En el primer caso muerto el hombre muerta el alma, sin necesidad de pastores que la dirijan ni confesores que la perdonen. Si el segundo, ¿quién había creado las de las personas que habitaron la tierra antes que Jesús? ¿y si Jesús no hubiese sido engendrado por obra de varón, y María hubiese parido diferente a las demás mujeres, sería Dios bueno y justo? imposible por cuanto al dejar de ser madre de la humanidad la tierra, dijo a la mujer: <<Con dolor parirás tus hijos>>; pero como en verdad lo es, no se preocupa de nuestras materias, y solo da a los espíritus el valor necesario, como se lo dio a Jesús para que dijera a la humanidad de qué modo, o mejor dicho, qué medios debe emplear para salir del destierro, obra que en la actualidad está ejerciendo todavía.

Veamos cómo procede el Magisterio de Cristo para poderse dar tal dictado, puesto que el año 230 dijo Novaciano, que no basta confesar los pecados para ser perdonados. Nosotros añadiremos que no basta decir: <<Soy cristiano>>, si no se cumple como el Cristo cumplió; probemos y compararemos después.

El Cristo perteneció a la masonería de aquel tiempo, por consiguiente a los librepensadores del nuestro; su espíritu era de los más adelantados que pueden encarnar en la tierra, y de bastante joven, la materia pudo dominarla y comprender el lenguaje espiritual, por medio del cual se comprendía con su ángel guardián, o sea, guía protector, por lo que habiendo comprendido que la ley de Moisés era errónea, derribó ocho de los diez mandatos quedándose con dos, como ya queda explicado; los Romanos los han recogido, él no procuró por fuerza siguiera ninguno su doctrina; los Romanos nos encadenan, encarcelan, martirizan, hieren y queman a todo el que pueden dominar, ya sea por astucia, ya por la fuerza, si no sigue lo que ellos quieren; aquél, tomó un oficio para comer el pan con su propio sudor y cumplir el precepto de <<con el sudor de tu rostro comerás el pan>>, y cuando algo le sobraba lo repartía entre los que no lo tenían, detestaba la confesión mosaica porque sabía que Dios siendo justo, no puede perdonar los males que causamos a nuestros semejantes, como sabía que no podemos ofenderlo de otro modo, por ser la suma bondad, como lo prueba el dicho de <<perdona nuestras deudas como perdonamos a nuestros deudores>>; éstos aprenden a ser holgazanes desde la niñez material, so pretexto de estudiar Filosofía, Teología y Religión, que no dan la más pequeña señal de comprender, puesto todo lo hacen material, y para más protestar de aquél reformaron la confesión, por medio de la cual no siendo pública como la de Moisés y Aarón pueden mejor conseguir aprisionar, no sólo a las personas, sí hasta las conciencias, so pretexto de perdonar pecados, y por si algo les podía faltar, recogieron hasta los diezmos y primicias mosaicos.

Él, despreció los ídolos y los templos; para orar lo hacía, y aconsejó que lo hiciésemos en aposentos cerrados donde nadie nos viese, y cuando este medio le faltaba se escondía en los bosques o montañas, porque sabía que si nuestra inteligencia se fija en los ídolos, no pasa de allí, pero si se eleva hasta Dios, Aquél nos oye y contesta a nuestras súplicas, según nos cabe en la ley de su justicia; éstos todo lo contrario, vieron que los idólatras sacaban fruto de las imágenes y formaron los grandes templos, fabricaron imágenes y las colocaron allí, obligando a todo el mundo que las adore, con cuyo medio consiguieron dos fines: matar la comunicación universal y hacer mucho dinero, y de poco valió al concilio Iberetano deponerlas, puesto una mujer (=2=) por su hermosura y riqueza, tuvo poder bastante para reunir otro concilio y volverlas a adorar. ¿Creerás querido lector, que tal mujer fue una santa? A tal pudiera llegar, y tú como yo puedes juzgar por lo que nos dice la historia, había hecho el milagro de mandar sacar los ojos a su propio hijo; más tarde Carlo-Magno tuvo poder para derribarlas y otra mujer tuvo poder para volverlas a levantar, y no te maravilles de que las mujeres hayan tenido ese poder, pues han tenido otro mayor en la autoridad Romana, como luego explicaremos, aunque nada digamos de la papisa Juana.

Volvamos al Cristo; él amó la pobreza material en todas sus partes; éstos la riqueza y vanidad; él fue tan humilde y liberal, que nunca se opuso a los fuertes en cosa alguna que no fuera contra los errores de la ley mosaica, en provecho de sus hermanos, llegando su liberalismo hasta dar la vida material, por la misma causa; éstos defienden las riquezas y su orgullo con toda clase de armas, y cuando demuestran más mansedumbre, son más terribles, y ¿cómo no ser así con la clase de autoridades que el tal magisterio ha presidido? Pues expondremos los nombres de algunos para que el señor Sardá levante el velo que cubre su hipocresía y tú lector puedas juzgar.

Eugenio IV en el Concilio de Basilea es tratado de simoníaco, perjuro, hereje incorregible, etc. etc.; él excomulga al Concilio y los condena a que la tierra se los trague en cuerpo y alma. Esteban IV forma proceso contra los ratones. Silvestre II fue nigromante; Benedicto VIII dispone que no puede haber reyes sin ser nombrados por el Papado; Inocencio III establece la inquisición e Inocencio VIII la impulsa con todo rigor; Sergio III fue papa puesto por Teodora, ésta fue querida de Juan XI; Juan X, hijo de Sergio o sea Gregorio V, fue Papa a los 24 años, y Juan XII a los 18 años; éste se fugó con Adalberto y el tesoro. Esteban VI desenterró el cuerpo de su antecesor (Formoso), le formó causa, le separó la cabeza del cuerpo, le corta tres dedos y lo arroja al río Tíber; el Concilio Parisiense desenterró a Almarico y lo arrojó a un lugar inmundo; Benedicto IX fue Papa a la edad de 12 años, fue echado del Papado dos veces por sus instintos depravados, lo recupera la tercera y lo vendió por dinero; León X, Cardenal a los 13 años; Julio II ciñendo espada y coraza, animaba a los soldados en el Circo de Mirándola; Benedicto VI fue mandado estrangular por su sucesor Bonifacio VII; el mismo Bonifacio robó todo lo más sagrado de la Iglesia y escapó a Constantinopla, volvió a Roma con fuerzas y mandó matar a Juan XIV; Juan XXIII fue corsario, luego Papa y por un concilio en 2 de Marzo de 1415 fue preso por haber vendido beneficios y reliquias, haber hecho asesinar a otras personas y envenenado a su antecesor Urbano VI; Clemente VII y Juan XXIII fueron Papas a un mismo tiempo, y basta de mencionar porquerías para probar que Roma no ha podido ser la representante del Cristo en la tierra. ¡Vergüenza de todos los que tal pretenden es el discurso del señor Obispo Strossmayer, en el concilio ecuménico de 1870 sobre la infalibilidad papal! (=3=).

¿Es así como procedió Cristo, señor Sardá? ¿y qué han hecho ustedes del Padrenuestro y las Bienaventuranzas que él enseñó? Adultéranlas, para que la humanidad no las comprenda, y caso de comprender que tome al gran filósofo por el más ignorante de los hombres. ¿Qué trato ha dado Roma a toda persona que ha querido decir la verdad, ya en moral, ya en ciencias? La ha avasallado con todo el rencor de las fieras carnívoras, y por querer avasallar, lo hacéis hasta con la naturaleza por medio de vuestro celibato inicuo y egoísta; para este último os sirve de pantalla el Cristo, porque fue soltero, mas ¿tienen todos los célibes Romanos el don de la impotencia como la tuvo él? probado está que no, con sólo leer la historia de España, donde nos demuestra que, por el gran abandono en que se hallaban los hijos de los canónigos y Canonisas, fue preciso separarlos y crear el celibato, ¿qué ganó la humanidad con tal medida? la creación de los hospicios; ¿no es verdad que Roma practica bien las máximas del Cristo y los mandatos Divinos? contadme tan solo un ápice que no sea contradictorio en todas sus prácticas; ¿dónde están, pues, sus cimientos o bases sólidas, señor Sardá? ¿puede usted tirar los del Espiritismo con tanta facilidad? ¿son peores los hechos de los liberales, librepensadores, ateos, espiritistas ni masones que los de los religiosos católicos? no, ni siquiera los de los Mahometanos, pues éstos dejan las conciencias libres, y conste, que los primeros sueldos que percibieron los que se dedicaban al culto cristiano en España fueron pagados por los Reyes moros de Zaragoza. (Historia de España).

Pregunta el señor Sardá que quién le responde de que los espíritus hayan revelado alguna cosa, quién sale fiador de la veracidad, de la infalibilidad de dichos espíritus; y nosotros preguntamos: ¿Quién responde de la infalibilidad de las autoridades de la Iglesia que hemos mencionado y de otras que no citamos porque nos causa horror? Y ¿cómo se atreve el señor Sardá a hacer tales preguntas, dándose el dictado de Católico y Romano, ni cómo la censura católica se las permitió? Pues nosotros, no católicos, por no seguir sus errores, le diremos que le responde Roma con su doctrina, que dice: <<Dios es justo y bueno>> (palabras que confirma usted en su opúsculo). Que los espíritus tienen siete dones y catorce frutos, responde Hermes, hermano de Pío, que en el año 228 vio al espíritu en traje de pastor y le ordenó que la fiesta del sábado se trasladase al domingo, y los Evangelios, que es todo lo más sagrado del Catolicismo, puesto dicen que María tuvo revelaciones, que las tuvo José, los Apóstoles, María de Magdal y la otra María, que Jesús se transformó y el espíritu habló con él a presencia de Pedro, Juan y Jacobo, que el Cristo prometió volver en espíritu y diría a la humanidad lo que por entonces no podía soportar; y Pablo, aquel gran perseguidor de Jesús, en sus Epístolas dice que vio al espíritu de Jesús, que era la imagen de Dios. ¿Quiere usted más responsables?

Le responden los atributos de bueno y justo que usted concede a Dios, porque, como dice el espíritu en el libro que usted dice haber revisado tanto, Dios no puede ser menos que los hombres. ¿Ha encontrado usted alguno de estos últimos que, siendo buen padre, prohíba la comunicación de sus hijos mayores y buenos con los menores y extraviados, y que cuando los últimos vuelven arrepentidos a su autoridad se esconda para que no le vean? Pues si Dios no dejara que los espíritus, por elevados que sean, se comunicasen con los hombres o que se escondiesen para que no los viésemos, sería menos que el hombre y por lo tanto no sería Dios. ¿No lo ve ni lo comprende usted? Pues busque las causas en el libro de los espíritus que hemos mencionado, página 3, que dice: <<El orgullo engendra la incredulidad>>, etc., y cuando haya dejado de pertenecer a ese párrafo, busque en el Sol y podrá ver como San Jerónimo y los antiguos filósofos, que allí hay alma inteligente, así como comprender de qué manera rige los atributos mencionados.

Sí, señores filósofos y teólogos católicos, si en vez de pasar el tiempo averiguando las maneras de hacer niños hermosos, si Cristo era feo, si hermoso, si el demonio incubo molesta o no a las mujeres cuando duermen, etc., lo hubieran pasado cumpliendo la ley divina, hubieran comprendido como nosotros lo que acabamos de explicar y como otros lo comprendieron; mas prosigamos, que mucho queda que aclarar.

Le asusta mucho al señor Sardá el que su regalado cuerpo sirva para otro y añade que la Iglesia cree que cada espíritu es creado para un cuerpo sin más encarnación, dando más importancia a la materia que a la esencia; mas nosotros le repetimos lo que Cristo dijo a los fariseos, o sea, a Nicodemus: <<Os digo en verdad que no entraréis en el reino de los Cielos sin volver a nacer de nuevo>>; y en cuanto a su cuerpo, no servirá para otro espíritu, sino para otros muchos, tanto del reino animal como vegetal. ¿No lo ha criado con ellos? Justo es, pues, que pague tributo a la naturaleza, y cuando su espíritu vea los errores que cometió, tomará otra vez materia nuevamente, y tal vez elija ser pastor o mendigo en vez de Obispo o Cardenal, puesto que quedará a su elección, mas no tema a las penas eternas, porque no existen, todas son temporales y voluntarias; por tanto, procure usted ser muy moral y muy honrado, ya que tiene el atrevimiento de escribir que los espiritistas no lo son y que con ellos no hay autoridad posible; mas debo hacer comprender a usted que la honradez y la moral natural es indispensable en el espiritista, así como la obediencia a las leyes humanas y divinas, sin que quepa la más pequeña hipocresía, puesto que ante Dios todo es visible; pero nosotros no debemos usar la moral de los católicos, por no ser menos que las fieras ante nuestro Padre celestial, nuestra moral natural no puede ser hipócrita ni egoísta; la compararemos más adelante.

Decís que somos antisociales; no, señor; los liberales de todos los matices trabajamos por llegar a que la humanidad entera llegue a ser una sola familia cuyo autor fue Jesús, y si los católicos hubieran sido honrados, ya se hubiera llegado a ello, porque, cumpliendo como Cristo, no habría más sectas y religiones que la Cristiana. Los masones la conservaron en los tiempos en que los católicos trataron de destruirla por completo, no sin haber perdido muchos sus vidas y haciendas, y éste ha sido el gran misterio que por siglos han conservado. Vuestras persecuciones les obligaron a cambiar la palabra paz por la de fraternidad, y en vez de jurar los novicios sobre las insignias de la regla, la escuadra y el compás, juraron sobre la espada y el puñal, único medio de poder defender el gran tesoro de las asechanzas y traiciones que los católicos les preparaban.

Cuando, a fuerza de perder hombres por la libertad de conciencia, han conseguido que las leyes se liberalicen, vinieron otros espíritus hombres y proclamaron el magnetismo, y más tarde, el Espiritismo, tan puro como lo practicó Jesús y los Apóstoles, los cuales continuarán la moral de Amor, Paz y Caridad, cuyo símbolo es el cordero, el león y el nivel, que procuraremos honrar con nuestros hechos, un poco mejor que los católicos la cruz hasta el día; ya saben los católicos cuál es nuestro pensamiento y nuestras armas; les suplicamos, les rogamos que las tomen ellos también, tirando la espada homicida que tomaron por orgullo y egoísmo cual el Cristo aborreció, no nos obliguen a tomarla a nosotros como obligaron a los masones, pues, por el verdadero Deísmo y verdadero Cristianismo expondremos una y mil vidas, y desde este momento decimos: Liberales todos, hombres del progreso, roguemos, supliquemos, trabajemos sin cesar hasta obtener la libertad de conciencia de nuestros gobernantes; discutamos después moralmente las diferencias de ideas; y, al decir moralmente, es porque comprendo que, siendo racionales, debemos emplear la fuerza de la razón en nuestra defensa, pues usando de otras se rebaja el hombre al bruto.

El señor Sardá, después de llamar secta inmunda a los espiritistas, dice que sus operaciones son sobrenaturales; debo contestar a usted que en cuanto a secta no puede ser, puesto que es universal esencialmente; la parte de inmundicia tampoco cabe, puesto que toda cuanta pueda haber la recogieron los católicos, como queda demostrado y lo demostraremos a su tiempo.

En cuanto a ser sobrenaturales nuestras operaciones, no queremos tanta gracia, y aunque pobres mendigos, en el saber material podemos decir a usted, sin temor de equivocarnos, que sobre la naturaleza sólo existe su autor, Dios, y por todos los atributos que usted y su Iglesia le conceden, es más natural el Espiritismo filosófico esencial que usted ser hombre, por cuanto es creado el espíritu antes que el cuerpo y puede y reside sin él, y cuando los materiales cumplen la ley divina y comprenden su lenguaje, les avisan y enseñan todo lo que deben saber, y si usted comprendiera tal lenguaje, ya hubiera comprendido que con sus actos, en los opúsculos que nos ocupan, causa usted un gran disgusto a su jefe superior, como nosotros lo sabemos, y si usted lo duda puede probarlo (=4=).

Hablemos del Demonio, Satanás y el Diablo, a quién usted confunde en uno solo, siendo dos.

Por fin el señor Sardá nos declara que también la Iglesia reconoce o cree en los espíritus, que podemos comunicarnos con Dios, que es espíritu purísimo, por medio de la oración y los Santos Sacramentos, y él, a su vez, con nosotros por medio de la Iglesia representante suya, por la eficacia que le ha dado a los Sacramentos instituidos por él; y yo pregunto: ¿Qué Sacramentos instituyó Jesucristo? De los siete que enseña la Iglesia, ninguno. El primero, Bautismo, la primer agua que se bendijo fue el año 130 por Alejandro, el cual mandó echar agua y vino, como hoy se ve en la misa, y que se usara el agua bendita; y el 156, Higinio, antes de morir, ordenó hubiese padrinos en el Bautismo, y el año 49, primer Concilio y único que asistió San Pedro, se determinó que ya no obligaba la circuncisión. Luego si Cristo hubiere fundado tal Sacramento, los Apóstoles lo hubieran usado y hubieran bendecido agua en vez de seguir el bautismo mosaico. La penitencia a vuestro estilo es prohibida por Cristo, como consta en el Evangelio. La comunión vuestra la hacía Cristo en la noche de la cena con cordero y otros manjares. El óleo y crisma es establecido por Antero el año 230.

El año 423, Celestino I añade las antífonas, el introito, gradual, tracto, ofertorio, oraciones (todo lo de la ley judía) y la comunión en la misa.

El matrimonio lo siguieron los Apóstoles, y la Iglesia, por no parecerse en nada a ellos, al Cristo, ni cumplir el precepto de creced y multiplicaos, hizo obligatorio el celibato; luego, ¿qué sacramentos tiene Roma como divinos y cristianos? Los únicos que tiene es el que menos cumple, que es el de amar a sus enemigos como aconsejó y practicó el Cristo.

También admite la Iglesia otros espíritus llamados ángeles, arcángeles, serafines y querubines, y dice que, de éstos, unos se rebelaron contra Dios y fueron lanzados a castigos eternos, que se llaman demonios. Que la Iglesia enseña que los espíritus malos o demonios tienen por desgracia harta comunicación con los hombres para inducirlos al mal, lo que se llama tentación.

También declara que hay ángeles guardianes, como Gabriel, que reveló a María y antes lo había hecho a Abraham, y que tienen ellos ángeles guardianes, etc.; por manera que, según el señor Sardá, sólo los que proceden como ellos pueden obtener el Espiritismo, mas pronto le probaremos un error y una negación más de su deísmo.

Nos acaba de decir que algunos ángeles se rebelaron contra Dios, que fueron castigados con penas eternas y que éstos tienen poder para tentar a los hombres, y los llama Demonios, Satanás y Diablo. Dejemos al último para más tarde y hablemos de los dos primeros.

Cuando se pregunta al espíritu: ¿Quién es el demonio? (en el libro de Kardec), contesta de este modo: <<Si hubiese demonios serían obra de Dios; y ¿hubiera procedido Éste con justicia y bondad creando seres consagrados al mal y a la infelicidad? Si existen demonios en tu mundo inferior y en otro semejante, es donde residen, y son esos hombres hipócritas que hacen de un Dios justo un Dios perverso y vengativo; esos hombres que creen complacerle con las abominaciones que cometen>>. ¿Quiénes serán esos hombres, señor Sardá? Roma dice que el demonio son nuestros cuerpos con sus pasiones y malas inclinaciones, y en cuanto a Satanás, también lo declaró el Cristo cuando dijo a Pedro: <<Apártate de mí, Satanás>>. ¿Por qué se lo dijo? Porque le tentaba a que no cumpliera la misión que había traído a la tierra.

También nos dice en la salve que somos desterrados; pues si hay ángeles rebeldes y la tierra es destierro, ¿por qué habrá usted venido a ella? ¿Porque habrá cumplido la ley o por rebelde? Si por ángel bueno, Dios carece del atributo de bueno y justo por haberle mandado a destierro, puesto que habría cumplido la ley y aquella justicia sería al revés de la humana, que castiga al que no cumple y premia al que sí. ¿Qué le parece a usted? ¿Tendrá razón Kardec? ¿No ha conocido usted todavía a los demonios? ¿Serían ángeles o demonios todos los jefes de la Iglesia mencionados? ¿Qué serían Inocencio III y VIII y todos cuantos les han secundado en los martirios inquisitoriales? ¿Serían ángeles o demonios los que fundaron el anatema, los que lo aceptaron y aceptan? ¿Es obra de Dios o de Cristo las maldiciones que fulmina la Iglesia contra sus semejantes? ¿Pueden tener más poder los hombres que el mismo Dios? Lo repetimos: Dios no puede ofenderse por todo cuanto hagamos y digamos sobre él, porque es bueno y misericordioso e inmutable, como no puede perdonar los agravios que hacemos a nuestros semejantes por ser justicia infinita. Luego, ¿serán ángeles o demonios los que, so pretexto de perdonar pecados, obligan a sus semejantes a que les cuenten la vida privada, propia y ajena y hasta los actos más vergonzantes? ¿Quiénes serán los que por un papel moneda semanal autorizan a la esposa para que dos días a la semana pueda dormir con un hombre que no es su esposo, cuya cantidad es entregada y recibida dentro del confesionario, como lo declara el P.B.R.O., señor Vilá? ¿Quién los que persiguen a las familias para quitarles la paz valiéndose de tres, seis o diez manos ocultas, sin parar hasta que las subyugan utilizando hasta el medio de acorralarlas por el hambre y luego se presentan ellos bajo el manto de protectores? ¿Serán demonios liberales? No es posible, porque éstos no tienen confesionario y sus maneras de obrar son rápidas, sin subyugación ni hipocresía. ¿No es verdad, señor Sardá, que sabe usted ya quiénes son los ángeles rebeldes, Demonio y Satanás? Pues ahora le diremos quiénes son los ángeles buenos y el Diablo, para que sepa usted conocerlos en los hombres (ya que su orgullo y ambición de ser Canónigo no le permite ver a los espíritus libres), pues también los hay entre el catolicismo; yo conozco algunos por sus hechos y deseo que usted también los conozca y le vamos a recordar lo que aconsejan los buenos espíritus en las obras de A. Kardec para que no lo puedan obsesar los malos espíritus: dice el libro de Médiums que a los espíritus ignorantes Dios no les permite hacer daño, y como fórmula para ahuyentarlos, que pongamos nuestro pensamiento en Dios, y más adelante repite que los espíritus no engañan más que a los que se dejan engañar, que es menester ser muy ignorante para no saberlos conocer, pero el que no sepa distinguir la piedra fina de la falsa acuda al lapidario. ¿Quién será este último, señor Sardá? Pues es Dios, que por el atributo de su justicia prohíbe a los ignorantes espíritus libres de toda facultad respecto a nosotros, y todos los actos que usted por fin reconoce por fenómenos (que para nosotros son naturales), es obra de los que usted reconoce por ángeles buenos, que nosotros los reconocemos por instructores, los cuales obran como mandados de los guardianes, o sea, guías protectores; mas todas sus maneras de obrar van encaminadas a pulimentar nuestro espíritu.

Con esta clase de espíritus es con quién el de S.S. León XIII hizo pacto antes de venir a reencarnar, como lo hizo el que suscribe y otros muchos y muchos que hay sobre la tierra, y los conocerá usted por las maneras de cumplir la ley divina con sus semejantes. ¿No es verdad que el clero católico hubiera complacido más a su Jefe con haber repartido entre necesitados el valor de los regalos que para sus bodas le manda a Roma? Sí, pero hay un colegio de cardenales que en su mayoría les importa poco el hambre y necesidades de los demás y han preferido seguir la tradición, y como son sus mismos carceleros, el preso material obedece a ellos, mientras su espíritu se rebela cuando es libre, y no sólo hubiera admitido la libertad de conciencia más absoluta, sí que también reformado la Iglesia Romana bajo la ley de Dios y el Cristo; ésta es la misión que trajo a la tierra y su ángel guardián prometió ayudarle. Así consta en el libro donde sólo las conciencias de los que no son demonios pueden leer por ley de justicia divina.

La palabra Diablo debe saber el señor Sardá que fue inventada para matar el Espiritismo por el autor de la inquisición; por lo mismo se dio el dictado de brujas y hechiceras a las personas que se comunicaban con sus ángeles guardianes, con cuyo medio pudieron llegar a fanatizar la humanidad, hasta delatar los hijos a sus padres de cosas tan leves como no rezar el rosario o de perder una misa, causa bastante para ser castigados cruelmente, y los padres a sus hijos no sólo delatarlos, sino entregarlos a la inquisición, llevar ellos en sus propios hombros la leña y cuando sus hijos estaban sobre ella pegarle fuego, ¡y todo por amor a Dios y al Cristo, cuya efigie se presentaba en todos los actos! ¡Ah, confesionario! ¡Y el señor Sardá tiene valor para escribir que el liberalismo es pecado y las prácticas de los Espiritistas son cínicas e inmundas! ¿Dónde hallar mayor cinismo ni pecado? ¡Y si algo faltase incita a los católicos a la guerra! ¿Qué dijo Cristo a Pedro cuando hirió a Marcos? <<Mete la espada en su vaina y obra bien>>. Pues la Cabaña dice a los liberales que no desnuden las suyas mientras no sean atacados por otras, y si a tal extremo son obligados, procuren vencer con las menos heridas posibles para no temer al encargado de hacer justicia que no se hará esperar, puesto que nosotros no somos otra cosa que instrumentos suyos, y espero que muy pronto tendréis señales evidentes de ello, ya que las que ha habido hasta el día no se han comprendido. ¿Y con tales hechos cínicos (que no son la centésima parte de los que nos cuenta la historia) cómo no haber quienes digan son ateos? Lo extraño es que no sean en mayoría los hombres, viendo el proceder de los que quieren ser más que Dios. Mirad vuestro pasado, ved el actual presente y lo que por vuestra causa está próximo a suceder; si como los Apóstoles hubiera continuado la cristiandad, hoy sería la humanidad toda una familia lo más feliz que puede llegar a ser el desterrado. ¿Qué sucede por haber extraviado el camino? Que pasa por un grave cataclismo, que la miseria es tan grande cual podía ser la abundancia. Y ¿cómo no, si vosotros mismos, en vez de la paz, no procuráis en otra cosa que en engendrar la guerra? Mirad la estadística europea del ramo de guerra y marina anualmente, consistente en 4.630 millones y medio de pesetas y todo ha de salir del pobre que suda. ¿Cómo es posible sostener gastos tan enormes y tan inútiles? Imposible. ¿Qué resultará de esta imposibilidad? Que la humanidad, desengañada de la imposibilidad de la vida, se desbordará y … pagará quién pague. ¿Creéis que dejará de llegar a comprender que si necesita el médico material tiene que pagarlo porque cure su materia, mientras paga al del alma y, en vez de curar, se la pone más enferma? Y el día que esto suceda, que sucederá, señor Sardá, ¿quién será el responsable? Pues tenga por entendido que los españoles saben que pagan al clero cincuenta y cuatro millones de pesetas inútilmente, mientras el trabajador pagano se muere de hambre; por tanto, creo conveniente decir a usted que nos hallamos en la nación que lleva en su escudo leones que simbolizan la nobleza, sí, pero también la fuerza, y hostigándolos en demasía pudieran dejar la primera y hacer uso de la segunda; por tanto, señor mío, sería más conveniente que antes de decir a nuestro hermano Rebeca, metamos la mano en nuestros pechos y veamos si la sacamos limpia o llena de lepra.

<<Quién bien te quiere te hará llorar; quién mal, reír y cantar>>, dice el adagio, y de su veracidad responde la experiencia; así, nosotros, amantes de la fraternidad humana, condolidos de que los que se dicen encargados de dirigirla por la senda del amor, paz y caridad incitan a la guerra, nos atrevemos a repetir nuestro consejo al señor Sardá y a todos cuantos católicos han aprobado sus opúsculos en cuestión; dejen la espada homicida y tomen la de la verdadera justicia que cuadra mejor al lado de la cruz; vuelvan a ser cristianos y la humanidad venidera no los hallará culpables en los delitos que cometieron, a la par que podrán evitar muchos males que son inevitables de otro modo.

Duro les parecerá hacer la reforma radical de una vez, mas tampoco deshizo la doctrina del Cristo en un solo día; empiece por admitir la libertad de conciencia, admita el Espiritismo natural dejando las imágenes que recogió de los idólatras y poco a poco llegará lo demás. ¿No comprenden ustedes que el progreso les es imposible detenerlo por más tiempo? ¿No ven que los niños tiernos filosofan con más acierto en la actualidad, más, mucho más que a primeros de este siglo los ancianos? Pues busquen la causa de ello y comprenderán que es preciso rendirle culto en vez de procurar detenerlo. Teniendo una prensa y permitiendo libremente la discusión, ¿para qué las armas homicidas? Tengan presente que las primeras son naturales en el hombre y las segundas le rebajan más que el bruto, puesto que no le basta herir, le es preciso matar, incendiar y destruir, porque perdió todos sus sentidos de humano y sus órganos o miembros le permiten hacer todas esas cosas y muchas más. El bruto, cuando entra en pelea, no usa más armas que las naturales; si vence a su enemigo, no lo persigue ni le forma emboscadas para matarlo; si es vencido huye y se conforma, siquiera sea forzadamente; luego, ¿en qué nos hemos de distinguir los hombres de él? En la moralidad que debemos usar en todas nuestras diferencias; luego las armas morales son la prensa y la discusión, ya pública, ya privada. La Cabaña les invita a ello; elijan, pues, y demos principio a la gran obra.

Graf. Futura-Bonavista, 35-Barcelona (G.) Tel. 81008

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Pedro continuador de la obra de Jesús -El Jesuita Blanco
Defensor del cristianismo, deísmo y espiritismo filosófico


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Refutación: El liberalismo es pecado y ¿Qué hay del Espiritismo? de Félix Sardá y Salvany 2ª Ed.
Temas: Monita secreta de los jesuitas, Código masónico y Maldiciones en una Excomunión, etc.

Este trabajo fue escrito por los editores de esta Web
Obispo Strossmayer: Su discurso sobre la Infalibilidad papal

Discurso del Obispo croata Strossmayer pronunciado en el Concilio Ecuménico I de 1870


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Refutación a los folletos del Sr. D. Félix Sardá y Salvany:
El liberalismo es pecado y ¿Qué hay sobre el espiritismo?

Notas a pie de página del opúsculo:
Refutación a los folletos El Liberalismo es pecado y ¿Qué hay sobre el Espiritismo? del Sr. Félix Sardá y Salvany

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La segunda edición aumentada que promete el autor, fue publicada en el año 1890, haciendo pública entre otras cosas:
—La Monita secreta de los Jesuitas. (Reglamento interno y secreto por el que se regían los Jesuitas).
—El discurso del Obispo Strossmayer sobre la Infalibilidad Papal pronunciado en el Concilio Ecuménico de 1870.
—El Código Masónico.
—Las Maldiciones que los Católicos, en sus Excomuniones, lanzan contra sus semejantes a los que llaman herejes.
Esta 2ª edición aumentada la podrá leer accediendo a ella desde la página principal o desde el enlace que encontrará al final de la página.

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Irene; en Nicea, año 787.

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Este discurso, los editores de este sitio Web, por la importancia histórica que tiene, hemos creado una página con el citado discurso, incluyendo por nuestra cuenta y responsabilidad algunos comentarios sobre la autenticidad de este discurso que algunos ponen en duda.
Este discurso, sobre la infalibilidad Papal o Infalibilidad del Papa, lo podrá leer accediendo a él desde la página principal o desde el enlace que encontrará al final de la página.

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Papa León XIII.

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