REVELACIÓN PRIMERA
LOS ESPÍRITUS
Su creación, transmigración
encarnaciones y categorías

BREVE NOTICIA DE ELLOS DADA POR
EL PASTOR
Opúsculo publicado por la Reunión familiar del
Amor, Paz y Caridad
BARCELONA
************************
BARCELONA
J. ROBREÑO ZANNÉ
1884

Portada: 1ª Edición 1884

Información

ADVERTENCIA

Las notas puestas al pie de cada página, sirven, solamente, para aclarar el concepto, o dar a conocer algún principio espiritista, ignorado de los que no están iniciados en la escuela.
Al escribirlas nos ha guiado siempre el recto juicio, y nos hemos atenido a los conocimientos puramente humanos, habiendo procurado que, las ideas vertidas por el ESPÍRITU, sean bien claras y al alcance de todo el mundo, es decir, tanto de los espiritistas como de los profanos.


A la Humanidad viviente en el Mundo Tierra y particularmente a los Sacerdotes de todas las religiones, a los sabios en filosofía, teología, ciencias físico-químicas, etc., y digo en particular, por cuanto sois los directores del resto de la Humanidad, puesto que, como ignorantes, todos esperan vuestras palabras para tomarlas, unos por sagradas, otros por verdaderas hasta el punto de fanatizarse ciegamente sin procurar cada uno por sí mismo, averiguar lo cierto o lo en verdad sagrado, respecto al humano ser.

No vengo entre vosotros para deshacer vuestros edificios, no; vengo para daros nuevos estudios, nuevos trabajos; y preparándoos el gran camino, para que me acompañéis, en la gran obra de la regeneración del desterrado, a fin de que todos puedan ser tan felices como su voluntad desee.

Estudiad por medio de vuestros alcances intelectuales, y desarrollad vuestro deseo de saber de veras que, quien así cumpliere, pronto obtendrá la recompensa.

Comprended, queridos hermanos, que la humanidad está dormida, mejor dicho, aletargada, sin haber llegado a entender lo que más la interesa; ¿cuál es la causa de esto? Vosotros lo sois, sin que os hayáis dado cuenta de ello. Y, ¿en qué consiste? En que habéis fijado vuestros estudios en aprender las tradiciones, sin cuidaros de estudiar, por vosotros mismos, los errores que otros pudieran cometer; sin comprender que ninguno fue infalible, y sin pensar que, como progresa todo arte material, también progresa lo esencial en el ser humano.

¿Habéis creído, acaso, que, el Ser Creador Universal, cierra sus puertas a ninguno de los seres humanos, que por ellas tenga voluntad de entrar? No; el que todo es amor, caridad, paz, bondad y misericordia, siempre espera que, alguno de sus hijos, llame a ellas, para acogerlo en su seno, aunque hubiere sido pródigo (=1=). ¿No comprendéis que, si no obrara de esta manera, no podría tener los atributos mencionados, y que todos en masa le concedéis? Pero es, también, justicia infinita, y, sólo llegan a sus puertas, los que cumplen la ley que nos impuso a todos, esto es, tratar a nuestros semejantes como queremos que ellos nos traten a nosotros; (tened presente y practicad esto).

Algunos de vosotros que os tituláis materialistas, y todo lo atribuís a la materia, no haréis ningún caso de este aviso que os da un hermano que os ama; mas yo os ruego, que meditéis con profundidad, y, muchos de vosotros me lo agradeceréis después.

Decidme, ¿no es verdad que, cuando salís al campo, y veis al vegetal y al animal cumplir las leyes de la naturaleza os causa un efecto tan maravilloso, que no acertáis a comprenderlo? ¿No es verdad que lo propio os sucede cuando contempláis el mar?

Decidme también, ¿no es verdad que, cuando veis una obra de arte que os maravilla, procuráis saber el nombre o conocer personalmente al autor de la obra que tanto os ha maravillado? ¿Por qué, pues, no buscáis al Autor de la Naturaleza? ¿De dónde partirá, pues, para indagarlo, vuestra inteligencia que tantos conocimientos os ha dado?

Vosotros sabéis de qué sustancias se componen los cuerpos tanto animal como humano, (=2=) pero ¿habéis podido formar alguno igual a los naturales? –No– Cuando las parejas se unen ¿tienen hijos cuando quieren? –No– ¿Habéis podido detener alguna inteligencia, cuando decís que tenéis muerta la materia? ¿Por qué, al menos, no habéis hecho pasar aquella inteligencia a hombres fabricados por vosotros con materia y artefactos? ¿Qué sois pues? ¿De dónde proceden vuestras inteligencias? ¿Por qué estáis aquí? ¿Cómo debéis obrar para salir del caos en que os encontráis? ¿A dónde debéis ir para poder gozar de la bienaventuranza eterna? Nada de esto me podéis contestar, porque lo ignoráis todo, pero dais a comprender, que no estáis solamente en la tierra, y vivís en ella para comer, y lo demostráis con la constancia con que trabajáis y los deseos que tenéis de saber; por esto, estoy entre vosotros, para que todo el que tenga voluntad sea de verdad sabio.

Estudiad profundamente con los medios que os da la escuela que os presento, y comprenderéis con ella, la causa de la agitación en que vive la raza humana en los actuales momentos; ¿a qué es debida tal agitación? ¿Será acaso el presentimiento de que han de venir lo que llamáis tiempos calamitosos? No hay duda alguna; pero si el hombre fuera sólo materia, no tendría tales presentimientos, ¿de dónde le vienen pues? ¿Será, acaso, que ya hace cuarenta años vienen anunciándolos vuestros hermanos de ultra-tumba?... Y si es esto último, ¿por qué todos no os halláis preparados para recibir con valor los acontecimientos? ¿Es, quizás, que os consideráis con saber bastante para detenerlos? Pues, si fuese esto, en verdad os digo que, todo lo decretado por el Ser Supremo debe cumplirse, porque la Ley Natural (=3=) es inmutable, y, vuestro mundo, debe pasar por el sexto cataclismo para obtener el ascenso que en Ley de Justicia le corresponde.

He aquí lo que vengo a deciros: Regeneraos en la ley de amor, paz y caridad, o más claro, que os améis como hermanos que sois, y que tratéis a vuestros semejantes como queráis ser tratados por ellos, único medio de amar a vuestro Dios, como no dejaréis de ofenderlo si ofendéis a uno de aquéllos.

Un padre material tenéis conocido, y él os da un lenguaje para comunicarse con vosotros; un Padre espiritual tenéis, y también tenéis otro lenguaje para entenderos con él. Os daré instrucciones, pero antes invoquemos con fervor, y él nos oirá y nos contestará a cada uno, con su justicia y según nuestro cumplimiento con su Ley.

El Pastor.

I

Creación.— Transmigración de los espíritus hasta nuestro mundo.— Como se han de mejorar.— Porque ha venido el Pastor.

Dios, creador increado, es la esencia del amor, paz, caridad, bondad, misericordia y justicia infinita.

El espacio que los materiales veis desde el destierro, (=4=) es tan inmenso que es materialmente incalculable. Y, ¿creéis, acaso, que está vacío? No; todo está ocupado con artefactos del gran Arquitecto, (Dios), y, como sus talleres ocupan el Universo entero, de ellos se sirve para la creación de la gran obra.

De las sustancias más etéreas e imponderables, (pero elementales), se sirve para crear los espíritus humanos, siguen en orden y se aproximan a estos, los animales, luego vienen los vegetales (=5=).

Las demás sustancias las usan, los oficiales, (=6=) para pulimentar la obra. Dios creó y crea a los seres humanos para relacionarse con ellos; el animal y el vegetal están destinados a servir al ser humano por toda la eternidad, (cada uno a su modo).

Hablemos del ser humano. Para crearlo le basta, a Dios, tomar una de las sustancias elementales, ponerla a su figura y dotarla con un átomo de su esencia y, el espíritu, queda formado (=7=).

Deben, los desterrados, comprender que, la parte material, se convierte en egoísmo, orgullo y vanidad, y la de esencia en amor, paz y caridad, o sea, luz, vida e inteligencia. Así creado, lo envía a recorrer la pluralidad de mundos (habitados o habitables) y, al separarlo de su lado, le dice: Amor, paz, y caridad, te encomiendo para con tus hermanos, y, no volverás a mi lado, hasta que así hayas obrado; tienes libre albedrío.

El espíritu, después de creado, es ignorante y, por lo tanto, uno de los oficiales, o sea, un hermano superior a él, se encarga de dirigirlo por la pluralidad de mundos, y le recuerda constantemente la encomienda que recibiera. Lo conduce, primero, a uno de los mundos más preparados para los espíritus jóvenes, en donde lo deja dormido por cierto espacio de tiempo, y, el espíritu, al despertar, se encuentra ligado a una materia que tomó, o sea, la envoltura material que le pertenece, propia del mundo en el cual se halla. Pero, como al hombre, le será difícil comprender esto, estudie en sus mariposas o gusanos que fabrican seda, y en ellos encontrará una buena comparación. Cuando, el espíritu humano, se halla preso empieza a disfrutar del vegetal y animal allí organizados, los cuales le sirven para sus necesidades materiales.

Cuando la envoltura material que tomó se ha gastado, queda otra vez el espíritu libre, y procura elevarse (=8=), por cuanto, la esencia, siempre pretende volver al lugar del cual salió; pero la materia de que está formado, le retiene si no ha cumplido con la ley. Si ha cumplido, toma nueva encarnación en un mundo más elevado; mas, en caso contrario, desciende a un mundo inferior, y se encarna otra vez de la manera ya indicada (=9=). Así, sucesivamente, va recorriendo la pluralidad de los mundos hasta cierto límite en el que, la ley del progreso, le impide pasar adelante, si no ha cumplido fielmente la encomienda. Como, muchas veces, ha sido amonestado, y no ha querido cumplir, su propio guía lo conduce al destierro por rebelde; de cuyo destierro no puede salir, hasta que cumpla aquélla. Siempre va acompañándole el guía o espíritu protector, y se le permite tomar tantas reencarnaciones cuantas sea su voluntad. (Este permiso sólo se concede en el destierro, y únicamente desde la segunda época; como es permitida la procreación material).

Os he explicado vuestra procedencia y peregrinación hasta este mundo, ¿pero, que hacéis aquí? ¿Os encontráis felices? No. —Continuad, pues, hasta el término del viaje, y aquel que quiera llegar a la felicidad verdadera, que me siga; por él vengo, no por quien tenga voluntad de estar fuera de su patria. Para que podáis gozar de la verdadera ganancia de vuestros trabajos, permiso pedí al Padre, para deciros lo que en otro tiempo no fue dicho, por cuanto el fruto aún estaba verde y la humanidad no podía oír, y, menos comprender. Hoy aún no está del todo sazonado, pero sí en mayoría; oiga, pues, quien quiera y comprenda quien pueda, puesto que a todos hablo.

Ya sabéis, hermanos míos, que el Padre espiritual es luz, vida e inteligencia; en la materia de que estáis formados, sembró un átomo de esta semilla para que, un día, (como decís los materiales), produzca el fruto que él desea. Por su ley de amor fuimos creados; por bondad y misericordia, me envía entre vosotros una vez más, para que me comprendáis, a cuyo fin, debo ser vulgar (=10=) entre vosotros. Por caridad tenéis constantemente a vuestro lado hermanos que os guían en la Ley Divina; por su justicia lo ven todos sus hijos, mas le oyen y comprenden los que en verdad aman a sus hermanos de todo el Universo.

Cumplir, os recomienda una vez más, el hermano que tanto ama a los desterrados; con el mismo amor, que desea ser amado por nuestro Padre Universal; cumpliendo con su ley le amáis, así como le ofendéis, ofendiendo a uno de vuestros semejantes; y para que sepáis las ventajas que reportáis con el amor, y las penas que sufrís por las ofensas, os diré algo de cuanto pasáis, cuando, dejando vuestra materia de hermosa figura, quedáis libres.

II

Premio y castigo después de este mundo.— Categorías de los espíritus.— Tránsitos.

Cuando en la tierra dejáis las materias quedan vuestras inteligencias (=11=) tan turbadas que, no sabéis daros cuenta de dónde ni como estáis; el que fue orgulloso cree estar en el pleno uso de sus facultades materiales, y se venga aún de sus hermanos; si fue homicida, huye de la justicia material, y en todos los momentos tiene a sus víctimas delante de sí, y cree que van a devorarlo. Si fue suicida, o fue muerto por otro hermano (por orgullo de los dos), (=12=) se halla con los mismos padecimientos que cuando dejó la materia. Si fue avaro, lo hallaréis en todos los momentos sobre sus tesoros, padeciendo horriblemente, y, cuando los materiales usan de ellos, quisiera detenerlos, y, hasta deshacer sus materias cada vez que del tesoro hacen uso. Si fue vanidoso, contempla su materia sin ver su podredumbre, y, cuanto más lo era, más acude a los sitios materiales, o a lo menos, con tanta frecuencia como lo hacía cuando en materia se hallaba (=13=).

Esta es la vida de los espíritus rebeldes, cuando están en turbación, y ésta dura tanto, cuanto menos grado de elevación ha podido alcanzar por sus méritos adquiridos. ¡Cuán triste es su situación! ¡Pobres ciegos, nada ven! ¡Llaman a sus deudos materiales, y no son contestados! Quieren hacer uso de todo aquello que en materia usaban, y nada pueden alcanzar, porque la Ley Divina se lo prohíbe. Pero como su hermano protector es caritativo, lo avisa cuando en justicia le cabe y, entonces, cambia su situación. Muchos, reconociendo su error, se someten humildes, y su protector los conduce al hermano Regentador del destierro, el cual después de haberlos juzgado en nombre del Padre, son conducidos al mundo de los espíritus en donde sus protectores, los ilustran para que, cuando vuelvan al destierro, puedan dominar la materia que les ha de servir de cárcel.

Otros, cuando sus guías les sacan del estado de turbación, vuelven a sus rebeldías hasta que, por caridad, son cogidos de la misma manera que vosotros lo hacéis con vuestros criminales, y conducidos ante el Regentador, por hermanos caritativos, son juzgados en justicia como los anteriores, y llevados a estudiar.

Cuando los espíritus se hallan en el mundo de estudio, (=14=) (el cual solo ha sido hasta ahora ocupado por ellos), cambia mucho su situación; no padecen, pero tampoco gozan; saben que allí están retenidos para volver a ser desterrados; no ven la luz del Padre, y ven la oscuridad de la tierra. Triste es su situación, aunque siempre más ventajosa que en el estado de erraticidad; gozan de libre albedrío y pueden elegir entre que materiales deben encarnar (=15=); pero han de esperar para esto, que los materiales preparen la sustancia a la cual ellos deben dar forma y vida, para volver el espíritu a empezar la carrera, y cumplir lo que antes no cumpliera.

Ya veis, hermanos míos, los sufrimientos de los que no cumplen la ley del amor, paz y caridad para con sus semejantes; y ahora os diré las ventajas de los que saben cumplir, para que elijáis a vuestra voluntad; pues, el momento llegó ya de separar la cizaña del buen grano, y debo cumplir mi misión; pero antes de pasar adelante, creo conveniente preparaos con palabras materiales para que podáis comprender mejor.

Debéis saber que, para los espíritus, no existen los grados, pues que todos comprendemos el lenguaje espiritual, y nos amamos con el verdadero amor; fácil nos es comprender a quien debemos ser obedientes por amor, y a quien por caridad; pero ¿estáis los materiales en igual caso? No. ¿Cómo podríais dirigiros con acierto si no os lo explicara con palabras materiales y términos vulgares? Así, pues, os digo que debéis reconocer cinco clases de espíritus, desde nuestro destierro hasta llegar al Padre Creador:

1ª— Los espíritus Ignorantes o ciegos que no han podido atravesar la muralla atmosférica de vuestro destierro.

2ª— Los espíritus Prófugos que habiéndola atravesado y visto la luz, leyeron en el gran libro, y comprendieron que, pasando más adelante, no podrían volver a tomar encarnación en vuestro mundo, y comprendido que encarnando, pueden adelantar mucho más que siendo libres, piden volver a él; pero, no habiendo cumplido ni podido adelantar, por cuanto faltaron a lo que prometieron, temen volver, y no se presentan a su Regentador a dar cuenta de sus actos. Estos hermanos quedan sujetos a tomar nueva encarnación en el destierro; mas, si no cumplieron y se presentaron, pueden encontrar otro hermano, en materia, que cumpla por él, y él mismo continuar ascendiendo siendo libre.

3ª— Desde ese grado, o sea, los espíritus que están algo más lejos de vuestra atmósfera, debéis conocerlos por espíritus instructores, o mandados por vuestros guías, los cuales se encargan de educaros cuando empezáis a practicar lo espiritual; mas son pocos los que reciben permiso para usar los artefactos, o sea, castigar vuestras materias. No obstante, su amor hacia vosotros es tan grande, que, en general, se hacen caritativos de los libres ignorantes, con los cuales obran la caridad en su esencia.

4ª— Espíritus Mayores, a esta clase pertenecen los hermanos que en general, debéis conocerlos por guías protectores, caritativos, misioneros y regentadores; los caritativos o misioneros tienen facultades para presentarse a los materiales de todos los mundos, en las formas que crean más conveniente, para enseñarlos a meditar, único medio para que puedan llegar a conocer al Padre Creador. (Luego nos ocuparemos de los Regentadores).

5ª— Espíritus Superiores, son los encargados de transmitir los mensajes a toda la pluralidad que el Padre dirige, tanto a los Regentadores como a los reelegidos entre los elegidos; haciéndose también guías absolutos de estos últimos, cuando ellos lo piden, para cumplir grandes misiones en beneficio de la humanidad.

Explicadas las categorías o clases de los espíritus, hablemos de las ventajas y goces que disfrutan, desde que han cumplido la ley del mandato Divino.

Desde el momento en que el espíritu es elevado, y puede estar constantemente en la presencia del Padre, en los instantes que deja la materia, se remonta, y empieza a gozar de las grandes delicias, y cuanto más sea su cumplimiento, mayores son los goces que disfruta en su libertad. Muchas veces recordándolos estando en materia desea dejar ésta por completo. Durante sus ascensiones estudia, y se fortalece para resistir los combates materiales, (sobre todo si es desterrado) (=16=).

Cuando llega el momento de quedar libre de la materia, el espíritu lo presiente con bastante anticipación, y su turbación es tan leve, que apenas se apercibe de ella, además que, muchos son los hermanos que esperan el último instante de la materia, para ayudarlo a pasar las tinieblas atmosféricas y acompañarlo hasta el lugar de elevación que ganó con su trabajo. Nada le turba, todo lo ve, todo lo oye, y sus goces son tan grandes cuanto más grande sea la elevación que ganó; sólo si, en general, sienten no haber podido llevarse consigo los hermanos que dejan en el destierro, y si por su elevación se les permite usar de los artefactos, son los que más castigan las materias de los que fueron sus deudos, para que se despojen de todo orgullo, y egoísmo, puesto que la materia es lo que les retienen en el destierro.

III
De los Regentadores.

Cada astro que, desde vuestro destierro, veis en el espacio, es materia como vuestra tierra, y en aquél halláis las mismas especies de las tres clases de espíritus encarnados. Si bien, es verdad que, en el que conocéis con el nombre vulgar de Luna, no han encarnado desde que dejó de ser destierro; hace ya algún tiempo que lo verifican el vegetal y el animal, como preparación para recibir al hombre, que ha principiado ya a organizarse.

Todo es tan purificado, cuanto más elevado es el mundo en que habita, llegando en algunos, al extremo de comprenderse unos con otros con gran perfección, y le basta, al ser humano, desear un objeto cualquiera para ser satisfecho al momento. Pero todos esos mundos, o sea, los seres que en ellos se encarnaron, son regentados por hermanos vuestros, quienes, en su mayoría, fueron desterrados también; dando, el Padre, para este cargo, la preferencia a los hijos extraviados, cuando, ellos, habiendo reconocido su falta vuelven humildes y sumisos a la voluntad paterna. Así, en la luz que en cada uno veis reflejar, debéis reconocer que es la que el Regentador recibió del Padre, por su trabajo; pues, en cuanto a la parte material no existe luz alguna.

Comprendo lo mucho que os maravilla esta noticia y voy a aclararla más.

De la misma manera que vuestros espíritus colocados en lo que llamáis vuestros cerebros irradian la luz y fuerza por el cuerpo humano que animan, de la misma manera el Regentador irradia su luz y fuerza por todo el mundo que regenta (=17=).

Cuando el Padre, tomando las sustancias etéreas las pone a su figura, antes de dotarlas de su esencia, es con objeto de que, a su regreso, la esencia vuelva también representando su imagen ¿por qué os extraña pues hallar muchas imágenes, que aun cuando os parecen iguales no lo son en atributos? Ved si halláis en lo que vosotros llamáis Soles los mismos atributos que halláis en este gran astro conocido por el nombre de Sol, no los halláis, son un pálido reflejo de éste, una microscópica copia si se quiere, y la diferencia está en que este Sol es regido por Dios mismo y aquellos por espíritus, si bien elevados, hijos de Dios e inferiores a él; y por lo tanto, siendo los atributos diferentes en cada uno de los regentadores no es de extrañar que, los globos regidos, se hallen sujetos a ese mismo orden. Él, esencia pura, es además Regentador del Universo entero, y su amor, bondad, misericordia y justicia, son tan infinitos como su paz universal; sólo es causa de la guerra la materia; desechadla y seréis felices.

Hermanos míos, hasta aquí el permiso que se me ha concedido una vez más para hablaros vulgarmente, Pastor soy, y grandes pastos conservo para las ovejas que los deseen; acudan pues a La Cabaña y los hallarán.

Amor, Paz y Caridad os recomiendo por última vez, comprendedlo, explicadlo y practicadlo.

El Pastor en su Cabaña.


Hasta aquí la comunicación del Gran Pastor, por su parte la Cabaña, esperaría, sin hablar, hasta que los hermanos pidieran, para que cada uno se culpara a sí mismo de su retraso o adelanto, mas recibo orden de hablar y debo ser obediente; puesto recibí para dar a mis semejantes que quieran recibir, no para mí, porque el Padre espiritual a nadie excluye de su obra.

Cuando empecé mis estudios espirituales, fue con espíritus instructores (pues sólo debo a los materiales las dos primeras preparaciones); el primero de sus consejos fue: Busca lo espiritual que lo material se te dará por añadidura. Seguí este consejo; y pronto se me enseñó la manera de conocer la elevación de los espíritus, para recibir caridad de los instructores, mayores y superiores, y practicarla con los ignorantes y prófugos. Más tarde, se me dijo que había de conocer un Padre y aprender un lenguaje, me causó gran maravilla esta noticia, pero se me contestó: Has llegado a un grado de elevación por tu práctica en el amor y caridad espiritual, que la justicia divina te concede conocer al Padre y su lenguaje, para que, directamente, puedas comunicarte con él como lo haces con tus hermanos y padres materiales. —¿Cómo podré conocer al Padre? pregunté. —Pronto serán visibles para ti, tu Profesor y Maestro, cuando los veas medita sobre lo que te he enseñado, y no te será difícil conocer a quien buscas con tanto afán; entonces, sabrás a donde dirigirte, para que tu meditación sea tan certera como tu deseas, mas cuando a él te dirijas sea para beneficio de toda la humanidad, sin pasión ni rencor hacia ninguno de tus hermanos.

Pocos días habían transcurrido desde esta comunicación cuando, el Instructor, me anunció su despedida diciendo, que el Profesor, llegaba ya para dirigirme, puesto que él, no me podía enseñar en justicia más; pero que lo probara y no le diera entrada sin haberlo reconocido, que el Profesor, por su parte, me examinaría con grandes pruebas. En efecto, pronto se presentó, y, si en su presentación fueron cortos y cariñosos los exámenes, cariñosos, pero duros fueron después de día en día.

Cuando creyó conveniente llegó el Maestro, y si cariñosos y duros fueron el Instructor y el Profesor, más lo fue el Maestro desde el momento de su presentación, que no me había sido anunciada.

Grande fue mi admiración al darme el nombre que llevó en materia, me causó tal respeto que, ni el lápiz podía tener en la mano, pero él con todo cariño me habló de este modo, dándome un fuerte abrazo. —¿Por qué dudas hermano mío? ¿Por qué desconfías del amor y justicia del Padre? Pruébame cuanto quieras, es tu deber, como el mío de probar tu firmeza y fe antes de confiarte el tesoro que debo confiarte para la humanidad, tanto libre como desterrada; pide al Padre que es amor y justicia para ti, como para mí, y recibirás contestación.

Después de algunos momentos de dudas, quedamos conformes Maestro y discípulo. Constantemente seguía sus lecciones, me prometió que lo vería tal como en la actualidad era su forma, y tuvieron por conveniente presentarse también hermanos más purificados, uno entre ellos que había dejado su materia en Juno, para que, según él, pudiera dar testimonio a los materiales.

Grandes han sido las pruebas que he sufrido durante mis estudios, y para que la humanidad tome valor explicaré el siguiente:

Cuando más descuidado me hallaba, y después de mucho tiempo, que el primer Instructor no se presentaba recibí la comunicación siguiente:

<<Pruébame hasta que estés convencido de quien soy>>. <<Eres, (le contesté), mi primer Instructor a quien tanto debo>>. <<Pues, vengo a decirte, que vas por mal camino, debes leer mucho los libros que otros escribieron, para que puedas aprender el Espiritismo; el Maestro que te dirige te conduce mal, y tanto que vengo decidido a que dejes a uno de los dos, a él o a mí>>. Le pregunté por qué me aconsejaba de aquella manera puesto que él mismo me había ordenado que no leyera nada hasta que por mí mismo hubiera estudiado lo elevado, porque, leyendo después, podría comprender los errores en que se había incurrido. Y en cuanto a elegir entre el Maestro o él, dije que tampoco podía hacerlo, por cuanto los dos eran mis hermanos y cada uno me había enseñado lo que podía en justicia.

Insistió en que era precisa mi elección, pues que los dos juntos no cabían. ¿Cómo salir de tal apuro sin estar firme en el conocimiento de los atributos Divinos, y sobre todo en la ley Divina? ¡Imposible! Yo invocaba, y la contestación era: <<Sé firme y vencerás, defiéndete con tus armas>>. Invoqué de nuevo, y por toda contestación me dijeron: <<Elige entre tu Maestro y tu Instructor>>. Entonces, recordé las muchas veces que me habían dicho, que, cuando los hermanos trataran de engañarme, acudiera, en queja, directamente al Padre. Pues ¿qué mejor ocasión podía presentarse, que aquella en que se me quería obligar a que faltara a la caridad y amor que, el Padre, me había encomendado, puesto me mandaban elegir entre el Instructor y el Maestro? Al par que este recuerdo, nació un sentimiento, el temor de dirigirme a él, por el gran respeto que le tenía, mas en aquel trance de apuro, lo deseché y supliqué con fervor. Pronto obtuve esta respuesta con el lápiz y mi propia mano, pero con fluido tan distinto de cuantos hasta entonces había tenido que no pude dudar que era directo de él: <<Cumple tu lema>>. Obtenida esta contestación volví a meditar, y comprendí que debía ser fuerte, por lo cual invoqué de nuevo a mi Instructor primero, y luego al Maestro, quienes no tardaron en abrazarme, diciéndome: <<Fundaste los cimientos del edificio sobre la roca dura, y no podrá destruirlos el mundo entero>>. Añadiendo, el Maestro: <<Te hemos probado de esta manera, para ver si podía confiarte el título que te presento de INTÉRPRETE, recíbelo y trabaja más si cabe, pero sin molestar nunca tu materia en demasía, pues me es necesaria. Adiós>>.

Más tarde, supe que me habían dado prueba tan fuerte, para obligarme a que fuera directamente al Padre, pues, yo no lo hacía por un temor respetuoso que no debe existir, ya que no lo podemos amar sino amando a toda la Humanidad y ofender, ofendiendo a uno solo de nuestros semejantes.

Luego he sufrido grandes pruebas para asegurarse de mi constancia en el cumplimiento de lo que me está encomendado, tanto material como espiritualmente; pero también se me han dado medios eficaces para fortificar mi fe. Grandes pruebas se verifican continuamente en nuestras reuniones familiares, en las cuales, algunos saben lo bastante para poder dirigirlas materialmente, pues comprenden al Director espiritual. Pero estamos convencidos de que, sin conocer el lenguaje espiritual, es imposible conocer a los espíritus, ni el grado que ocupan, ya que ellos son nuestros Instructores, Profesores y Maestros, (=18=) y si no comprendemos su lenguaje, no podemos ni siquiera llamarnos Espiritistas.

En nuestras mencionadas reuniones que todas son de instrucción, nos hablan generalmente en parábola, para que los novicios se acostumbren a trabajar en lo Espiritual, y difícilmente sacan gran partido los que sólo asisten a una o dos de aquéllas.

Hemos comprendido que el Ante-Cristo para inventar las brujas, hechiceras y diablos, había entendido el lenguaje espiritual y visto bien a los Espíritus, y que estos, se presentan a nosotros con tantas formas cuantas han tomado en los diferentes mundos de la pluralidad, por los cuales han pasado antes de llegar al grado que ocupan.

Hemos comprendido también que, los mejores intérpretes (médiums), cuando les domina el orgullo o el egoísmo pierden tanto (espiritualmente) cuanto habían ganado, puesto que sus espíritus protectores obran de modo que todo lo comprendan torcidamente cuando reciben comunicaciones, sin que por esto los guías falten a la caridad.

Hemos visto en otras reuniones, donde para nada se usa el lenguaje espiritual, a Médium Sonámbulo maltratar su propia materia por medio de golpes, y que, cuando el Espíritu lo dejó, quedar aquella molestada y dolorida; mas en las nuestras hemos visto todo lo contrario; son muchos los desarrollos tanto de escribientes como de sonámbulos que se ha verificado, pero, excepción hecha de los movimientos regulares que deben tener lugar cuando el Espíritu libre y el de la materia se unen en un mismo cuerpo, no hemos visto el menor incidente, a pesar de haberse presentado espíritus prófugos, libres y prófugos en materia, habiéndonos dado esta clase de espíritus ocasión a grandes estudios, mas lo que sí hemos tenido, han sido médiums, (desarrollados en otras partes), que otros llaman Espiritados y después de haber conocido la clase de espíritus que los dominaban han hablado y descubierto el por qué obraban de aquella manera, puesto que algunos han sido tan francos que nos han dicho: <<¿No recordáis aquellas palabras de nuestro hermano Jesús: al que poco tiene se le quitará, y al que mucho se le dará? pues, así nosotros, nos hacemos diablos para los que creen que podemos hacerles diabluras que ellos desean, nos hacemos ángeles para los que creen en su guía protector, y seríamos demonios, si pudiéramos serlo, pero esto es imposible para nosotros, puesto que, para poderlo ser, sería preciso que estuviéramos encarnados como vosotros, pues que entre vosotros se hallan en mayoría los verdaderos espíritus rebeldes, ya que también hay ángeles encarnados>>. Habiendo preguntado: ¿Cómo hemos de conocer los ángeles y demonios que existen entre los encarnados? Se nos contestó: <<Los verdaderos demonios son aquellos que separando a sus hermanos del amor, paz y caridad, que deben a sus semejantes, procuran hacerlos egoístas y orgullosos; ángeles, son aquellos que los enseñan con palabras y sus obras a que practique la ley de amor, paz y caridad, en fin, recordad y meditad, porque Jesús dijo a Pedro ¡Apártate de mí Satanás!>>.


No nos es dado poder dar a luz hoy, cuantos experimentos de gran importancia y de trascendencia especial que hemos hecho y visto en el destierro en que nos hallamos; pero sí diremos a la humanidad, que nos ha sido dado ver fuera de él, y siguiendo los consejos de nuestros Instructores y Maestros, nos atrevemos a decir a los Astrónomos que, si desean seguir los nuestros, verán con ojos espirituales, lo que no han podido ver con instrumentos materiales. ¿Saben por qué? porque la capa atmosférica que cubre la tierra, es tan espesa y oscura que, no es posible puedan ver lo material que en otros mundos se halla, y ¡cuánto menos, pues, podrán ver lo espiritual! En la Luna podría ser más fácil, puesto es tan cercana a la Tierra, y su atmósfera, de color ceniciento oscuro, da paso mejor a las observaciones hechas con instrumentos materiales, y como su resplandor no es visible más que para los de la tierra es, en mi concepto, donde materialmente, podrían dirigirse con algún acierto; pero, en cuanto a los demás Astros, es mi deber repetir que no podrán sacar grandes frutos con los instrumentos materiales, por lo cual haré una pequeña aclaración.

Desde la Tierra hasta Venus, calculáis que hay mil millones de kilómetros de distancia; si pudierais remontaros hasta fuera de la atmósfera que circunda a aquella, con seguridad os digo que vuestros cálculos doblarán la distancia; y debo advertir que, en toda la pluralidad, no hallaréis atmósferas que os impidan hacer vuestros estudios como en los de la Tierra y la Luna. De paso debo manifestaros también, que tenemos en la actualidad, ya un nuevo destierro del cual no veréis ni su atmósfera con vuestros instrumentos, porque sus murallas no pertenecen a esa clase.

Os suplicamos pues que, dejando lo tradicional emprendáis nuevos estudios y os convenceréis que, si grandes problemas habéis resuelto para la humanidad con declarar la pluralidad de existencias os espera poderla sorprender y darle nueva luz, reconociendo y separando lo espiritual de lo material. No olvidéis para vuestros experimentos que, así como embota vuestros instrumentos la atmósfera terráquea, también los embota o deslumbra el brillo (luz), del astro al cual queréis dirigirlos y aunque, para el hombre, no existen misterios si sabe cumplir la ley Divina, también debe reconocer que hay una ley de justicia y que sin estudio, perseverancia y gran fe poco podréis alcanzar.

Y vosotros queridos físicos-químicos, no olvidéis que, los oficiales del gran Arquitecto, disponen de artefactos para pulimentar al espíritu como vuestros plateros para pulimentar sus metales; estos últimos tienen sus instrumentos de metal para pulimentar otro metal, y aquellos tienen los suyos espirituales para pulimentar a los espíritus. Pero antes de pasar más adelante, os pido perdón por mi atrevimiento, a todos en general, por meterme a enseñar a los que habéis gastado vuestro dinero y tiempo en estudios en los cuales yo, como material soy completamente lego; mas, espero comprenderéis que sólo soy un instrumento en esta ocasión y que es otro el que os explica su saber. En esta confianza, y dispuesto siempre a contestar cuantas preguntas queráis hacer a La Cabaña, sobre las advertencias que ella os dirige, proseguiré mi atrevimiento, explicando las condiciones de los instrumentos de que se valen los oficiales (o guías protectores) para pulimentar a sus protegidos.

Vosotros, encontráis en el animal y en el vegetal, los medicamentos para curar las enfermedades de la materia humana; y observáis que una misma droga, en la misma enfermedad, no siempre obra de la manera que vosotros esperáis; y habéis preguntado muchas veces a vuestra razón el por qué de tal suceso, sin que ella os haya sabido contestar nada en claro. Pues, si supierais el lenguaje espiritual, con seguridad sabríais medicar al enfermo sin necesidad de pulsarlo ni siquiera verlo. ¿Queréis saber el por qué? Porque el guía protector os diría lo que deberíais hacer para curar aquella materia si convenía su vitalidad, y en caso contrario, os encaminaría, según conviniera para abreviar cuanto antes los padecimientos; por cuanto ellos, al usar los artefactos, saben de qué clase deben darlos, para que castigando las materias puedan los espíritus que las ocupan rebajar su orgullo y entrar en meditación. ¿No habéis visto que seres indomables para los hombres, y rebeldes a las leyes humanas, se han humillado ante la enfermedad porque les quitó aquella fuerza brutal de que disponían?  Pues considerad que hay espíritus jóvenes todavía que, sin las enfermedades, serían más orgullosos que los leones. Observad y comprenderéis que de este modo labran los guías a sus protegidos, puesto que matan su orgullo y quitándoles la fuerza brutal, se hacen humildes ante los que habían humillado por la misma fuerza.

Cuando habéis hecho la autopsia a ciertos cuerpos que han padecido enfermedades que llamáis crónicas ¿no habéis hallado seres vivientes dentro de aquellos cuerpos humanos que no pertenecen a géneros conocidos, y que no convienen a los del cuerpo en vida y estado normal? ¿Cómo o por qué se han introducido allí? Tened presente que la casualidad no existe, luego busquemos la causa de todo efecto, y en todo la hallaremos si la buscamos con fe y para altos fines.

Vosotros sabéis muy bien que todo cuerpo, cuando el espíritu lo abandona, despide sus átomos en forma de gases; ¿a dónde van? ¿Creéis que son la nada y se pierden en el espacio? No; todo es útil al ser humano, tanto en forma de cuerpo como descompuesto en partículas.

Pues todos trabajamos para llegar a un mismo fin, y así como vosotros halláis medicamentos en los vegetales y animales, o sea, en lo material, y empleáis trabajos también materiales para prepararlos; los guías protectores los recogen preparados, para darlos a sus protegidos según crean necesario, para llegar a los fines que se proponen tanto para producir enfermedades como para curarlas, tanto para dar orgullo como tranquilidad. Diréis, que tales maneras de obrar no son caridad, mas quien lo diga, tenga presente que nuestras materias, cuando nosotros no progresamos los espíritus solo las aprecian como nuestra cárcel. ¿Acaso, si nosotros tenemos un hermano querido en la cárcel material, reparamos en los medios para sacarlo de ella aunque tengamos de romper los hierros o abrir el muro?

¡Ah! ¡Si supierais que ellos son vuestros verdugos en mayoría, y la caridad que en ello practican! ¿Qué seríamos sin lo que llamáis muerte? ¿Comprendéis que Dios sería justo, si el hombre no tuviera otra cosa que lo que en la Tierra existe, y tal cual vemos lo que llamamos sociedad en todas sus esferas? No. Por eso, nosotros que hemos visto y comprendido la pena del Talión que se puede sufrir, damos la voz de alerta a toda la humanidad, para que cada cual la sienta según su conciencia se lo permita, y sin que nos crea a nosotros, estudie por sí mismo como es su deber y el fruto que recoja, todo será ganancia para él, pues que la nuestra la tenemos asegurada cumpliendo la Ley Divina.

Creemos que por hoy basta con lo expuesto; pero dispuestos siempre a contestar a cuantas preguntas se nos hagan sobre el particular; y ofrecemos que, a su tiempo hablaremos de la creación, y cómo y porqué se habitó el mundo Tierra.

Amor, Paz y Caridad, sea siempre nuestro lema, comprendido, explicado y practicado espiritualmente.

La Cabaña

Buzón para sugerencias y preguntas: Pulse aquí

Enlace a otros trabajos publicados por:
Pedro continuador de la obra de Jesús -El Jesuita Blanco
Defensor del cristianismo, deísmo y espiritismo filosófico


Subir al inicio de esta página:
Los Espíritus, su creación, transmigración, encarnaciones y categorías
Opúsculo publicado por la reunión familiar del Amor, Paz y Caridad

Notas a pie de página del opúsculo:
Los Espíritus, su creación, transmigración, encarnaciones y categorías. Publicado por la reunión familiar del Amor, Paz y Caridad

=1=
Téngase presente que los espíritus, hechos por Dios, han de sufrir una serie de encarnaciones en diferentes mundos, que, en cada una de ellas, han de obrar bien y caminar siempre hacia su perfección, de manera que, pronto puedan llegar al término del viaje, esto es, volver a la morada de Dios, purificados, perfeccionados. En aquellas palabras se quiere manifestar que no existe la proscripción eterna, que Dios, no castiga, no aleja de sí para siempre a sus criaturas por malas que hayan sido; porque siempre llega un momento más o menos temprano en que, conociendo sus faltas, y enmendadas por los castigos a que se han hecho acreedores, tratan de perfeccionarse y purificarse y lo logran siempre. —La voluntad y constancia lo pueden todo, y Dios no es tan vengativo como lo pintan ciertas religiones, (la católica, por ejemplo), que le hace condenar a las almas por toda la eternidad; siendo bueno y misericordioso siempre ofrece un cable, una tabla salvadora, esto es, un momento de lucidez al espíritu, para que comprenda su error y pida trabajar para su enmienda, y poder después, como los justos, gozar de la presencia del Padre.

=2=
Muchas cosas materiales ignora aún el hombre; muchos secretos guarda aún la Naturaleza que, el hombre, no ha podido descubrirlos. Tal sucede, por ejemplo, en saber que es la esencia del oxígeno; por más que químicos de fama han procurado averiguarlo, no les ha sido posible descubrirlo. —D. R. de Campoamor en su Ideísmo menciona este fenómeno para rebatir a los materialistas.

=3=
Aunque se diga Ley Natural, no es que aquí se prescinda de la Divinidad.  Dios al hacer el Universo-Mundo, le dio un número de leyes a las cuales toda la gran máquina está sujeta, y, por ser las que gobiernan a la Naturaleza, se llaman naturales, no porque no hayan emanado de Dios. Así pues, están tan dentro de la ley natural el trigo que nace de la semilla que se enterró en la tierra, como los grandes cataclismos que se observan en los mundos al pasar de un estado a otro; como de estado vaporoso a ígneo, etc.

=4=
Es preciso no olvidar que, el mundo Tierra, no es más que un destierro, es decir, que venimos aquí ya a la fuerza, ya voluntariamente, para el mejoramiento de nuestro espíritu.

=5=
Este orden no es en absoluto espiritual, es el orden de prelación de sustancias componentes, principios fundamentales o esencias.

=6=
Oficiales, son los espíritus que, por su gran elevación, se acercan mucho a Dios en categoría. Las otras religiones los llaman arcángeles, ángeles, serafines, etc.

=7=
Hay que notar que la sustancia esa, no es la sustancia material tal como nosotros la comprendemos; es una sustancia sutil, (material por eso), que rodea, o envuelve al verdadero espíritu que es el átomo de esencia divina a que se refiere el Pastor. La envoltura propiamente material y grosera, no la toman los espíritus hasta que entran en los mundos, tomando en cada uno la que corresponde en ellos. La primitiva, la que reciben en el acto de la creación no la abandonan hasta que están muy perfeccionados; ella los acompaña siempre, ya en las regiones espirituales ya en los mundos en los cuales se encarnan.

=8=
En categoría, ascender en la escala espiritual.

=9=
En la materia propia del globo en el cual ha entrado.

=10=
Vulgar en el lenguaje e ideas, es decir, expresarse lo más claro y sencillamente posible para que todos puedan entenderle.

=11=
La inteligencia del espíritu es más elevada que la del hombre, o sea, que la del mismo espíritu en materia. Aunque el cerebro es el órgano material de la inteligencia no es que resida exclusivamente en él.

=12=
Muerte en desafío.

=13=
Tiene las mismas pasiones, los mismos defectos que cuando vivía materialmente, y son sus dolores más duros por la dificultad de obrar materialmente.

=14=
El mundo de estudio, es habitado por los espíritus inferiores, los que necesitan instrucción; pueden los elevados estar en él, pero su estancia es voluntaria y tiene por objeto dar instrucción, no recibirla.

=15=
Pueden elegir la madre, o mejor la familia en la cual quieran pertenecer, y por lo tanto, la condición social, provincia, población, etc.

=16=
Hay espíritus elevados que se encarnan por voluntad propia o por la del Padre y van a habitar los mundos, para cumplir en ellos una misión beneficiosa para los espíritus que habitan  aquellos ya por orden de ascenso ya por castigo. No es extraño, pues, que el Pastor nos hable de espíritus elevados que están en el destierro, no es esto una contradicción.

=17=
La luz que aquí se menciona no es la luz material, es la facultad por la cual el hombre puede sentir los efectos exteriores ya materiales, ya sensibles, es decir, el conjunto de sentidos que componen nuestra economía.

=18=
En otro opúsculo se tratará de esas tres especies de espíritus.

Enlace a otros trabajos publicados:

Pedro continuador de la obra de Jesús -El Jesuita Blanco
Defensor del cristianismo, deísmo y espiritismo filosófico